X LA HISTORIETA EN EL MUNDO X

Argentina, Alemania, Bélgica, Brasil, Chile, Colombia, Cuba, Ecuador, España, Estados, Unidos, Francia, Inglaterra, Italia, Japón, México, Perú, Suiza, Uruguay, Venezuela. 

Al hablar de los antecesores de la historieta, es inevitable nombrar a los antiguos egipcios, que representaban muchos de sus mitos en dibujos y jeroglíficos que realizaban sobre hojas de papiro, y también hacían murales en forma de tira, que incluían imagen y texto. Otros ejemplos son las cristaleras, el tapiz de Bayeux, las bandas que rodean las columnas romanas conmemorativas (como la Trajana o la de Marco Aurelio), los retablos medievales (con los que, mediante imágenes, se explicaban al pueblo historias, crímenes y sucesos en general), los dibujos de las civilizaciones precolombinas (como los códices, pintados por los mayas y los aztecas) e incluso las primitivas pinturas rupestres. A estos ejemplos citados se pueden agregar algunas obras pictóricas de Hyeronnimus Bosh, Brueghel o Goya, las cuales adquieren un carácter narrativo. Pero quizás los antecedentes más cercanos a la historietas sean las Aucas y Aleluyas, destinadas fundamentalmente a satisfacer las necesidades de instrucción de niños y adolescentes. Estas publicaciones, que comenzaron a editarse en Francia a partir de 1820, se caracterizaban por narrar pequeños cuentos y aventuras mediante ilustraciones, aunque, a diferencia de la historieta, los textos no se integraban orgánicamente dentro de los dibujos, sino que se adicionaban a modo de explicación complementaria al pie de los grabados. Sin embargo, la historia del cómic se relaciona más correctamente con la de la imprenta y la caricatura. La historieta (que nace casi al mismo tiempo que el cine) pronto desarrollará su particular lenguaje icónico, y las primitivas viñetas, todas del mismo tamaño y con los textos al pie o tímidamente incluidos en el dibujo, serán sustituidas por viñetas de diferentes tamaños y situación y, sobre todo, evolucionarán rápidamente los modos y alcances de los textos. Estos se incluirán, casi desde el principio, en globos o bocadillos; su particular forma, así como el tamaño y dibujo de las letras, constituyen, por sí solos, todo un modo de expresión independiente. El uso de onomatopeyas, escritas con grandes letras, ciertos símbolos ya universalmente aceptados (como una sierra cortando un tronco para indicar sueño o una bombilla que se enciende para explicar que el personaje ha tenido una idea) tienen un alcance comunicativo que difícilmente puede lograr otro medio de expresión. Inicialmente estas historietas tenían carácter cómico, de ahí el nombre: cómic-strip (tira cómica). Haremos, pues, un recorrido por la historia del cómic en distintas partes del mundo:

X Manga X

Manga (漫画 o también マンガ) es la palabra japonesa que designa a las historietas o cómics. Por extensión se llama así a la historieta de cualquier país que imite o muestre rasgos de la historieta nipona. La palabra manga, cuyo significado literal es 'dibujos caprichosos' o 'garabatos', fue un representante del Ukiyo-e, Hokusai Katsushika, quien acuñó el término manga al combinar los kanji correspondientes a 'informal' (man) y 'dibujo' (ga).
Al creador de manga se le conoce como mangaka.

Actualmente, el manga o historieta japonesa es el estilo más pujante del mundo y constituye una parte importantísima del mercado editorial del país. El manga abarca todos los géneros y llega a todos los públicos, gozando además de adaptaciones a series de dibujos animados, películas de imagen real y videojuegos.

