46. San Pedro y San Pablo, Apóstoles
Solemnidad de los
primeros tiempos del cristianismo. “Los Apóstoles Pedro y Pablo son
considerados por los fieles cristianos, con todo derecho, como las primeras
columnas, no solo de la Santa Sede romana, sino además de la universal Iglesia
de Dios vivo, diseminada por el orbe de la tierra” (Pablo VI). Fundadores de
la Iglesia de Roma, fueron quienes con más fuerza impulsaron su crecimiento con
el supremos testimonio de “su martirio, padecido en Roma con fortaleza: Pedro,
a quien nuestro Señor Jesucristo eligió como fundamento de su Iglesia y Obispo
de esta esclarecida ciudad, y Pablo, el Doctor de las gentes, maestro y amigo de
la primera comunidad aquí fundada” (Pablo VI).
SAN PEDRO era pescador en el lago Tiberíades o de Galilea. Nació en
Betsaida, una aldea campesina y marinera situada al lado del Lago de
Genesareth. Se llamaba Simón y era hijo de Jonás. Su hermano Andrés fue
también apóstol como él y discípulo de Juan el Bautista. Quizá heredó de
su padre Jonás la rudeza de su carácter y la prontitud de su genio. Lo cierto
es que Pedro, como nos lo presenta el Nuevo Testamento, era vehemente y franco,
un tanto presumido y un poco infantil en sus reacciones. Fue un hombre también
espontáneo, generoso, con absoluta confianza en su Maestro.
En el primer encuentro de Pedro con Jesús ya queda al descubierto, por
una parte, la amistad no disimulada del Maestro, y por otra, la entrega sin
reservas de Pedro a su servicio o compañía. Fue constituido por Cristo como
cabeza de su Iglesia, ocupando siempre el primer puesto en el Colegio de los
Apóstoles. En los principales misterios fue su compañero y su testigo.
Después de la Ascensión del Señor vivió por algún tiempo en Jerusalén,
hacia el año 50. Fue considerado el primer Papa de la Iglesia y en el año 67,
de la era Cristiana, sufre el martirio bajo Nerón dando generosamente su vida
por Cristo.
Bien pudo cantar el poeta: "Pedro es el primero en creer y el primero en
amar; el primero de los Apóstoles que ve al Señor resucitado; el primero
que confirma la fe con un milagro; el primero que convierte a los judíos, el
primero que recibe a los gentiles en la Iglesia; el primero en todo".
Entre los más fanáticos perseguidores de los cristianos de Jerusalén,
sobresalía un helenista de Tarso, por nombre Saulo, discípulo del célebre
rabino Gamaliel, que después sería el gran apóstol de los gentiles, SAN
PABLO, cuya memoria se uniría siempre a la del príncipe de los apóstoles. Era
un hombre culto que hablaba griego. No sabemos exactamente cuándo nació y es
casi seguro que no conoció a Jesús durante su vida mortal. San Pablo fue un
hombre nuevo después de su caída en el camino de Damasco. Y como todos los
convertidos, el fuego le quemaba las entrañas y se sintió forzado a
comunicarlo a todo el mundo. Acompañado por Bernabé, emprendió tres largos
viajes famosísimos y ganó para Cristo muchas almas en Asia Menor, Creta,
Macedonia, Grecia, etc. Fundó iglesias en los más importantes sitios del mundo
romano.
Sus tumbas permanecen en Roma; motivando la fiesta de hoy, grande para
Roma, para el sucesor de Pedro en el Vaticano y para toda la Iglesia de Cristo,
Una, Santa, Universal y Católica.
* Demos hoy gracias a Dios por la fe católica que nos ha concedido, rezando un
Credo con mucha atención a lo que decimos, en honor de San Pedro y San Pablo.