LA MADRE CÓSMICA
NYMPHOMANÍA
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NYMPHOMANÍA: EL FIN DE LAS MENSAJERAS DE LA DIOSA.
Sin embargo, a pesar de esta severa legislación patriarcal y del desposeimiento del poder sacerdotal y oracular a las mujeres, quedaban por toda la entonces amplia y rica naturaleza las salvajes e indomables ninfas, unos seres que podían ser tangibles bajo determinadas circunstancias y que suponían una posibilidad de comunicación personal y directa con las divinidades arcaicas a través de dichas mensajeras. El siguiente paso de la élite patriarcal consistió en el desprestigio de estos seres nymphicos, que eran imposibles de perseguir o erradicar de forma directa al tratarse de entidades preternaturales. No se les podía sustituir por un nuevo panteón como a las diosas arcaicas, pues las ninfas eran innumerables, tantas como acuíferos o bosques hubiera en las tierras del ancho Imperio. Así que se emprendió una turbia política religiosa de desprestigio. Se inventaron nuevas fábulas mitológicas, donde a partir de ahora las ninfas tendrían comportamientos censurables o traicioneros y los nuevos dioses patriarcales (grecorromanos) se verían obligados a castigarlas, mutilarlas o desterrarlas.
Y el tercer paso fue desprestigiar directamente a quienes a pesar de todo persistían en mantener las creencias de veneración, comunicación o culto con el mundo preternatural de las ninfas. A partir de entonces a todo aquel que pretendiera comunicar con las ninfas de la naturaleza se le denominaría peyorativamente nympholeptoi. Este adjetivo descalificativo implicaba la acusación de tener un signo evidente de trastorno mental o demencia, o bien una conducta sexual considerada desviada. Esta expresión descalificadora ha persistido hasta nuestros días con el término de ninfomanía o ninfomaníaco. Para los líderes patriarcales, forjadores de una estricta moral represora de la sexualidad femenina, las formas de vivenciar y relacionarse con la Divinidad Arcaica debían ser prohibidas y censuradas. Las mujeres, para ser verdaderamente sometidas, no puede permitírseles tener ni el poder del oráculo ni el poder del sexo. Estos quedarán exclusivamente para el uso del género masculino. Para ello se urdió ese perverso paradigma imperante de que las mujeres deben sentirse mal con su sexualidad y mal con su poder oracular. Humillarlas en esos aspectos siempre y siempre estarán psicológicamente sumisas y sometidas.
La ERÓTICA no se refiere a vulgar excitación mundana, sino a expresar la fuerza de la vida en toda su sensualidad y sensorialidad, de una manera cada vez menos egoica y más elevada. La Diosa es fusión con el mundo material pero bajo un estado mental creciente en profundidad y claridad. La plenitud, vitalidad y vigor inagotable del mundo se expresa bajo la dinámica ERÓTICA. Lo contrario es TÁNATOS, algo que muchos religiosos patriarcales practican. La POÉTICA es igualmente imprescindible para alcanzar el estado de conciencia de la DIOSA, pues carecer de dicha percepción y expresión nos indica que aún nos hallamos alejados de ese estado de plenitud del Ser. No puede pretenderse estar en contacto con un nivel de conciencia divino cuando nuestro pensamiento y emoción es plano y vulgar, carente de belleza o luminosidad. La Deidad de la Tierra, la Diosa o Máter Mundi, es ERÓTICA Y POÉTICA, amor y belleza en el mundo pero bajo un estado de conciencia superior.
Los seres nínficos tan sólo persisten hoy en los cuentos infantiles y en las fantasías edulcoradas de algunos adultos, como retazos de un acervo psico religioso y místico perdido. Son la vaga memoria de un tiempo olvidado donde el ser humano aún se hallaba en comunicación con los niveles profundos de la naturaleza. Ahora las representamos de forma caricaturizada pero en aquella lejana época prepatriarcal las ninfas eran veneradas y respetadas, como psicoenergías poderosas de la naturaleza, de las que se podía obtener inspiración, información y la revelación de muchos secretos ocultos a la visión ordinaria y al entendimiento racional o lógico. Sólo algunos chamanes de apartadas selvas o despoblados bosques mantuvieron la tradición y la capacidad de comunicarse todavía con esas energías nínficas/hádicas para obtener revelación sobre propiedades secretas del mundo vegetal, sin necesidad de conocimiento experimental previo. Ellas siguen y seguirán siendo guardianas de la profunda sabiduría encriptada en cada planta o ser de la naturaleza virgen, aunque su reino se aleja cada vez más del nuestro. Las Ninfas para nosotros, humanos modernos, ya no existen. Ahora tenemos otros mitos religiosos, otros paradigmas cósmicos. ¿Pero tienen ERÓTICA o POÉTICA o son simples fabulaciones planas y vulgares, apocalípticas o consoladoras y aduladoras para nuestras heridas y perdidas psiques, trastornadas en este mundo moderno fraudulento para el alma?.
Ninfas famosas de la literatura grecorromana fueron la ninfa Calipso, que aparece en la Odisea; Egeria, que inspiró al legendario rey Numa; Lara, castigada por Júpiter; las Pléyades, cuyo nombre fue atribuido a un grupo estelar; Hespérides, hijas de Zeus; Eco, castigada por Hera, etc. En la cultura celta las ninfas recibían el nombre de hadas y es por esta famosa denominación como pudo sobrevivir su recuerdo en algunas tradiciones paganas y populares de Europa durante la Edad Media y en la Era cristiana, llegando hasta nuestros días.
Ahora, donde sólo queda la religión patriarcal fundamentalista o la ciencia racional, metódica y materialista, estos antiguos seres preternaturales que manifiestan a la Diosa Arcaica tienen vedado el puente de acceso a la psique humana. No hay cabida para ellas en nuestro paradigma moderno de la realidad. Sería preciso transformar y renovar nuestra visión del mundo para volver a entrar en contacto con el universo perdido y hermoso (POÉTICO y ERÓTICO) de la Divinidad Máter, la Reina de las Diosas, la Madre Cósmica y Terrestre, cuyo portal ignoto se halla en las profundidades más remotas de nuestra psique o alma.
Author: Kababelan Otoño 2008. |
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Author:
Kababelan
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