Panorama Nacional e Internacional
En la legislación española existe un vacío legal en el tratamiento de zonas sometidas al riesgo de avalancha, por lo que es preciso que exista un alto grado de conocimiento por parte de aquellos técnicos dedicados a la ordenación territorial de las zonas montañosas, que, en definitiva, son quienes tienen una responsabilidad con la sociedad en el acierto de sus previsiones y en la elaboración de programas de actuación concreta. Este grado de conocimiento debe ser, si cabe, mayor en todas aquellas personas que pueden ver su vida amenazada por el riesgo de avalancha, como es el caso de los esquiadores de montaña (34,3 % de las víctimas hasta 1.999), practicantes del esquí fuera de pista (11.5 %) y montañeros y alpinistas (45.7 %) (López Martínez et al, 1999).
El riesgo de aludes no es algo contemporáneo. A lo largo de la historia algunos cronistas han dejado constancia de accidentes y catástrofes producidos por efecto de las avalanchas. Sirva de ejemplo los 19.000 soldados de Aníbal que perdieron la vida al cruzar los Alpes en el año 218 antes de Cristo. Igualmente, los más de 18.000 soldados muertos en 1.916 en las Dolomitas, o el siguiente fragmento acerca de la severa amenaza sufrida en algunas localidades alpinas durante la Pequeña Edad del Hielo:
"Después que el Dios Todopoderoso ha hecho caer, los días 2, 3 y 4 de febrero de 1689 una copiosa nevada, se han producido en nuestro valle aludes en los que han perecido muchos hombres y animales (...). También se perdieron muchos bienes (...). Según parece unánime de todo el mundo, el alud llegó con tanta rapidez y arrasó todo de tal manera que cuando se oyó, ya no había tiempo para escapar ni para suplicar a Dios ayuda"...
La recopilación sistemática de datos de aludes en el Estado español se inició en 1978, no demasiado pronto en comparación con otros países del arco alpino donde la presión social ha sido mucho mayor, al igual que la problemática.
En Suiza, la actividad investigadora fue iniciada en 1.872 e incrementada en el invierno de 1.950-51, año de grandes catástrofes, en el que el gobierno promulgó las normas para la planificación de áreas de avalancha.
En Francia comenzó la actividad cartográfica de zonas de aludes en 1.967, y recibió un fuerte impulso en 1.982, cuando fue promulgada la ley de indemnización a las víctimas de catástrofes naturales, lo que obligó al gobierno a elaborar los P.E.R. o Planes de Exposición a Riesgos naturales previsibles (C.E.M.A.G.R.E.F., 1983).
En italia, ya en 1.888, el Padre Denza, jefe del observatorio meteorológico de Montcalieri (Piedemonte), publicó detallados informes de las avalanchas producidas desde 1.885. En la primera Guerra Mundial, las tropas destinadas a la frontera austrohúngara recibieron un manual editado por el Club Alpino Italiano (CAI) titulado "Promemoria concernente il pericolo di valanghe", primer manual italiano acerca del riesgo de los aludes que además iba acompañado de mapas a escala 1:25.000. En 1.933 se fundó un centro específico de estudios de avalanchas dependiente del CAI que no proliferó. Desde entonces se han realizado numerosas cartografías y medidas de defensa hasta la actualidad.
Sirva para exponer la magnitud de este riesgo natural en la actualidad los siguientes datos:
En el periodo comprendido entre 1.945 y 1.988 han fallecido por muerte blanca una media de 124,5 víctimas por año (López Martínez, 1989), siendo mucho mayor el número de accidentados y heridos.
Analizando los datos en el tiempo, ha habido una disminución de muertes blancas en los últimos años, a pesar del incremento de infraestructuras, ocupación de áreas de alta montaña y proliferación de los deportes blancos. Esto podría ser debido a que estos datos corresponden a un periodo de sequía, con menos precipitaciones y consecuentemente menos riesgo de alud, y/o al funcionamiento de programas específicos de predicción y concienciación que llevan funcionando desde hace más de dos décadas en varios países.
En España el estudio y control de las avalanchas está cobrando una importancia creciente. Su ámbito está centralizado en los principales macizos montañosos, especialmente en los Pirineos, y en menor medida en la Cordillera Cantábrica, Central y Sierra Nevada.
