42. San Guillermo De Vercelli, San Próspero, Santa Leonor y San
Salomón
San Guillermo De
Vercelli
Natural de Vercelli, cerca de Turín, Italia, inició su vida errante a los 14 años,
peregrinando descalzo y cargado de cadenas hasta Santiago de Compostela.
Posteriormente, se hizo eremita en el Monte Vergine cerca de Nápoles, y al
multiplicarse los discípulos, fundó varias comunidades de monjes. Sin embargo,
Guillermo era hombre de soledad y continuó sus andanzas penitentes por el sur
de Italia hasta su muerte.
Se cuenta que unos cortesanos de Palermo, para probar su virtud, le enviaron a
una mujer que decía estar enamorada de él y querer compartir su lecho. El
santo prendió una hoguera y se acostó en ella, invitando a la dama a
“compartir su lecho”. Al ver que las llamas no lo tocaban, la mujer cayó de
rodillas arrepentida y más tarde ingresó en un convento.
En el Monte Vergine (Monte de la Virgen) fundó un monasterio, purificó la
corte y los palacios y tanto principies y labriegos como hombres y mujeres
empezaron a abandonar su mala vida y seguían su ejemplo de dejar todo por
Jesucristo. Lleno de méritos murió el 25 de junio de 1142.
San Próspero
(390-455) Nació en Aquitania, Francia y murió en Roma donde fue secretario de
León Magno, y redactor de la cancillería pontificia. Escribió una Historia
Universal y dedicó gran parte de sus escritos a exponer y defender las ideas de
San Agustín, lo que ayudó a refutar las herejías del pelagianismo y a
consagrar a San Agustín como uno de los mayores doctores de la Iglesia.
Se conserva una carta rimada que le dirigió Próspero a su esposa de la cual se
desprende que su matrimonio debe de haber sido muy feliz.
Santa Leonor
(1225-1291) Era hija del conde de Provenza y cuñada del rey San Luis de
Francia. Se casó joven con Enrique III de Inglaterra, cuyo largo reinado fue
muy turbulento. A la muerte del rey, Leonor se hizo benedictina y vivió en paz
el resto de sus días.
San Salomón
(+874) Subió al trono de Bretaña después de la muerte de su primo Erispoe,
que era a la sazón el rey. Amplió los dominios de su reino tras derrotar a
Carlos el Calvo y a los nor-mandos. Sentía gran veneración por las reliquias
de santos y pedía siempre a los religiosos que rezaran por él. Construyó un
monasterio en Plélan-le-Grand. Recibió la muerte de parte de algunos vasallos
sublevados y se le considera mártir.
* Prueba hoy soportar con ecuanimidad y sin quejas los rigores del clima y otras
incomodidades