Isaac Asimov y la mala suerte
por Antonio Rodriguez




La verdad es que Isaac Asimov en sus mejores años de producción literaria nunca ganó un Hugo hasta que al final tanto chilló que le tuvieron que dar uno más o menos honorario por la serie de la Fundación. Luego ganaría uno merecido por Los propios dioses.

Los problemas de Asimov eran tres, el primero que escribiendo nunca fue un autor dotado de un gran estilo literario y tenía una verdadera obsesión por las trampas policiacas y la sorpresa final por lo que el resto cojeaba un poco. De hecho hoy Isaac Asimov no es un autor que relea si no me queda otra alternativa, hay más por supuesto.

Era un judío, progresista, bajo, pedante y metomentodo, lo que no creo que le hiciese en exceso popular, los primeros datos con la gente del grupo de Heinlen, Anderson y otros, resulta muy sospechoso el elevadísimo número de rechazos de Isaac Asimov, éste no era Heinlein que tenía un contrato que estipulaba que lo que él quería se publicaba como él quería y punto, hecho por el mismo Campbell.

Siempre he sospechado que con intención visible o sin ella pesaban mucho la raza e idología de Asimov, aunque esto último no parecía relevante del todo, porque segun Isaac el Heinlein de antes de la guerra era progresista, sólo despues de su casamiento con Virginia que era una derechista integral abrazó la bandera de la derecha, creo que en parte convencido, pero a veces casi como protagonista de una broma pesada.

Tampoco creo que Asimov les fuera muy agradable a los otros escritores, al menos al principio, una persona que siempre está hablando de una cosa u otra para hacer ostentación cultural con un ego tan inflado como el de Asimov (era en público como en las notas de sus cuentos, aunque con el tiempo se fue morigerando, en parte debido a la autoparodia que hacía en esos escritos).

Si leemos las memorias de Asimov vemos que para éste era una obsesíon su superior inteligencia y discutía con Pohl que era de los que se habían sometido a pruebas de IQ el más cercano a Asimov, por los seis puntos que le llevaba para pavonearse, esto lo cuenta en sus memorias de una forma diferente, como si contestase a un comentario de Pohl, pero es un hecho conocido lo pesado que era Asimov en público con su inteligencia y de hecho Pohl cuenta la anécdota de forma algo diferente.

Ojo, cuando decimos que las memorias de Asimov demuestran que era un mentiroso no nos referimos a hechos como éste sino por ejemplo a sus contínuas declaraciones públicas de lo mucho que le gustaba Conan Doyle, cuando él, que siempre tuvo un dudoso gusto literario, prefería a Agatha Christie y abominaba de Conan Doyle. Probablemente nunca llegó a leer una de las novelas en que la tía Agata se autoparodia en una escritora de historia policiacas cursi, algo racista y no demasiado culta, que ha inventado un policía exótico e intenta que no diga más que dos palabras de su país para que nadie se entere de que no sabe nada de éste y que escribe fatal, pero ello le hace ganar mucho dinero.

La autoparodia es clara y valiosa, la mayor parte de la obra de Ágata Cristie carece de todo valor literario, salvo cuatro o cinco libros, pero hemos de agradecerle su honestidad en su autovaloración y que se lo tomase a chirigota.

Las incongruencia o "retoques" que aparecen en su libro, son fruto de lo que se llama reconstrucción de la memoria, que de hecho es un mecanismo inevitable con la vejez, todos comenzamos a ver las cosas mas favorables a nosotros de lo que lo fueron y para ello nuestro cerebro no duda en darnos una falsa versión edulcorada y no se le pueden imputar ni mucho menos a Asimov sino a un hecho natural, pero cruel, la vejez. Aunque a veces sospecho que yo ya he hecho mi reconstrucción pero en plan negativo, siempre recuerdo las cosas peor de lo que fueron, espero que pueda llegar a viejo y empezar a recordar historias mas agradables

Todos estos factores de raza, carácter y personalidad poco agradable y con una tendencia al aislamiento notoria, aunque nunca sabemos si uno se aísla o son los demás los que lo aislan. Las tendencias antisemitas eran muy fuertes en USA y las voladuras de sinagogas no eran un hecho diario, pero sí bastante frecuente, como se ve en la película Paseando a Miss Daisy, o algo así, mi memoria no es mi mejor cualidad.

Pero lo que probablemente le remató fue la coincidencia de grandes novelas y el lanzamiento de grandes autores, salvo una excepción que citaré.

En el año 50 Asimov escribe Yo robot, pero este mismo año se publican:


En el 51 vuelve Asimov con la primera entrega de la Fundación que fue un buen éxito de ventas, más en el futuro que en este momento, pero no se vendió nada mal. Este año se publicaron:
 


Creo que el Hugo fue también para Heinlein, más injustamente tal vez que el anterior, pero seguía Asimov con una competencia muy dura, por no mencionar que este año escribe su primera novela John Brunner.

En el 52 se publica Fundación e imperio, pero también:

La repera, vamos sólo le faltaba que Faulkner se hubiese dedicado aquel año a escribir SF. Ganó Ciudad bastante merecidamente, aunque yo pienso que Limbo es un poco mejor, pero intelectualmente un poco densa para la Sf de aquel tiempo.

En el 53 obviamente publicó Asimov su Segunda fundación, pero el mismo año se publicaron:


Creo que se quedó con el Hugo Bester, pero pudo ser cualquiera las obras candidatas, eran tan buenas que la pobre Segunda fundación "cantaba" en esa compañía

Sin embargo en el 54 sí podría haber ganado un Hugo, porque tenía mas competencia de literatos "serios" (a los que nunca se premia) que de dentro del genero, pero no creo que el Hugo sea facil de conceder a una obra magnífica pero con una trama tan afín con la novela policíaca tradicional, como la de Bóvedas de acero, (lo que considero bastante injusto por otra parte, porque el libro es una perfecta fusión de dos formas de ver y practicar la literatura, la Sf y la policiaca), que hace difícil al jurado decir en qué estante se mete y estas obras antes no solían ganar ningún premio, direís que El hombre demolido, la verdad es que tiene poco de policiaco convencional.

Veamos, este año. se publicaron

Entre La onda cerebral de Anderson y Bóvedas de acero hay una especie de empate, tal vez Misión de gravedad sea mejor, yo así lo creo pero es opinable. Este año es el único en que Asomov lo hubiera podido ganar con cierta justicia, así que su manía persecutoria y sus constantes "a mí no me dan el Hugo" parecen absolutamente injustos, como olvido absoluto de la gente que escribió en cada año. Yo creo que Asimov tenía más manía a los dos Hugos seguidos de Heinlein que a nada, porque ciertamente lo odiaba, (pocos escritores han estimado como persona a Heinlein a partir de los cincuenta) a decir verdad y uno de ellos es discutible, pero había obras mucho mejores, es decir que la injusticia no fue que no ganase Asimov, como pensaba él y repitieran premiado (si no me equivoco, porque voy...), sino que no lo hiciera Bradbury, Windham o Clarke y si se me apura mucho diría que incluso a E.E: Smith que a esas alturas sí se merecía un Hugo al menos honorífico.


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