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  | Las zonas de alta montaña, entendiendo por éstas a las situadas por encima de 1.500 m de altitud (en nuestra latitud), se encuentran sometidas a la dinámica inherente a los procesos gravitacionales. Parte de este dinamismo constituye la denominada peligrosidad del sistema nival. Dicho peligro se convierte en un riesgo cuando interaccionan los procesos y agentes nivales con los sociales, resultando vulnerada la organización social del medio montañoso. El estudio y control de los aludes o avalanchas ha cobrado gran importancia en las últimas décadas como consecuencia del desarrollo y de la evolución socioeconómica en las zonas de alta montaña. Los aludes tienen unas implicaciones socioeconómicas importantes en cuanto a la destrucción de recursos forestales, medios de comunicación y edificaciones, además de agravar la subsiguiente actividad de los agentes erosivos en las áreas afectadas. |