FABULA : La Liebre y
la Tortuga ( versión mejorada....y actualizada ) 01/10/04)
¿Recuerdan la fábula?
Una tortuga y una liebre siempre
discutían sobre
quién era más rápida.
Para dirimir el argumento, decidieron
correr una carrera.
Eligieron una ruta y comenzaron la
competencia. La liebre
arrancó a toda velocidad y corrió
enérgicamente durante
algún tiempo.
Luego, al ver que llevaba mucha
ventaja, decidió sentarse
bajo un árbol para descansar un rato, recuperar fuerzas y
luego continuar su
marcha.
Pero pronto se durmió. La
tortuga, que andaba con paso
lento, la alcanzó, la superó y terminó
primera,
declarándose vencedora indiscutible.
Moraleja:
Los lentos y estables ganan la carrera.
Pero la historia no termina
aquí: La liebre, decepcionada
tras haber perdido, hizo un examen de conciencia y
reconoció sus
errores. Descubrió que había perdido la carrera por ser
presumida y
descuidada. Si no hubiera dado tantas cosas por supuestas, nunca la
hubiesen
vencido.
Entonces, desafió a la tortuga
a una nueva competencia.
Esta vez, la liebre corrió de principio a fin y su triunfo
fue evidente.
Moraleja:
Los rápidos y tenaces vencen a los lentos y
estables.
Pero la historia tampoco termina
aquí: Tras ser derrotada,
la tortuga reflexionó detenidamente y llegó a la
conclusión de que no había forma de ganarle a la
liebre en velocidad. Como estaba planteada la
carrera, ella siempre perdería.
Por eso, desafió nuevamente a
la liebre, pero propuso
correr sobre una ruta ligeramente diferente. La liebre aceptó y
corrió a toda velocidad, hasta que se encontró en su
camino con un ancho
río. Mientras la liebre, que no sabía nadar, se
preguntaba "¿qué hago
ahora?", la tortuga nadó hasta la otra orilla, continuó a
su paso y terminó
en primer lugar.
Moraleja:
Quienes identifican su ventaja competitiva (saber
nadar) y cambian el entorno para aprove! charla, llegan primeros.
Pero la historia tampoco termina
aquí: El tiempo
pasó y tanto compartieron la liebre y la tortuga, que terminaron
haciéndose buenas amigas. Ambas reconocieron que eran buenas
competidoras y
decidieron repetir la última carrera, pero esta vez corriendo en
equipo. En la primera parte, la liebre cargó a la tortuga hasta
llegar
al río. Allí, la tortuga atravesó el río
con la liebre sobre su
caparazón y, sobre la orilla de enfrente, la liebre cargó
nuevamente a la
tortuga hasta la meta. Como alcanzaron la línea de llegada en un
tiempo
récord, sintieron una mayor satisfacción que aquella que
habían
experimentado en sus logros individuales.
Moraleja:
Es bueno ser individualmente brillante y tener fuertes capacidades
personales. Pero, a menos que seamos capaces de
trabajar con otras personas y potenciar recíprocamente las
habilidades
de cada uno, no seremos completamente efectivos. Siempre
existirán
situaciones para las cuales no estamos preparados y que otras personas
pueden
enfrentar mejor.
La liebre y la tortuga también
aprendieron otra
lección vital: cuando dejamos de competir contra un rival y
comenzamos a competir
contra una situación, complementamos capacidades, compensamos
defectos, potenciamos nuestros recursos...y obtenemos mejores
resultados.
--
Andrés Tarallo
<[email protected]>
Para
meditar no?
Saludos.
Kbza
[email protected]
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