Capítulo 10.-
Adentrese en la Aventura!
Naturalmente, podria
resultar extraño que en un libro de Ignacio Gonzalez "Fenix" no se
hiciera cita a la "Filosofia Samurai" que tanta fama he generado con
su creacion ¿Cierto?
Durante todos estos años, he visto como
ciertas "Entregas Samurai" hacian retornar la Felicidad a la vida de
Millones de Personas, una y otra vez. Por lo que he creido, ya no bueno, sino
Imprescindible, el incluir aqui tambien las partes que Mas Felicidad le pueden
Traer a su Vida, pues ¿Acaso no es ese el objetivo de esta Obra?
Solo tenga en cuenta, que de la bella
historia del Joven Khan en el "Manual Samurai", solo he incluido aqui
aquellas partes que son mas Beneficiosas para Usted, pues se que la simple
amena lectura de estas "Entregas Samurai" le daran mucho que pensar,
y le traeran Felicidad a su vida.
"El Inicio" Le ayudara a ver su
Vida como una Aventura Digna de ser Vivida, le ayudara a saber Enfrentarse
a sus Miedos para Tomar Valor, y disfrutar de la Experiencia.
"La Primera Leccion" Le
enseñara el secreto del exito en la vida.
"Goletas Samurai" Le mostara
que en la vida, no hay que rendirse despues de tener un simple reves, sino que
hay que intentarlo una y otra vez, sin parar, hasta conseguir el exito. Porque
en verdad que la Persistencia, es el Verdadero Camino del Exito.
"El Increible Golpe del
Samurai" Le dara una sorpresa al enseñarle cual es el "Golpe
Magico" que le traera el Exito y la Felicidad a su vida, y le enseñara a
Organizar sus Metas y Objetivos, de tal forma que le sean mas Faciles de
Alcanzar, y que Disfrute Mas con el Proceso.
"El Sembrador" Le hara llorar,
tal y como le ha hecho llorar a Millones de Personas, pero con cada una de esas
lagrimas se ira un lastre de su pasado, y se encontrara que la finalizar su
lectura, se encontrar Usted con Mas Energia y sera Mas Feliz, pues habra
quemado todas las zarzas que le hacian daño en su espiritu. Quizas quiera acudir
en el futuro, con frecuencia, a releer esta entrega, para quemar las cargas y
las penas que la vida le pueda traer, tenga por seguro que "El
Sembrador" le hara "Renacer", literamente.
"La Entrenadora" Le permitira
ser Feliz, y liberarse de esas Ansiedades inutiles. (Seguramente se habra
fijado Usted que "El Sembrador", le ayuda a descentrarse del pasado,
para centrarle en el Presente. Y que "La Entrenadora", le ayuda a
descentrarse del Futuro, para centrarle en el Presente. Pues como Usted ya
sabe, el unico momento en el que Usted puede ser Feliz es en el
"Ahora", en el Constante y Continuo Ahora. Asi entre ambas le
ayudaran a ser Mas Feliz, para Siempre.)
"El Viejo Sabio" Le mostrara,
con su Sabiduria, la propia Naturaleza humana, el porque unas personas escogen
ser Felices, y otras... ser Infelices. Y le ayudara a saber Como puede Usted
escoger siempre, la mejor Opcion para Usted (Ser Feliz, claro!)
Finalmente, "La Trilogia de
Roxana", consistente en "El Mercader", "El Cocinero" y
"Chang el Samurai Obscuro" Le ayudaran a Elevar su Energia, su
Felicidad, a la par que le enseñan secretos que encontrara Sorprendentes y
Enriquecedores... o quizas solo le entretenga! ¿Quien sabe? En este ultimo caso
permitame retarle para que sea Usted quien descubra que es lo que se puede
aprender y aplicar en su propia vida ¿De acuerdo?
En todos los casos, estas entregas del
"Manual Samurai" nos ayudaran a cumplir nuestro Objetivo, alcanzar su
Felicidad, para Siempre, a la par que le llenaran de Energia, le Inspiraran
y... bueno ¿Por que no empezamos a comprobarlo por Usted Mismo?
¡Lea Usted Atentamente! Que yo, para
variar, matendre mi voca cerrada durante un tiempo ^_^
Manual de samurai
EL INICIO
Hoy era un día feliz para Kan, hoy cumplía
12 años y su padre había prometido concederle el mayor de los tesoros. Una
espada de Samurai.
