Ciencia, Cultura y Sociedad. ITESO, 2001

El Genoma: La autobiograf�a de una especie en 23 cap�tulos.

Matt Ridley ha escrito un
espl�ndido ejemplo de alta divulgaci�n que conserva toda la profundidad del tema tratado pero es accesible. Lleno de entusiasmo, Matt Ridley describe la �pica historia del genoma sobre la Tierra, y c�mo ese mismo genoma nos hacer ser lo que somos.
Por:Pedro Jorge Romero

"LOS GENES NO EXISTEN PARA CAUSAR ENFERMEDADES" escribe Matt Ridley en may�sculas para que quede bien claro. Los
genes est�n ah� por sus propios motivos y de paso fabrican un cuerpo. En ocasiones hay genes defectuosos, y eso provoca enfermedades y defectos en el cuerpo. Pero a pesar de lo que pueda aparecer en la prensa cuando se habla de un gen para esto o para lo otro, los genes no existen para producir la enfermedad a la que pueden quedar asociados. Es m�s, lo m�s probable es que un gen tenga varias funciones diferentes.

�se es el primer punto evidente en Genoma. La autobiograf�a de una especie en 23 cap�tulos, una fascinante introducci�n a ese ente elusivo que en cierta forma conecta toda la vida sobre la Tierra. Y el resultado es un viaje fascinante de varios miles de millones de a�os, que se mueve entre especies, sistemas, teor�as y personajes con claridad y sin sacrificar en ning�n momento la profundidad.

Matt Ridley ya hab�a escrito desde una visi�n firmemente darwinista y evolutiva en The Red Queen que trataba del sexo y de las consecuencias de la evoluci�n en la naturaleza humana. Ahora, con Genoma no s�lo se catapulta al grupo de cabeza de la alta divulgaci�n, sino que adem�s demuestra que a entusiasmo por el tema no le gana nadie. Entusiasmo, por cierto, que contagia con pasmosa facilidad.

