Mapas de peligro
Los mapas de peligro de avalanchas son un elemento de gran importancia a la hora de abordar ordenaciones territoriales en áreas montañosas. Su finalidad básicamente consiste en identificar y delimitar las zonas con riesgo de alud. Estos mapas deben integrar los restantes riesgos existentes en el ámbito montañoso que puedan influir en el desencadenamiento de aludes, como la interacción con los ríos y torrentes.
En los mapas de avalanchas desarrollados en Francia en las dos últimas décadas, a escala 1:20.000, 1: 5.000 y 1: 2.000, han sido tenidos en cuenta numerosos parámetros, tales como la geomorfología del terreno, orografía, condiciones meteorológicas, pendientes, orientación de las laderas a la insolación, orientación con respecto a los vientos reinantes, estado habitual de la nieve, etc. Dependiendo de la escala, que suele oscilar entre 1:5.000 y 1:25.000, suelen aparecer reflejados los siguientes elementos: límites del área potencialmente peligrosa, partes de la avalancha perfectamente diferenciadas, velocidad esperada, volumen, áreas afectadas por avalanchas previas., etc. También son cartografiadas las estructuras de defensa naturales o antrópicas.
Según el grado de riesgo se emplean distintos colores y una serie de signos convencionales, designando las zonas propensas a la rotura, áreas convexas, cornisas, densidad y tipo de vegetación, entre otros parámetros.
Los colores internacionalmente adoptados son:
- Rojo. Zonas en las que la probabilidad de que se produzcan avalanchas destructivas es muy alta. El periodo de recurrencia es de 30 años y la magnitud mínima es de 3 T/m2.
- Azul. Zonas de probabilidad media de generación de aludes. Es viable construir, salvaguardando ciertas normas. Debe ser establecido un plan de vigilancia y control, así como contar con la infraestructura suficiente para una eventual evacuación.
- Blanco. Áreas sin riesgo.
La realización de mapas de riesgo supone un importante compromiso por parte de los técnicos vinculados a la ordenación territorial, quienes deben tener en cuenta que en ocasiones hay intereses confrontados, por lo que la precisión de los mapas ha de ser alta.
La elaboración de mapas de riesgo de aludes se realiza atendiendo a una serie de técnicas: estereografía, foto aérea y de satélite, topografía detallada, reconocimiento de campo, encuestas a la población, datos empíricos, señales previas, conocimiento determinístico y cálculo probabilístico, entre otras.
La reciente aplicación de sistemas de información geográfica (S.I.G.) posibilita la elaboración permanente de Mapas de Localización Probable de Aludes, cuyos datos cartográficos y descriptivos están georreferenciados, (Furdada, 1.996).
Mapa de riesgo de aludes de una zona del Pirineo leridano (Tomado y por cortesía de Furdada, G).