CHAPTER 1

 

 

" El Reino Celestial, Cuarto Cielo, "Mahanon".
Rodeadas de Doce Murallas, Doce Torres se yerguen en la Tierra Sagrada sosteniendo el Templo del Creador.
Desde el lejano firmamento la lluvia de luz solar es un brocado de dorados matices que tañe una silenciosa melodía.
En el lento fluir del tiempo ese continuo resplandor cambia de color a cada instante, multitud de partículas de luz danzan por el aire exuberantemente y salpican la tierra, fundiendose en ella.
Benévola, incesantemente... .
Bañadas por esas gotas innumerables muchachas vírgenes, adornaban la tierra en una dulce explosión de colores.
Todo estaba cubierto de flores...
En la sinfonía del alnibarado perfume que flotaba en el aire y el espléndido fulgor que colmaba la vista se alzaba una figura fascinante.
Las dos alas que entre la luz se distinguían a su espalda, refulgiendo en un radiante dorado, dominaban sobre todo lo demás. Incluso las flores compitiendo entre sí por su máximo esplendor, y la iridiscencia entretejida por la luz se postraban a sus pies.
De entre todos los Serafin que rodean el Sereno Trono Celestial, el era el mas amado por Dios. Lucifer, el Lider que con una sutil sonrisa gobernaba a todos y cada uno de los ángeles del Reino Celestial, haciendo honor a su nombre era la encarnación de la belleza.
Su cuerpo, perfectamente cincelado, era armonioso e irradiaba vitalidad. Poseía una suave y encantadora voz y sus largas pestañas dejaban caer su sombra sobre su rostro. Tal era su suprema belleza que cada detalle parecía haber sido cuidadosamente escogido.
Dios le había creado con la esencia de la beatitud y la sublimidad, por eso "El Portador de Luz" era el Tesoro mas preciado del Reino Celestial. Sin un solo defecto, hasta en cada uno de esos cabellos que evocaban la más fina seda dorada, brillaba el afecto de Dios.

 

Lucifer en Mahanon

 

"Santo. Santo, Santo. Señor de Todos losTiempos. Dios Omnipotente.... ."

Con una refrescante voz, Lucifer canturreaba el Trisagio (Himno a la Santísima Trinidad) mientras bendecía toda la vida que se hallaba ante sus ojos. En ese momento...

"Lucifer!"

Una enérgica voz golpeó los oidos de Lucifer inesperadamente.
Sobresaltado, alzó la vista y en medio del azul del cielo cabalgando sobre una brillante Rueda de Fuego dorado ("Ofanim") estaba Rafael, Rey de los Tronos.

"Raquia", el Segundo cielo, era donde se confinaba a aquellos ángeles caídos que habían actuado en contra de los Pensamientos de Dios. Si su Gobernante, Rafael, irrumpía cabalgando el Ofanim en un lugar fuera de su control como "Mahanon" no era por ninguna nimiedad.

Arqueando vigorosamente sus alas, Lucifer, tras impulsarse ligeramente con sus pies se elevó en el aire. En un instante se había situado al lado de Rafael.
Propia del Rey de los Angeles, fue la audacia con la que, sin ningún esfuerzo se le unió sobre el incandescente Ofanim.

"¿Que ha pasado?"

-Su rostro no mostraba su usual sonrisa mientras le dirigía esta pregunta-

"Los Grigori (Los Hijos de Dios) han forzado las puertas de "Shamayim" y han huido a la Tierra."

El Angel del Sol, también llamado "El Sanador Resplanciente" dijo esto cincelando en su entrecejo la señal de la amargura.
Sin embargo, el rostro de Lucifer no se inmutó en absoluto.

"¿Cuántos han sido?"

"Unos doscientos... mas o menos."

Esta directa respuesta que venía a incrementar la gravedad de la situación hizo que Lucifer, sin darse cuenta, dejara escapar algo parecido a un suspiro.

"...son muchos..."

"Dicen que el promotor fue Niskcro. Es un completo idiota... No solo ha caído sino que planeo su fuga incitando a los Grigori a huir con él. Es ridículo que un "Bene ha Elohim" (Vigía) degenere en un "Hubris" (Corrupto por orgullo y lujuria) ¿Para qué están los "Shaher" (Sombras)?