En la actualidad varias instituciones llevan a cabo importantes programas y proyectos encaminados a actuaciones preventivas, predictivas y de protección, tales como catálogos de aludes, cartografías de riesgos, edición de boletines de nieve y avalanchas, planes y sistemas de protección, instalación de estaciones nivo-meteorológicas, informes periódicos y frecuentes sobre el estado de la nieve en zonas de riesgo, campañas informativas y de formación de técnicos, etc.
Instituciones politécnicas, universidades y empresas privadas están realizando programas y proyectos encaminados a actuaciones predictivas, preventivas y de defensa.
Siguiendo históricamente este periplo y pidiendo disculpas a todos aquellos organismos que sean omitidos, quizás el estudio más pionero se remonta a 1.984, cuando fue llevado a cabo por el INM (Instituto Nacional de Meteorología) en su centro zonal del Ebro un proyecto denominado nivo-meteorología del Pirineo. Esta institución trabaja en el pronóstico de riesgo de aludes y emite boletines de riesgo de alud para el Pirineo aragonés y navarro desde 1993.
El Instituto Pirenaico de Ecología del CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas) ha realizado un trabajo de Cartografía en zonas de aludes del Pirineo Aragonés (Muñoz, 1989).
El ITGE (Instituto Tecnológico Geominero de España), organismo dependiente del MIMAM (Ministerio de Medio Ambiente) ha desarrollado durante la última década, y está a punto de completar, la cartografía multiriesgo de toda España con 11 cartografías temáticas diferentes. Dentro de este objetivo y desde 1993 realiza la cartografía de zonas amenazadas por el riesgo de alud de las principales cordilleras y en especial del Pirineo aragonés desde su delegación en Zaragoza.
El Ministerio de Agricultura desarrolla frecuentes cursos de "Restauración hidrológico-forestal de cuencas" para la formación de técnicos especialistas en la prevención del deterioro forestal como consecuencia de los aludes.
Otras instituciones como ITSEMAP (Seguros Mapfre) ha llevado a cabo un encuentro internacional denominado "Catástrofes y sociedad" en 1989. Se han realizado cursos de riesgos y jornadas técnicas a cargo del ITGE, Consorcio de Compensación de Seguros (1997), etc.
La asociación de estaciones de esquí ATUDEM y algunas estaciones concretas invierten en cursos de formación del personal, manejo de explosivos y/o artillería para la provocación de aludes.
La Federación Española de Montañismo, en conexión con Jerónimo López, de la Universidad Autónoma de Madrid, han realizado un seguimiento permanente del número de víctimas afectadas.
En Cataluña, fue puesto en marcha en 1.986 un estudio del riesgo de aludes en el Pirineo Catalán (en especial en las provincias de Gerona y Lérida), a cargo de la Generalitat de Cataluña (Instituto Cartográfico y Servicio Geológico), elaborando cartografías de riesgo de alud y editando boletines anuales de nieve y aludes. Actualmente editan además boletines diarios de peligro de aludes durante la época invernal a partir de los datos obtenidos en una red de 30 observatorios dirigido especialmente a las estaciones de esquí, protección Civil, Guardia Civil de montaña, etc.
Las universidades también llevan a cabo un papel importante en la investigación:
La Universidad de Barcelona ha establecido unas líneas de investigación que verán su continuidad en varios proyectos, como son el Estudio del Riesgo de aludes del Pirineo de Cataluña del Departamento de Política Territorial y Obras Públicas de la Generalitat de Catalunya, El impacto de los aludes en el Pirineo y riesgo natural asociado (1993), o el titulado "Aplicación de un S.I.G. a la cartografía de zonas con peligro de aludes", en el seno del Programa de acciones integradas Hispano-Francesas del año 1993. Han sido presentadas tesis específicas como la "Estudi de les allaus al Pirineo Occidental de Catalunya": prediccio espacial i aplicacions de la cartografía (1996), con una metodología innovadora de cartografía de zonas de riesgo, basada en la aplicación de Sistemas de Información Geográfica y la zonificación de los peligros naturales. Algunos de los especialistas involucrados en estos proyectos son Bosch, Vilaplana, Furdada, Martí, etc.
En la Universidad Politécnica de Madrid han sido presentadas algunas tesis y tesinas, como la realizada por Pablo Muñoz de aplicación específica al Pirineo aragonés (1.988) o la cubicación de volúmenes de nieve por imágenes satélite.
En la Universidad de Zaragoza se han realizado cartografías de aludes de algunas zonas concretas como es Vallivierna por Fernando Lampré (1.998).