¡Ojo con los celos!
Todas hemos pasado el típico ataque de los
celos, es normal, pero, ¡cuidado! No dejes que te ganen, porque puedes
decir o hacer cosas de las cuales luego te arrepientas. Si te dan celos
hasta de que tu novio(a) salga con sus amigos(as), es hora de poner un
alto a la situación.
Estás tomando un helado con tu novio(a) en
el centro comercial. El te regaló (o le regalaste) una rosa, la
película estuvo buenísima. en fin, todo ha sido miel sobre
hojuelas... o al menos lo había sido, hasta que apareció
ELLA (o el) en escena. Definitivamente, no se puede negar que es una niña(o)
muy guapa(o), parece modelo de revistas.
Juanito(a), por supuesto, piensa lo mismo, pues
lo descubres viéndola con cara de borrego a medio morir. Empiezas
a creer que las cosas no pueden estar peor, ya que cuando llega y saluda
a tu novio(a), resulta que eran amiguísimos cuando estaban en la
primaria. ¡Qué gusto!... ¿no?
La cosa es que terminas haciendo un entripado de
aquellos, mientras tratas de controlar tus deseos de ponerle tu helado
como sombrero al galán.
¿Por qué nos ponemos celosas(os)?
Cuando aparece una persona que creemos que es más
guapa(o), simpática(o) o inteligente que nosotros, nos ponemos celosos.
Lo que pasa es que sentimos que no somos tan buenas como el (ella) y tememos
que nuestro novio(a) la prefiera. En cierta forma, los celos son como una
alarma que se activa cuando alguien nos está quitando a un ser querido.
El problema es que esta alarma en ocasiones se activa sin razón
y nos mete en aprietos.
Tenle confianza
Si piensas que cuando él (o ella) no está
contigo, te está poniendo el cuerno, vas a terminar viendo cosas
que no existen en realidad. Así empiezan los malos entendidos. Por
otro lado, si le dices que confías en él (ella), tienes mejores
resultados que si lo(a) andas vigilando todo el tiempo. Ninguna relación
puede funcionar, si no se tiene confianza en el otro.
No pierdas la perspectiva
Si Juanito(a) anda muy acaramelado con otra niña(o),
está bien que te enojes y lo mandes a freír espárragos;
pero si sólo está platicando en plan de amigos, no es lo
mismo. No hagas una tormenta en un vaso de agua, para fortuna o desgracia,
no puedes prohibirle que hable con otras(os) niñas(os). Si de plano
sientes que se está pasando, dile lo que te molesta, pero en plan
amistoso y sin agarrarlo a golpes.
Hablando de picones...
El (o bueno!!! Ella) se porta más amable
que de costumbre con esa persona, así que tú le das una sopa
de su mismo chocolate y le coqueteas a ese niño(a) que quería
andar contigo. Por supuesto que él (o ella) no se va a quedar con
las manos cruzadas y busca la forma de vengarse. Al final, entre tanto
picón, terminan sospechando el uno del otro y hacen corto circuito.
No caigas en el juego de los picones. Puede que en ocasiones te dé
resultado, pero generalmente sales perdiendo.
No seas posesiva(o)
Aunque un noviazgo es un compromiso, debes dar libertades
a la otra persona. Es imposible encontrar un novio(a) de tiempo completo
y, si existiera, sería muy aburrido, ¿no crees? Haz que sienta
que estar contigo es un gusto, no una obligación.
No te enojes si tu novio(a) quiere salir un día
con sus cuates, en vez de contigo; si fuera diario, sería harina
de otro costal. Ambos necesitan descansar uno del otro, aunque sea por
un día a la semana. Así, le das chance de que sienta ganas
de estar contigo.
Ten seguridad amiga(o)
Cuando aparece en escena el prototipo, o lo que
creemos es el prototipo de la chica perfecta (o chico perfecto), instintivamente
nos comparamos con el (ella). Piensas que no tienes un cuerpo tan bonito,
no sabes chistes como los de el (ella), no eres la directora del equipo
de basketbol... claro que terminas sintiéndote microbio y llevas
todas las de perder.
Sentimos celos porque estamos inseguras(os) y entre
más celosas(os) somos, más inseguras(os) estamos. Y si Juanito(a)
es un(a) niño(a) que vale su peso en oro, es natural que sintamos
que de un momento a otro nos lo quite alguien mejor.
Pero, encerrar a Juanito(a) en el clóset
no es la solución. Mejor aumenta tu autoestima. En primer lugar,
no te compares con cualquier niña(o) que se le acerque. No son iguales,
ya que cada quien tiene sus pros y sus contras. En segunda, acuérdate
que si tu novio(a) anda contigo es porque algo le gusta de ti. Ella (el)
tiene muchas cualidades, pero tú también las tienes.
Cómo defender tu noviazgo y sobrevivir
en el intento
Una amiga mía anduvo con un niño guapísimo.
Simplemente, era imposible dejar de verlo. Como ella se sentía que
no era tan guapa como él, creía que cualquiera se lo podía
bajar. Y, ¡claro que se lo bajaron! Era tan celosa que él
terminó cansándose y buscó a alguien más. Ella
se dio por vencida antes de comenzar. Ninguna quiere que le bajen a su
novio(a), pero sacando las garras y haciéndole la vida imposible
a la niña que se le acerque, no ayuda mucho. Es mejor usar la cabeza,
no la fuerza
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