¿Sentía rabia de que el aspirante a Rey de los Principados hubiera caido caido por su propia voluntad? ¿O era tristeza de que ni una ondulación de la pureza y honestidad de Dios alcanzara los límites de "Shamayim"?
Lucifer comprendía la amargura que se reflejaba en el rostro de Rafael.
El Trono de Dios Todopoderoso poseía los extensos Siete Cielos y Siete Mundos, y si incluimos los subdominios de los mundos heréticos, no tenía fin.
Los ángeles del Cielo tenían cada uno un territorio asignado y día a día, realizando su labor en sintonía con la Sublime Llama del Amor de Dios. alcanzaban la felicidad.
Pero a los ángeles les fué concedido el libre albedrío. por eso caían en la corrupción.
para los ángeles, caer por propia voluntad era, antes que el Pecado Original, una falta terrible que derribaba de raíz su propia razón de ser.
Pero a pesar de ello los ángeles caían. Como si Dios así lo hubiera dispuesto.
Bajo la amargura de Rafael se hallaba el dilema de los que gobiernan a un gran número de ángeles. Siendo Lucifer el Lider Celestial, sufría la misma lucha interior.

"¿Ha bajado alguien a la Tierra?"

"Mikael y Uriel. Creo que también Ragüel. Gabriel está restaurando las puertas de "Shamayim"."

"¿Mikael y Uriel? Entonces no es necesario que salga yo"
-Murmuró Lucifer muy suavemente.

No lo decía por ironía o modestia. Lucifer sabía mejor que nadie que era la pura verdad.
Y Rafael también, así que no hizo objeción. Mejor dicho, fue aún más mordaz, en cierto sentido, que Lucifer.

"Tal vez aquellos que no poseen verdadera sabiduría tienden a perderse en una conducta demasiado esquematizada. Incluso Niscro que era candidato a los Rey de los Principados, no tiene nada que hacer frente a esos dos. Porque, al haber caido arrastrando a los Grigori, no creo que consiga un trato de favor. Lo mejor que puede pasarle es ser capturado y arrojado al Gehena (Infierno) de Alqua (El Sexto Mundo) ... . Y eso suponiendo que el que lo capture sea Mikael. Que si es Uriel, el Gehena estará lejos de ser suficiente."

El Arcangel Uriel que poseia el título de "El Fuego de Dios" en el Reino Celestial, era el Angel de la Justicia y veneraba más que nadie la integridad y la rectitud. También Gobernaba el "Tartarus" la encarnacón del terror y la muerte, y era conocido por no mostrar el más mínimo atisbo de piedad con aquellos que daban la espalda la los Mandamientos de la Ley de Dios.
Las almas de los pecadores eran castigadas eternamente ante él.

Los Grandes Líderes de los Elohim (ángeles) que en sintonía con el Amor de Dios entonaban el Trisagio en el Trono Celestial, no eran solo meramente hermosos.
Llamado "El que es como Dios", Mikael, era el más grande luchador del reino Divino. Portando una espada llameante era el único Gran Adalid de Dios.
La grácil figura de Gabriel, Rey de los Querubines, casi parecía desentonar con el arrojo con que gobernaba "Shamayim".
Incluso Rafael que era el más jovial de todos los Reyes que rodean al Trono Divino, era temido por los ángeles caídos de "Raquia" por ser un Rey que no conocía la piedad.
Y, El que los gobernaba a todos, Lucifer, era el incandescente relámpago que resplandece en el Reino Celestial. Llegado el caso, su refrescante voz podía desgarrar el firmamento como el bramido de un león, y sus alas, que irradiaban esa benevolente luz dorada transformarse en llamas que arrasaran la tierra.
Ser amados y respetados no era lo único que capacitaba para ser un Rey del Trono Divino. La majestusidad de un lider e inspirar temor, esas eran justamente sus principales cualidades.

"De todas formas yo también voy a bajar a Heled (tierra). De entre todos los estratos han soltado a las Potestades, pero esta vez el número de caídos es demasiado grande. Ni por un momento creo que esos dos vayan a a dejar escapar a Niskcro, pero para los Grigori, el ambiente de la Tierra es demasiado venenoso. También me preocupa el tiempo que se esten paseando por allí."

"De acuerdo. Entonces yo buscaré en Tebhel (El Séptimo mundo). Rafael, tu busca en Adama (El Segundo Mundo). Ya que para los Grigori la caída significa una muerte segura, puede que para evitar a sus perseguidores no hayan bajado directamente a la Tierra y si estan escondidos esperando a que las aguas se calmen, esos son los dos únicos lugares donde pueden haber ido."

Asintiendo profundamente, Rafael tras hacer girar con suavidad el Ofanim en dirección este, se elevo de un golpe en el cielo,

Los Grigori, siendo los mas lejanos a La Unión Divina, sin tener aureola ni alas, eran la clase más baja entre los ángeles. Tras degenerar en "Hubris" y caer del Cielo se paseaban sobre la superficie terreste. Desde el momento que rompen las puertas del íntegro Cielo, los Grigori ya no son ni hijos de Dios ni hijos del hombre, sino se van transformando en perversos y grotescos seres. Y en la tierra, colmada de tentaciones impuras y perniciosas, la lujuria acaba por desfigurar también su alma.

