El Libro de Dios
Un d�a, en el interior de una vasija de barro, encontr� un
Libro. Era de lo m�s original e incre�ble, algo que el ojo humano jam�s vio. El
Libro estaba Blanco; sin embargo, a medida que lo abr�a iban apareciendo letras.
Conten�a historias tan fascinantes que jam�s el hombre hab�a escuchado ni
conoc�a. Era un Libro Vivo, seg�n iba pasando hojas encontraba en �l aventuras
apasionantes, sorprendentes, verdaderas.
Un d�a, al pasar una de las hojas me encontr� con una
historia de Amor.
Una ni�a se sent�a inmersa en una profunda tristeza y soledad; se hab�a perdido
en la selva, completamente sola en la vida, lloraba desconsoladamente cada
noche, ped�a un deseo, lo que ella m�s a�oraba y necesitaba, "una madre". La
selva era un Planeta perdido en el Universo, como un grano de arena en la
playa, no se mov�a por s� s�lo. Esta selva ten�a Due�o, y los lamentos de esta
ni�a llegaron hasta �l.
Decidi� enviarle lo que tanto ella deseaba, "una madre",
aunque en "realidad", era un mensajero. A este mensajero le dio un saco roto
para que las cosas de mucho peso las echara dentro, as� desaparecer�an y ser�a
ligero el equipaje. Adem�s en su mano le puso una espada invisible para que
pudiera abrir camino por la selva, donde ten�a que pasar para rescatar a la
ni�a.
Este personaje, cuando vio a la ni�a, se qued� prendado de
ella y a la ni�a le ocurri� algo parecido, y es que adem�s del saco roto y la
espada, le dio tambi�n un coraz�n de Amor. Los dos, la ni�a y el mensajero,
gracias a esos regalos que les hizo el Due�o de la selva, pod�an caminar
abri�ndose paso entre la maleza.
Pronto se dieron cuenta los dos que no
era f�cil ese camino. A veces hab�a tantos matojos y enredos que ten�an que
retroceder lo andado y buscar otras salidas. Las dificultades no eran pocas, y
empez� a aumentar cuando las plantas tomaron vida y se pusieron como de acuerdo
entre ellas y al paso de los dos le cantaban la misma canci�n.
"De aqu� es muy dif�cil salir, no sab�is
por donde vais". Algunas se burlaban con iron�a haci�ndoles a�n m�s dificultoso
el camino. Los dos se miraron uno al otro y se dieron cuenta que en la selva se
encontraban solos; tan solo una peque�a flor era su aliada.
Ante tanta espesura y dificultad, se
detuvieron en medio del camino, era agotador y no pod�an seguir. La ni�a ten�a
que dar pasos por ella misma y las fuerzas le faltaban; el mensajero ante tanta
presi�n recibida, un largo camino contra corriente luchando con las �nicas armas
que le hab�a dado el Due�o de la selva, se rindi�, estaba agotado y necesitaba
descansar para reponerse nuevamente.
Mientras descansaba, mantuvo un serio
di�logo con la ni�a, le dec�a: "El camino, como ves, no es nada f�cil, y no hay
nada a nuestro favor, entre todos nos pueden devorar, hay plantas carn�voras.
Si quieres salir de aqu�, no te puedes soltar de la mano, necesito todo de ti,
no se trata de que yo me adentre en tu mundo, sino que t�, te adentres en el
m�o. No podr�s convertirme a ti, sino que t� te transformaras en Mi. Dame tu
vida, todo lo que tengas, si me la das, te salvaras, pero si la guardas para
ti te perder�s" La ni�a contest�: "Donde quiera que t� vayas ir� yo, tu pueblo
ser� mi pueblo, tu Dios ser� mi Dios y donde tu mueras all� morir�.
Hay muchas historias vivas en este tesoro
encontrado dentro de la vasija de barro, El Libro de Dios, ya las ir� contando a
medidas que pase las p�ginas y aparezcan las letras; esta historia es fascinante
e incre�ble, pero real.

![]()
VOLVER A PENSAMIENTOS Y ORACIONES