Profesora
de la facultad de Ciencias e Ingeniería de la
PUCP
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Síntesis: La
prospectiva permite reflexionar de manera
sistemática sobre el futuro, desarrollando una
visión compartida y proporcionando una base
adecuada para la gestión eficaz de las
organizaciones. Con relación al cambio
organizacional, la complejidad del entorno
demanda de los actores la renovación de sus
maneras tradicionales de planificar el futuro
para lograr el bienestar económico y social.
El interés por el futuro y la
idea de anticiparlo y actuar sobre él han estado
presentes a lo largo de la historia de la
humanidad. Se ha hecho evidente en iniciativas
como el estudio de los astros, la construcción
de utopías, el diseño de estudios de
probabilidades, etc. La reflexión orgánica sobre
el futuro y la realización de estudios de
prospectiva surgen en las últimas cuatro décadas
como un esfuerzo orientado a sistematizar las
acciones de preocupación por el futuro1.
La definición de la naturaleza
de estos estudios ha propiciado un debate,
algunos le asignan la categoría de ciencia,
otros de disciplina y unos terceros la definen
como una metodología. No es objeto del presente
trabajo propiciar la discusión sobre este tema.
El artículo presenta la prospectiva como una
metodología y propone su utilidad para el
análisis social y el cambio en las
organizaciones.
Pueden considerarse objetivos de
la prospectiva: a) anticipar situaciones futuras
y b) diseñar lineamientos para la acción,
dirigidos a lograr un futuro deseable. Si era
una tarea difícil, hoy lo sigue siendo debido a
factores como la globalización y el grado
incesante de avance y sustitución de las
tecnologías.
Determinar el problema, paso
inicial del proceso prospectivo, plantea dos
reflexiones:
Para las organizaciones, su
naturaleza puede provenir de origen muy diverso:
administrativo, financiero, de legitimidad, de
expansión internacional, de alcanzar equidad en
la prestación de un servicio público, etc. Cabe
distinguir entre la naturaleza del problema y lo
que son las consecuencias del mismo.
Se trate de una empresa,
servicio, asociación o comunidad, el ejercicio
prospectivo sólo se justifica en tanto sus
resultados puedan aparecer útiles y consistentes
para apoyar la actuación de los individuos que
la conforman.
Algunos de los factores que
pueden ayudar a evaluar la complejidad del
entorno en el que se aplica el proceso
prospectivo son:
Los valores predominantes en la
sociedad.
La naturaleza, calidad y
cantidad de recursos disponibles.
Las características, origen y
demandas de los actores (ciudadanos, asociados,
usuarios).
Las condiciones del mercado.
Este trabajo centra su atención
en dos temas: la prospectiva tecnológica y su
importancia en el logro del beneficio económico
y social de las organizaciones y la prospectiva
desde su perspectiva estratégica
• Prospectiva tecnológica:
se ubica en el campo de la ciencia y la
tecnología y se define como el conjunto de
acciones sistemáticas orientadas a identificar
tecnologías emergentes que produzcan
significativos beneficios económicos y sociales.
• Prospectiva
estratégica: plantea la
aplicación de ciertos procesos secuenciales: de
reflexión prospectiva, de acción estratégica y
de apropiación, motivación y movilización.