Naturalmente no sería una espada de doble diamante como la de su padre, sería
una sencilla espada katana. Lo demás habría de ganárselo por si mismo. Era un
inmenso honor el que le hacía su padre. A partir de ahora dejaba de ser un niño
para convertirse en todo un aprendiz de Samurai. Un brillante futuro se
presentaba por delante si estaba dispuesto a aprender y a trabajar. Y Kan lo
estaba desde lo más profundo de su corazón.
Su padre Kazo estaba frente a él, solemne
e imponente como era natural en su persona. El anciano Samurai aparentaba mucha
menos edad de la que realmente tenía, sólo su larga cabellera blanca y unos
ojos llenos de sabiduría revelaban su verdadera edad. Su armadura de General
Samurai reflejaba los dorados rayos del sol como si fuera de oro mientras
que los dobles diamantes engastados en la empuñadura de su propia espada
katana, formaban un doble arco iris enlazado en su base. Kazo había luchado mil
batallas y formado a cientos de Samurais, y por fin hoy iba a instruir a su
propio hijo. Un acontecimiento que llevaba esperando desde hacía doce años. En
sus manos sostenía la futura katana de su hijo, un arma poderosa que debía
usarse con sabiduría. Kan debía entender que lo más importante de un Samurai no
era su arma, sino su sabiduría y su honor.
La cara de Kan resplandeciente de honor y
gozo al recibir su espada, llenó el corazón de su padre de un orgullo como
nunca antes había sentido. Ahora ya era oficial, el joven aprendiz había
superado todas las sutiles trampas que se le habían tendido y por sus propios
méritos se había convertido en uno más del clan.
Esa misma noche, después de las
celebraciones y las risas, padre e hijo se sentaron juntos alrededor de la
hoguera. La noche era cálida y en el cielo lucían las estrellas como
luciérnagas en un estanque, la Luna llena brillaba con fuerza, como si quisiera
arropar al joven Samurai con sus rayos de luz.
- Hijo mío - La voz de Kazo era grave, relajante y penetrante como las caricias
de una madre - Hoy has dado un paso muy importante en tu vida. Has dejado de
ser una persona normal, has dejado el bosque para introducirte en el camino de
la vida por el sendero del Samurai. Has superado la trampa invisible que
tienden los fantasmas del miedo y del fracaso. Nunca luches contra los
fantasmas del miedo, ellos harán que todos los problemas parezcan agolparse
para vencerte y doblegarte, cuando estos fantasmas te ataquen, no te defiendas,
sigue adelante enfrentándote a los problemas uno a uno. Ese es el único secreto
del éxito hijo mío.
- Sí padre, estas semanas las dudas
recorrían mi mente - Kan miraba a la Luna en busca de fuerzas para expresar lo
que había sentido - no sabía si sería capaz de llegar al final, tenía miedo de
entrar en la senda del Samurai por miedo al fracaso, por miedo a decepcionarte,
por miedo a que se rieran de mí los demás mientras no domine todas las técnicas
como lo hace un Samurai de verdad. Era un dolor intenso - dijo mientras su mano
se posaba en su estómago - como si me clavaran afiladas agujas en el estómago.
Pero me di cuenta que si no empezaba, habría fracasado aún antes de intentarlo.
- Sus ojos se clavaron en los de su paddre - No sé si llegaré algún día a ser un
Samurai tan bueno y poderoso como tú padre, pero ten por seguro que lo
intentaré hasta con el último vestigio de mi alma, nunca me rendiré al camino.
Siempre seguiré adelante.
Kazo no podría estar más orgulloso. Su
hijo poseía una fuerza que le conduciría allí donde él quisiera. Porque nadie
mejor que el viejo Samurai sabía que el mayor secreto para conseguir en la vida
lo que se desea es el no rendirse jamás. A su tierna edad ya conocía ese
secreto, sin duda llegaría muy lejos, mucho más lejos que su padre el General
de Generales.
- Hijo, ahora eres parte de los Samurais
y por lo tanto has de regirte como tal - El viejo Samurai cogió un grueso leño
y se lo pasó a su hijo. - Parte este leño hijo mío, sé que puedes hacerlo.
- Pero padre, este leño es muy grueso, -
dijo el joven abatido - y yo sólo tengo doce años, aún no soy un hombre maduro.
No tengo la fuerza suficiente.