Lucifer no sentía ni un atisbo de piedad hacia el caído por su propia voluntad; Niskcro. Es más, sentía rabia de que una ángel de alto rango incitara a caer a los Grigori, de rango más bajo. Pero a pesar de ello, que tras desnudar su alma, lo quemaran en el eterno fuego del infierno, era una escena que prefería no ver.
Hacer expiar las faltas cometidas mediante la aplicación del castigo apropiado, ¿No es justo esa la Gracia de Dios?. Con una dulzura poco acorde con "La Justicia", una refinada sonrisa y aire despreocupado, eso es lo que Uriel solía decir.

El Ofanim, con sus ráfagas de ardientes llamaradas, formaba una estela al atravesar el azul del cielo.
Desde que se elevaron, Rafael había estado sujetando suavemente el brazo de Lucifer, el cual, inmóvil, miraba fijamente hacia delante. Dejando ondear sus dorados cabellos de fina seda, permanecía impasible.
El Ofanim volaba a toda velocidad.
A pesar de ello, aun no se divisaba el final de Mahanon, el Cielo de las Doce Torres.
De repente Lucifer dirigió su mirada hacia el territorio que se extendía bajo sus ojos. Mahanon donde se alzaba el Templo Sagrado, no era sólo un Santuario sino tambien un Paraiso Celestial lleno de deliciosas fragancias. Por eso, aquellos que no habían sido bendecidos por los Guardianes no podían aproximarse, aún siendo ángeles de alto rango.
Guardando las Doce Murallas, había Doce Puertas. Y en cada una de ellas estaba grabada la energía espiritual de una Ángel Guardián.

Raziel ---- Cielo.
Bariel ---- Tierra.
Sariel ---- Creación.
Remiel ---- Vida.
Uriel ---- Paz.
Ragüel ---- Alegría.
Mikael ---- Fuerza.
Rafael ---- Sol.
Lucifer ---- Amor.
Kemuel ---- Agua.
Gabriel ---- Conocimiento.
Natanael ---- Atmósfera.

Cuatro grandes Rios serpenteaban rodeando esas puertas.
Un Rio de Miel.
Un Rio de Leche.
Un Rio de Vino.
Un Rio de Aceite.
Y, en que gobernaba sobre todo esto, era el llamado "Gran Adalid de Dios", Mikael.

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Región Terrenal, Sexto Mundo, Tebhel.
Profundos valles y escarpadas montañas de color verde oscuro. en este lugar distintas quimeras creadas por Dios vivian en armonía en sus respectivos territorios.
Sin embargo los que acostumbrados a vivir en el Reino Celestial rebosante de luz, bajaban por primera vez, se sorperndían del frío y la oscuridad de Tebhel. Mas aún, en este mundo no existían ni la miel ni la fruta. era un escondite exelente para los que huían de sus perseguidores, pero hasta cuando eran capaces de soportar el hambre y el frío, además de la terrible sensación de soledad que les embargaba...?
Los Grigori caidos, a menos que como Niskcro, hubieran obrado con convencimiento, no pasaban de ser unos irreflexivos pecadores que se dejaron arrastrar por palabras melosas.

Lucifer respiraba pausadamente mientras poniendo gran cuidado volaba a ras de suelo en amplios círculos. Insuflando ondas espirituales de amor y llamas a su aura, la hizo radiar lo más posible sin dañar a los habitantes de este mundo. Cambiaba de lugar y hacía lo mismo dos o tres veces. Con gran paciencia volvía una y otra vez pensando que quizás los asustados y cansados Grigori saldrían atraidos por su aura.
Aún habiendo traspasado la puertas de Shamayim este mundo tambien era un feudo de Dios. No había razón para pensar que hubieran estado caminando sobre La Tierra. Siendo así, aún valía la pena extender la mano de la salvación, ya que por medio del arrepentimiento sincero verían reducida a la mitad la gravadad de su crimen.
En eso consistía la Gracia.
Reprender severamente las faltas no era el único cometido del Lider Celestial. Lucifer siempre había pensado que tambiém era necesario ofrecer la salvación...