El segundo punto fundamental de Genoma es desterrar definitivamente el espectro del determinismo gen�tico. Devoto evolucionista, Matt Ridley defiende la postura de las bases gen�ticas de no s�lo nuestro cuerpo sino de muchos de nuestros rasgos de personalidad y car�cter, acerc�ndose en m�s de un cap�tulo a la psicolog�a evolutiva. Pero una y otra vez, insiste en que predisposici�n gen�tica no implica inevitabilidad. Cap�tulo tras cap�tulo, como por ejemplo el 10 dedicado al estr�s, muestra como los genes influyen en el ambiente y como �ste a su vez influye en los genes, forzando la activaci�n de unos y la supresi�n de otros. Hay que superar la distinci�n entre herencia y ambiente, porque en general no existe una separaci�n tan clara, y la oposici�n es falaz. As�, cuando habla del estr�s, dice: "No somos un cerebro que gobierna un cuerpo activando hormonas. Tampoco somos un cuerpo que gobierna un genoma accionando los receptores hormonales. Tampoco somos un genoma que gobierna un cerebro activando genes que activan hormonas. Somos los tres a la vez".
El genoma reside en el coraz�n de todas las c�lulas y es la plantilla para fabricar a todo ser vivo. Pero, la imagen que dibuja Ridley, lejos de ser la de un elemento est�tico que sirve para crear inicialmente los organismos, es la de un ente mutable, en continuo cambio, lleno de genes que batallan entre s� e intentan aprovecharse de los recursos del organismo, de genes que se activan o desactivan dependiendo de las circunstancias. Su visi�n es tan din�mica que incluso critica el proyecto Genoma Humano (que no, claro est�, la investigaci�n gen�tica), mientras habla en el cap�tulo 9 sobre las enfermedades:
El Proyecto Genoma Humano est� basado en una falacia. "El genoma humano" no existe. Un objeto tan preciso no se puede definir ni en el espacio ni en el tiempo. Diseminados por los veintitr�s cromosomas, en cientos de loci diferentes, hay genes que difieren de unas personas a otras. Nadie puede decir que el grupo sangu�neo A es "normal" y los O, B y AB son "anormales". As� que cuando el Proyecto Genoma Humano publique la secuencia de un ser humano t�pico, �qu� publicar� acerca del gen ABO del cromosoma 9? El prop�sito declarado del proyecto es publicar la secuencia promedio o "un�nime" de doscientas personas diferentes. Pero en el caso del gen ABO esto pasar�a por alto lo m�s importante, porque una parte crucial de su funci�n es que no deber�a ser la misma en todo el mundo. La variaci�n es una parte inherente e integral del genoma humano, o en realidad de cualquier genoma.
para a�adir:
Tampoco tiene sentido tomar una instant�nea en este momento concreto de 1999 y creer que la foto resultante representa de alguna manera una imagen estable y permanente. Los genomas cambian. La popularidad de las diferentes versiones de los genes sube y baja a menudo impulsada por el aumento y la disminuci�n de las enfermedades. Los humanos tienen una tendencia lamentable a exagerar la estabilidad, a creer en el equilibrio. De hecho, el genoma es un escenario din�mico en constante evoluci�n.
Genoma es una lectura apasionante, llena de intrigas, trabajos de deducci�n detectivescos, falsos comienzos, descubrimientos asombrosos y muchas reflexiones. Matt Ridley sabe escribir sobre ciencia sin sacrificar la precisi�n o la profundidad, y aunque hay cap�tulos m�s duros que otros, sabe siempre ser un gu�a fiel y atento. Su capacidad como narrador har�a de �l un gran novelista, y en este caso hace que el libro se lea pr�cticamente de corrido sin que sea posible dejarlo.
La excusa del libro es hacer un repaso del genoma humano en 23 cap�tulos aprovechando los 23 cromosomas que heredamos de cada progenitor, escogiendo un gen de cada uno de ellos para usarlo como muestra (aunque en al menos una ocasi�n, no le llega). Digo excusa, porque muy a menudo no vacila en tomar otros derroteros e introducirse en cualquier tema que pueda interesar en un momento determinado. Los priones, el desarrollo embrionario, el libre albedr�o, la muerte, los retrovirus end�genos, la enfermedad, la inteligencia o el sexo son algunos de los aspectos que se van tratando.
El autor va pasando con alegr�a y regocijo de un cap�tulo a otro como si no pudiese esperar a mostrarnos todas las maravillas que encierra el genoma. Particularmente interesante es el cap�tulo 7, dedicado al conflicto entre los cromosomas X e Y, al ser estos los �nicos que pasan m�s tiempo en un sexo que en otro. El cromosoma Y se encuentra exclusivamente presente en los hombres y un cromosoma X cualquiera pasa dos tercios del tiempo en cuerpos de mujer. Esa asimetr�a implica que cada uno de ellos tiene preocupaciones diferentes (y perdonen la personificaci�n) y de ese simple hecho surgen toda una fascinante relaci�n de f en�menos.
Matt Ridley retrata en este libro la simplicidad de lo complejo y la complejidad de lo simple (como en el caso del asombroso desarrollo embrionario descrito en el cap�tulo 12). En m�s de una ocasi�n debe admitir que las pruebas no son concluyentes, pero eso lejos de detenerle le sirve de oportunidad para exponer todo tipo de hip�tesis con la total libertad de un investigador. Es ese el aspecto que m�s probablemente estimule la lectura, que es casi compulsiva, esa curiosidad voraz incapaz de saciarse.
Pero desde mi punto de vista lo que transforma lo que pod�a ser un gran libro de divulgaci�n en una obra soberbia es su posici�n claramente contraria a la ignorancia. En el �ltimo cap�tulo, dedicado al libre albedr�o, defiende, como ya lo hab�a ido haciendo a la largo de la obra, la necesidad y conveniencia de la investigaci�n gen�tica. El estudio del genoma no es malo en s�, y si se aspiran a tomar decisiones, �stas deben tomarse conociendo la realidad y no ignor�ndola. S�lo conociendo todos los factores que influyen en nosotros sabremos d�nde radica nuestra libertad.
Inevitablemente, dentro de unos a�os el material presente en este libro quedar� atrasado. Pero no el placer del descubrimiento y el entusiasmos por el material. Y esto �ltimo har� que dentro de un tiempo su lectura siga siendo tan gratificante como ahora.
� Pedro Jorge Romero 2000
Pedro Jorge Romero (Arrecife, 1967) es licenciado en f�sica, pero realmente se dedica a traducir, a la programaci�n web y a escribir ocasionalmente. Ediciones B ha publicado recientemente su primera novela, El oto�o de las estrellas, escrita en colaboraci�n con Miquel Barcel�.
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