Historia

Manga, en japonés, significa caricatura o dibujo y es el nombre genérico que se usa en occidente para referirse a los cómics y tebeos japoneses. En Japón el respeto hacia el manga viene de la antigüedad, cuando Japón adoptó creencias y costumbres chinas. Una de ellas fue el ch-j-giga, pliegos humorísticos representando animales en situaciones humanas, que tomó mucha fuerza como medio de entretenimiento e información. Más tarde surgieron los ukiyo-e, ilustraciones de baja calidad que mostraban situaciones cotidianas. Todo esto ocurrió durante el periodo Edo, entre los siglos XVII y mediados del XIX. Fue precisamente en el siglo XIX cuando Hokusai, un maestro de ukiyo-e, extendió el término manga al unir los caracteres chinos de dibujo e informal. El primer manga reconocido como tal fue Tobae Sankokushi, nada menos que de 1702. Sin embargo, no fue hasta después de la Segunda Guerra Mundial que el manga no evolucionó hasta su forma actual. La pobreza a la que Japón se vio abocado durante la posguerra implicaba, entre otras muchas cosas, que los medios de diversión y entretenimiento disponibles se limitaban a la radio y a los kamishibai, espectáculos de figuras de papel. En 1953 nada menos que 3000 personas se ganaban la vida, sólo en Tokio, con estos espectáculos, a los que llegaban a asistir cinco millones de personas diariamente. Algunos de los kamishibai más exitosos eran adaptados en forma de relatos ilustrados, los emonogatari, en revistas juveniles. Los Emonogatari principales de aquella época fueron Shonen Oja, de Soji Yamakawa o Sabaku no Mano, de Tetsuji Fukushina. Sin embargo, los emonogatari duraron poco; su estilo muy realista (nada que ver con los estilizados y exagerados trazo del manga actual) precisaba de grandes y minuciosos artistas, con la lógica subida de costos y producción reducida. Fue entonces, a principios de los años 50 cuando surgió la figura de Osamu Tezuka, el considerado padre del manga moderno. Fue él quien introdujo la técnica cinemática y el trepidante ritmo asociado al manga. Sus dos obras claves fueron Jungle Taitei (Kimba, el León Blanco, que hasta plagiaron los estudios Disney en El Rey León), y Atom Taishi, el celebérrimo Astroboy. Durante los años 60 el manga se desarrolló convirtiéndose en una poderosa industria y lo que es más, una seña cultural japonesa, desde la ciencia-ficción hasta el ballet pasando por el deporte o las aventuras de samurais, cualquier temática era considerada buena para llegar a cualquier público, las revistas mensuales y semanarios se vendían por decenas de miles de ejemplares. En 1973 surgió otra figura destacada del manga; Katsushiro Otomo, muy influenciado por la obra del francés Jean Giraud en su encarnación como Moebius, tiene en Akira su obra culminante y más conocida en occidente. Los años 80 ven nacer a otro dibujante, Akira Toriyama, que ha conseguido hacerse famoso mundialmente gracias su obra Dr. Slump (gracias a la que Toriyama se hizo inmensamente rico, sólo en 1981 sus ingresos ascendieron a 2,4 millones de dólares) y, fundamentalmente, a Bola de Dragón, que en su versión de dibujos animados ha arrasado en el mundo entero. A estas adaptaciones en forma de dibujos animados se les denomina anime. Pueden ser en forma de series de televisión, como Majinger Z, Bola de Dragón, o Candy Candy, o pasar directamente al largometraje, como Akira o Porco Rosso. Estos últimos son los llamados OVA, de Original Video Animation con la particularidad de que algunos de ellos se han publicado únicamente en vídeo y jamás han pasado por una sala de cine. Debido a la inmensa extensión y aceptación del manga en Japón, las temáticas son tan variadas que han dado lugar a un sinnúmero de géneros para absolutamente todos los públicos y gustos. El manga por excelencia es el shonen, que dirigido a adolescentes se subdivide en una amplia panoplia de subgéneros; como los mechas o mangas de robots. El shoujo es el manga enfocado al publico femenino (pej. Sailor Moon), también están el kodomo, dirigido a niños pequeños (pej. Doraemon), el seinen, pensado para hombres adultos y dedicado a la política, negocios, etc, y los casi marginales hentai o manga erótico y el ecchi, pornografíco y violento. La irrupción del manga en el mercado del comic europeo y americano fue un acontecimiento que conmocionó a la industria y cautivó a los lectores. Como en toda manifestación cultural madura, el cómic de superhéroes americano o el llamado adulto en Europa habían llegado a un punto en el que ya no ofrecían mucho más a los lectores. Con el manga, un soplo de aire fresco aventó todos los tics y las posturas cómodas que durante los años 60, 70 y 80 se habían aposentado en el comic occidental; la acción imparable, su descarada y para nada oculta violencia, la poca predisposición al realismo y la novedosa estética hizo que el público, sobre todo el más joven, se rindiera ante el manga y, lo más interesante, el surgimiento de autores occidentales totalmente influidos por este estilo.