- Claro que tienes la fuerza hijo, pero
tu fuerza no está en tus músculos - sentenció a la vez que rodeaba con su
grande y cálida mano el estrecho brazo de su hijo - sino en tu cabeza, es en tu
inteligencia y en tu fuerza de voluntad donde posees la energía suficiente para
realizar todo aquello que desees. Si piensas que no eres capaz de hacerlo...
seguramente nunca serás capaz. Sin embargo, si estás convencido de que es
posible, y desde el fondo de tu corazón brilla la verde llama de la esperanza y
la fe en ti mismo. Podrás hacer lo que desees, sólo habrás de buscar el medio.
- Pero padre... - Kan quería creer a su
padre, era un Samurai y los Samurais nunca mienten. Entonces debía existir una
forma... pero cuál - ¡Ya sé! Ahora yo también soy un Samurai, ¡puedo hacer lo
imposible!
Y desenfundando por primera vez su espada
katana lanzó con todas sus fuerzas un terrible golpe contra el tronco...
consiguiendo que la katana se incrustara fuertemente dentro del tronco. Kan
intentó sacarla de un tirón, pero sus esfuerzos eran inútiles. Estaba demasiado
fuertemente enganchada. Se estaba poniendo muy nervioso, y si no fuera porque
la cálida mano de su padre le calmó, como tantas veces había hecho de pequeño,
se habría echado a llorar.
- Tu intento ha sido digno de elogio Kan,
pero has de aprender antes de hacer. - El viejo Samurai tomó entre sus manos la
espada de su hijo y con un giro rápido de muñeca extrajo la espada del tronco.
- Has de fijarte pequeños objetivos, fááciles de cumplir con tus capacidades,
para conseguir lo que deseas. - Dicho esto devolvió la espada a su hijo. -
Primero intenta crear una zanja en el tronco, no de un golpe directo, sino de
dos curvos que te ayuden a debilitar la rama.
Kan lanzó un tajo curvo y cortante que
hizo saltar unas astillas del tronco, a continuación lanzó otro en dirección
opuesta que hizo que casi la mitad del tronco se dispersara por el suelo.
Animado repitió la operación y unos instantes después el grueso tronco reposaba
en el suelo, partido en dos pedazos y un montón de astillas.
- Tienes razón padre! El tronco entero
era demasiado para mí, pero poco a poco he logrado debilitarlo y al final yo he
vencido. Si hubiera pensado que no podía, nunca lo hubiera intentado. Pero
decidí que era capaz, que debía de existir una manera de cortarlo, y la
encontré!
- Siempre existe una manera - La voz deel viejo Samurai penetró en los oídos de
su hijo grabando estas palabras a fuego - siempre existe una manera de lograr
lo que deseamos.
- Y para ello debemos hacer lo que sea
padre - Preguntó inocentemente Kan.
Kazo se alarmó, no quería que su hijo le interpretara mal, siempre había que
regirse por el honor y la generosidad, pero una vez que vio la inocente mirada
de su hijo, la calma se apoderó otra vez de su corazón.
- Hijo, puedes conseguir todo lo que deesees en la vida sólo con que ayudes
a otras personas a conseguir lo que ellas desean.
- No entiendo padre.
- Tú sabes que el granjero siempre recoge
más de lo que siembra ¿No es así? - Kazo sabía que su hijo había ayudado a
sembrar a sus vecinos y se había quedado maravillado al ver como crecían las
plantas día a día y como de un puñado de semillas surgían, con el tiempo,
cientos de sabrosos frutos - Pues igual que el granjero siempre recoge más que
lo que siembra, tu debes saber que no estás sólo y has de ayudar todo lo que
puedas a tu equipo, si lo haces así después recogerás la cosecha más fructífera
que nunca hayas soñado.
Kan quedó pensativo, todavía era muy
joven para entender todas las palabras de su padre, pero él sabía que su padre
siempre había sido generoso y gracias a ello había llegado a ser un general de
generales, por eso decidió firmemente que él haría lo mismo.
- Padre, tengo una duda que me atormenta
- Se sinceró Kan - antes no te la quisee decir porque hoy es un día de dicha.
Pero no concuerda con lo que me acabas de decir.
- ¿Si hijo?
- Ayer conté a mis amigos del pueblo quue me iba a convertir en Samurai, que
aprendería los secretos de nuestro arte y que me convertiría en el tipo de
guerrero más poderoso que existe - los ojos de Kan se clavaron en el crujiente
fuego - y los otros niños se rieron de mí, me dijeron que era un blandengue,
que todo eran mentiras y que tuviera cuidado porque lo más seguro es que me
dieran una paliza los verdaderos Samurais por mentiroso, y que luego me
echarían a la hoguera. ¿He de ser generoso también con esos niños padre?
