En boca cerrada no entran moscas
Todos tenemos algo de chismosos, pero ¡ojo!, porque los chismes son un arma de dos filos y pueden hacer daño, sobre todo cuando los decimos nosotros.
 
¿Qué mosca le habrá picado a Toñito(a)? En serio que la gente tiende a ser extraña en ocasiones. El otro día en la escuela pasó sin saludarte (y eso que por poco te lleva de corbata por evitar verte), y a la hora de clases, se sentó hasta la otra esquina del salón. Se supone que eran algo así como el dúo dinámico y ahora ni te habla.
 
¿Estarás en la dimensión desconocida? No, definitivamente no lo estás. Y eso lo descubres cuando lo(a) acorralas al descanso siguiente, en la cafetería y le preguntas si se hizo que la Virgen le hablaba o de plano necesita lentes, porque aunque chocó contigo, no te saludó.
 
Tu amigo(a) responde que NO se piensa juntar con alguien que dice a SU espalda que su novia(o) parece pariente del eslabón perdido.
 
¿Qué dices tú? "¡UPS!" Porque resulta que aunque ya no te acordabas, sí dijiste todo eso (¡y más!) acerca del amor de su vida. ¿Pero cómo se enteró?
 
¡Ah! Pues claro que tuvo que ser el (o la) hipócrita de Paquito(a) que como no lo(a) invitaste a tu fiesta, decidió desquitarse y te hecho de cabeza.
 
Aunque le pides disculpas a Toñito(a) y le prometes hasta bañar el próximo Sábado a Fido con tal de que te perdone, la verdad pasa algo de tiempo para que tu amigo(a) te tenga confianza otra vez.
 
La víbora que todos llevamos dentro
Pasa con todos, a pesar de no tener facha de ser criticoncillos, en cuanto el destino nos hace una mala jugada y vemos a Laurita con un vestido tres tallas por debajo de la que le corresponde, nos encontramos con la novia(o) de Juanito(a) con un chico(a) que NO es Juanito(a), o nos topamos con el vecino a quien se le ocurrió pintarse el cabello de azul, es suficiente para que la víbora que llevamos dentro se active como un rayo y en cuestión de segundos o menos, no deje un solo pedazo de la víctima en turno.
 
Todos tendemos a ser víboras, pero la diferencia es que unos saben guardarse sus comentarios y otros soltamos la sopa a cuanto chango se nos planta enfrente. Y como la mayoría de las veces se trata de changos igual de chismosos que nosotros, terminas como lazo de cochino y sin que nadie te tenga confianza. Acuérdate que esto funciona como el teléfono descompuesto y si tú dijiste que a Laurita le convendría usar un vestido de su talla, es seguro que cuando le llegue el chisme, va a resultar que tú dijiste algo peor.
 
Hay que fijarse con quién criticas ya que al rato te terminan contando las cosas porque creen que eres el medio más eficaz para que se enteren los demás (y eso de que te usen sólo para que expandas el rumor de que hay fiesta en casa de Ramoncito, no es nada gracioso). Sin contar que por alguna razón entre más víbora te ves, más fácil es que te viboreen a ti.
 
Ahora vemos el otro lado de la moneda y qué hacer cuando los chismes no los haces tú, sino que los hacen de ti:
 
A las pruebas me remito
Llega Paquito(a) (de nuevo al ataque) y después de platicar animadamente por unos minutos, pone cara muy seriO y te dice que Luis ha estado diciéndole a TODA la escuela que tienes pies de orangután, pero como él(ella) SI es tu amigo(a), decidió avisarte.
 
Te pones como energúmeno y engendrado en pantera vas con Luis, a quien agarras de bajada, le dices, no muy cordialmente, qué es lo que piensas del asunto y te vas de ahí sin que pueda decir ni pío.
 
Cuando ya le habías dejado de hablar por un mes, te vas enterando que el no había dicho nada, que en realidad el mismo Paquito(a) lo había inventado.
De modo que al final, te pones una bolsa de papel en la cabeza y te disculpas con Luis por todo lo que dijiste. Claro que tu amigo sigue sentido contigo porque no confiaste en él.
 
El enojarte y luego averiguar causa muchos quebraderos de cabeza y no vale la pena cuando existe un método más sencillo: Pensar que todo el mundo es inocente hasta que se le demuestre lo contrario.
 
Antes de enojarte como un león y perder una amistad, la siguiente vez, mejor habla con esa persona y remítete a las pruebas, no a los rumores y chismes. Además, toma las cosas de quien vengan. Si te lo dice un equivalente de Paquito(a) ya sabes que es posible que sea más chisme que verdad.
 
El mata-víboras
Como dije antes, el no criticar por el arte de hacerlo, o hacerlo discretamente, ya es un punto a tu favor, pero nunca falta quien por envidia, ocio o excesiva imaginación, les encanta inventar historias no muy agradables sobre ti.
 
Supongamos que vas con tu prima(o) al cine y te encuentras a los(as) chismosos(as) oficiales de tu salón. Tú los(as) saludas muy diplomáticamente y hasta les presentas a tu prima(o).
 
Es de esperarse, claro, que al día siguiente toda la escuela esté enterada de que saliste con una(o) niña(o) guapísima(o) que NO era tu novia(o). Y además, le hizo ojitos a uno(a) de los(as) chismosas. Por supuesto que tu novia(o) llega con la cara más larga que puede hacer y te hace un drama. Ahora que estás metida en este desbarajuste, veamos cómo es que puedes salir de él sin perder la vida en el intento. Sería muy agradable darle un par de coscorrones a los(as) niños(as) estos(as), pero en realidad, mejor quédate con las ganas.
 
Tú no hiciste nada malo y por eso mismo, no le des al chisme que te inventaron más importancia de la que tiene, pues puede parecer que les estás dando la razón. Si en cambio llegas con uno(a) de ellos(as) y le dices casualmente enfrente de alguien más, que le cayó muy bien a TU prima(o), vas a lograr más.
 
En cuanto a los demás, recuerda que si un amigo(a) piensa lo peor de ti sólo porque escuchó un chisme, no es tu amigo(a) en realidad. Es en estas cosas cuando se nota quien te aprecia de verdad y quien se deja llevar por la borregada.
 
En conclusión, el mata víboras más efectivo es no darles importancia y no seguirles el juego: en boca cerrada no entran moscas.
 
 
 
 
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