Comic Mexicano

En México las historietas se denominan "monitos". En 1910 el periódico "El Imparcial" publica una de las primeras historietas de este país: "Casianito el niño prodigio" (obra anónima). Posteriormente aparece "Candelo el arguendero" (de C. Islas Allende). En 1921 el director de "El Heraldo" llama a Salvador Pruneda, para que dibuje una historieta y llenar el espacio que han dejado los comics norteamericanos, y se crea el personaje "Don Cantarino", que llega a ser muy popular. En 1934 aparece la revista de historietas "Paquito", y, en 1936, "Pepín", la cual alcanzó un gran tiraje. Con el tiempo, en los años ’50, llegaron varias historietas que resultaron de gran éxito, como ser "La Familia Burrón" (imágen de la derecha, una tira cómica familiar de Gabriel Vargas), "Los Supersabios" (una historietas de calidad, de Germán Butze), la bruja "Hermelinda Linda" (de Guerrero, Cabezas y Buendía), etc. Con el tiempo empiezan a publicarse una serie de revistas como "Pin Pon", "Macaco", "Pinocho"y "Cartones". Posteriormente José G. Cruz, creador de "El santo, luchador enmascarado", mezcla la fotonovela con la historieta, con un personaje que sería uno de los héroes más populares de México. Mucho después, en los 80, llegarían "Karmatrón y los Transformables". En 1984 aparece "Don Ramirito" (izquierda, de Francisco Fraga), y, en los ’90 "Ultrapato" (de E. Delgado) y "Cerdotado" (de Polo Jasso).

Son del tamaño de una guía telefónica, se publican grandes cantidades ya sea semanalmente o mensualmente, tocando todos los tópicos posibles en un mercado para todas - y me refiero a todas - las edades. Este Shangri-La del dibujante se llama Japón. Isla asiática con más de 125 millones de habitantes que se abastecen de 60 paginas por minuto cada día. El manga (cómic, en japonés) tiene su origen en los Ukiyo-e, grabados que proliferaran durante el Periodo del Edo (1600-1867), una época de descontento y frustración social nacida de las dictaduras feudales que allí existían. Estos grabados solían ser parodias políticas o de corte sexual retratando fielmente las costumbres cotidianas que dominaban la cultura japonesa. El Ukiyo-e poco a poco dejó espacio a las publicaciones de cómics que interiorizaron al país algunos editores extranjeros que ahí se asentaron buscando nuevos mercados, El primer autor japonés que rompe las filas de material extranjero es Rakuten Kitazawa (1876-1955) en el suplemento dominical del diario Jiji Shimpou. El suplemento se llamaba Jiji Manga (he aquí la genesis del nombre). La influencia de autores americanos aumentó en Japón, donde las obras de humor y aventura comenzaron a crecer. 1930: ve la luz Ogon Bat, un semidios justiciero que combatía el crimen demostrando que quizas el hijo de Kripton no sea el primer superheroe en pisar esta tierra. Sus autores: Ichiro Suzuki y Takeo Nagamatsu. La Segunda Guerra Mundial marca la division en un antes y después, ya que su reconstruccion es casi inmediata en 1945 de la mano del manga no kamizama (Dios Viviente del Manga): Osamu Tezuka. Este coloso es el responsable por completo de todo la estética, la narrativa, la puesta en pagina de lo que conocemos actualmente como "esos monos japoneses". Inspirado por los dibujo de Disney- de ahi viene el look de los ojos grandes que nada tiene que ver con frustaciones raciales- Tezuka vuelca todo su amor por el cine y la animación en planchas de papel barato y expande su forma de ver los mangas a través de obras como Jungle Tatai (Kimba, el leon blanco), Tetsuwan-Atom (Jet Marte) y Ribon no Kishi. De aquí en más el manga comienza su expansión ateniéndose a dos características importantes, nunca explicitadas pero adoptadas por todos los mangakus (dibujantes de manga): los comics no tocaban temas políticos, dándole al público lo que mayormente necesitaban después de las bombas: evasión. Ciencia ficción, fantasía, y aventura cotidiana relajaron a toda una generación. La segundo distinción fue el hecho de que los mangas devolvían a la infancia y la juventud, nutriendo una generación que a lo largo de su vida no dejará de hacerlo y transmitirá esta necesidad a la siguiente. Dada las condiciones del mercado japonés ahondar en el resto de la historia seria desmenuzar autor por autor, ya que son tantos ojos rasgados los lectores que no necesitan de nuestra ayuda económica en esto. Pero si creo necesario detenerme en un autor en exclusivo: Katsuhiro Otomo. El hecho de ver las animaciones en la pantalla de TV todos los días nos preparó para el desembarco japonés, es verdad, pero éste no hubiera sido lo que es actualmente de no haber existido Akira. De aquí en más el mercado se abrió de una manera sorprendente sobre el mundo. El resto de la historia la puedes recopilar en cada librería o quiosco en que veas personajes con ojos grandes y trazos simples pero perfectos en simplificación.

Hosted by www.Geocities.ws

1