- Hijo... - Una sonrisa de comprensión surcaba los labios del viejo Samurai, a
él le había pasado lo mismo en su juventud y sabía que las mismas personas que
hoy criticaban y ridiculizaban a su hijo, mañana serían sus más fervientes
admiradores por su valentía y coraje - Hay una forma muy fácil de evitar las
críticas...
-¿Cuál es padre? - Preguntó entusiasmaddo Kan
- ... simplemente no seas nada y no haggas nada, consigue un trabajo de
barrendero y mata tu ambición. Es un remedio que nunca falla.
- ¡Pero Padre! Eso no es lo que yo quieero, yo quiero ser fuerte y poderoso como
tú, tengo aspiraciones y sueños que quiero cumplir en la vida. Y sólo tengo
esta vida para hacer esos sueños realidad ¿Cómo me pides que haga eso?
- Entonces Kan, ten mucho cuidado con llos ladrones de sueños - dijo Kazo
misterioso
- ¿Los ladrones de sueños? - El niño Saamurai miró temeroso a su alrededor -
¿Qué son? ¿Demonios de la noche? ¿Duendes malignos? ¿Seres tenebrosos?
- No hijo, son tus amigos y las personaas cercanas a ti - Los ojos de su hijo lo
miraban con una expresión triste, como si le acabara de caer el mundo encima -
No te preocupes, sólo son amigos tuyos, mal informados que quieren protegerte,
quieren todo el bien para ti y que no sufras, por eso intentarán detenerte en
todos los proyectos que hagas, para evitar que fracases y te hagas daño.
- Pero entonces son como los fantasmas del miedo y del fracaso, quieren mi bien
y sin embargo me infringen el mayor daño que puede existir: robarme mis sueños,
mis ambiciones y por tanto las más poderosas armas que tengo para alcanzar lo
que yo quiero. Si nunca lo intento... nunca lo conseguiré. Es cierto que si lo
intento puedo fracasar, sin embargo también puedo tener éxito y conseguir lo
que yo quiero!
- Eso es hijo y además, sin quererlo,
acabas de descubrir tus tres armas más poderosas.
- ¡Cuáles! dímelo - su ilusión ante la perspectiva de tener más armas era
enorme.
- La primera el Entusiasmo, si crees enn lo que haces y de verdad te gusta
podrás conseguirlo todo y debes creerlo con todos los vestigios de tu ser.
Kan asintió con la cabeza temeroso de
interrumpir a su padre.
- La segunda ¡El Empuje! Has de aprendeer y trabajar, aprender y trabajar y
después... enseñar, aprender y trabajar. Sólo con el trabajo conseguirás tus
objetivos. Si pretendes aprovecharte de la gente sólo encontrarás el fracaso,
sin embargo, si trabajas con honor, en equipo y siempre intentas superarte...
no habrá nada que pueda pararte.
Kan posó la mano en su corazón y se
prometió a si mismo, en absoluto silencio que siempre trabajaría con honor y
que nadie le pararía.
- Y tercera la
Constancia - los ojos de Kan preguntaban a su padre que era la constancia,
acaso no era lo mismo que el empuje - La Constancia hijo mío, es la capacidad
de aguantar en los tiempos duros y seguir trabajando para que vengan los
tiempos buenos, la constancia es el Arte de Continuar Siempre! Tú ahora acabas
de empezar y mañana empezarás a practicar con los Samurais. Al principio,
después de cada entrenamiento, te dolerán los músculos y estarás cansado,
tendrás ganas de abandonarlo todo porque pensarás que esto es demasiado duro
para ti. Pero si eres Constante y continúas aprendiendo y practicando, poco a
poco tu cuerpo se irá adaptando y desarrollando, así como tu mente. Y verás
como cada vez las cosas te resultarán más fáciles y obtendrás más resultados y
más fácilmente. Los comienzos son siempre duros hijo, y sólo si eres Constante
tendrás el éxito asegurado.
Kazo vio como su joven hijo asentía medio
dormido. Ya era tarde y hoy había aprendido más que en toda su vida. EL viejo
Samurai cogió a su joven hijo y ahora aprendiz de su arte en sus brazos
levantándolo, a pesar de su avanzada edad, como si de una pluma se tratara. Su
hijo le susurró algo al oído como "gracias papa!" antes de quedarse
dormido. El general de generales se preguntó si realmente su hijo seguiría al
pie de la letra todos los consejos que hoy había aprendido. Sabía que si así lo
hacía llegaría aun más alto de lo que él, general de generales, había logrado.
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