Lucifer notó débiles resonancias en su aura.
Descendió hacia el fondo del valle deslizándose suavemente en la fría atmósfera.
Se oía el sonido de agua fluyendo. Parecía abrirse paso serpenteando en la perfecta oscuridad.
En el mismo instante en que tocó el suelo, dos Grigori sugieron de entre las sombras proyectadas por las rocas y se acercaron tambaleándose. Tal vez ya no soprtaban más el frío y el hambre. Sus manos, sus pies, su mandibula, todo su cuerpo temblaba rechinado.
Implorando perdón besaron los pies de Lucifer.
Una y otra vez.
Suplicaba piedad desesperadamente.
Aún siendo Shamayim el Cielo más exterior, sus cuerpos , que habían vestido ropajes resplandecientes cuando allí vivían en comunión con Dios, nada mas caer, cambiaron incluso su apariencia fisica, terminando por transformarse en simples "machos" que exalaban un extraño olor a sucio.
A pesar de ello, aun les quedaba una pizca de inteligencia en sus ojos enrojecidos y turbios.
Lucifer respiró profundamente y se inclinó para acariciar el enmarañado cabello de lod Grigori.

"Romper las puertas de Shamayim es un grave pecado, pero aún no es tarde para arrepentirse."

Dijo Lucifer con una voz profunda.
Entonces los Grigori inclinandose mas y mas, se aferraron con impetu a los dedos de las manos de Lucifer, como bebes hambrientos que piden leche a su madre.
Lucifer les permitio hacerlo por un momento.
Los Grigori exibían una forma tan extraña que ya no podían ser llamados <Hijos de Dios>.
La esencia de Lucifer era purificar toda la creación con su Llama de Amor. Esto es reducir a cenizas toda impureza con la perfección de su Llama. Pero no poseía el poder de sanación suficiente para devolver total mente a los Grigori su forma original. Por eso lo único que podía hacer era tratar de compartir su energía con los fatigados Grigori.

En ese instante.
Desde lo alto, una ráfaga de luz bajo desgarrando la oscuridad. Silenciosamente se dirigió en linea recta hacia el fondo de la profunda hendidura del valle.
Tras rozar y vibrar en resonancia con la parte exterior de la prominente aura de Lucifer, su extremo se abrió en 7 serpientes llameantes que traspasaron los hombros brazos y pies de los Grigori aun aferrados a los dedos de Lucifer, para luego invertir su curso inmediatamente.
Todo ocurrió en un instante......
Con aullido de dolor como si algo les abrasara la garganta, los Grigori fueron alzados en el aire sin ningún esfuerzo.
Lucifer abrió ampliamente los ojos y elevo la vista fruncieno sus cejas. El aura dorada que flotaba anclada en la oscuridad era probablemente la de Mikael.
En esa dirección se veía el resplandor de una Rueda Ofanim. Las serpientes de fuego habían surgido de la Espada Llameante, la cual solo Mikael podía manejar. El látigo de luz que desgarra el aire y repele el agua, reaccionaba como un iman a los cuerpos vivos de los ángeles caidos. devoraba su carne. Infaliblemente. Nadie, fuera quien fuera, podía escapar a sus afiladas mandíbulas.

Ante su mirada, los cuerpos de los dos Grigori se perdieron a lo lejos en un abrir y cerrar de ojos.
Parecían reprochar la indulgencia de Lucifer.
Despiadadamente......

Lucifer sin mostrarse exesivamente sorprendido, dejó escapar un profundo suspiro. Luego, dando un fuerte impulso a sus alas, se alejó volando.
Muy muy alto......

***************

"Por fin todo ha terminado"

Rafael había regresado a Mahanon tras enviar de vuelta el Ofanim a Raquia. Bebió junto a Lucifer el licor destilado a partir de la miel de la más fina calidad que almacenaban las Abejas Sagradas de los fragantes y bellos vergeles: La miel de Maná. Cuando acabaron, suspiró:

"Menos mal que hemos conseguido capturar a todos los Grigori que habían huído sin que falte ni uno solo"

"¿--------- ¿Cuántos degeneraron en demonios?"

"La mitad, más o menos"

"¿En un sólo día?"

"Para los Grigori la fornicación es un veneno más dulce que la propia miel de Maná. Y para empeorar aún más las cosas, a pesar de ser una subespecie, pueden engendrar hijos con los habitantes de los mundos inferiores. Por ahora ya me imagino los dolores de cabeza que va a tener Gabriel con los restos que va a dejar este asunto. Y es que los hijos de los Grigori son monstruos que vienen al mundo desgarrando a mordiscos el vientre de su madre."

"Los que han caído hasta ese punto no tienen posibilidades de volver a reencarnarse en una criatura viviente."

"No hay duda de que sus almas, tras arder en el Purgatorio, serán arrojadas a los Engendros Devora-Cadáveres de Sheol"

 

 

Continuará...

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