
Volver al Inicio
Institucional
Actividades
Quienes
somos?
Documentos
Donde
estamos?
Mandanos
un mail
Oraciones
oficiales
El
Santo Rosario
El
Santo del día
Links
| |
PREPARACION (Te ayudará a tener
una actitud corporal y espiritual):
Por la Señal de la Santa Cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor Dios
Nuestro+ Amén.
Pónte en presencia de Dios : "Señor mío y Dios mío, creo firmemente que
estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido
perdón de mis pecados y Gracia para hacer con fruto este rato de oración.
Madre mía Inmaculada, San José mi padre y señor, ángel de mi guarda
interceded por mí".
II. DIALOGANDO CON EL SEÑOR:
Realiza una oración personal... con tus propias palabras...que salgan de
tu corazón. Puedes dar pie al diálogo con el Señor apoyándote en las
siguientes reflexiones del Santo Padre Juan Pablo II:
Como cristianos que somos, debemos ofrecer nuestros recuerdos al Señor. Pensar
en el pasado no modificará la realidad de vuestros sufrimientos o desengaños,
pero puede cambiar el modo de valorarlos. Los jóvenes no llegan a comprender
completamente la razón por la que los ancianos vuelven frecuentemente a pensar
en el pasado ya lejano, pero esa reflexión tiene su sentido. Y cuando se
realiza dentro de la oración puede resultar una fuente de reparación.
/// Reflexiona el párrafo anterior y dialoga con el Señor ///
Siempre, pero especialmente en los momentos de desaliento y de angustia, cuando
la vida y el mundo mismo parecen desplomarse, no olvidéis las palabras de Jesús:
«Venid a Mí todos los que estáis fatigados y oprimidos, que Yo os aliviaré.
Tomad sobre vosotros mi yugo y aprended de Mí, que soy manso y humilde de corazón,
y hallaréis descanso para vuestras almas, pues mi yugo es suave y mi carga
ligera.»
/// Reflexiona el párrafo anterior y dialoga con el Señor ///
No nos debemos mirar tanto a nosotros mismos cuanto a Dios, y en Él debemos
encontrar ese «suplemento» de energía que nos falta. ¿Acaso no es ésta la
invitación que hemos escuchado de labios de Cristo: «Venid a Mí todos los que
estáis fatigados y oprimidos, que Yo os aliviaré»? Es Él la luz capaz de
iluminar las tinieblas en que se debate nuestra inteligencia limitada; Él es la
fuerza que puede dar vigor a nuestras flacas voluntades; Él es el calor capaz
de derretir el hielo de nuestros egoísmos y devolver el ardor a nuestros
corazones cansados.
/// Reflexiona el párrafo anterior y dialoga con el Señor ///
III. ALIMENTANDO AL ESPIRITU:
Miserable serás dondequiera que fueres y dondequiera que te volvieres, si no te
conviertes a Dios. ¿Por qué te afliges de que no te suceda lo que quieres y
deseas? ¿Quién es que tiene todas las cosas a medida de su voluntad? Ni yo, ni
tú, ni hombre alguno sobre la tierra. Ninguno hay en el mundo sin tribulación
o angustia, aunque sea rey o Papa. ¿Pues, quién es el que está mejor?
Ciertamente el que puede padecer algo por Dios.
/// Imitación a Cristo. Tomas de Kempis [Libro I. Capítulo XII, Punto 1] ///
IV. DESPEDIDA
Concluye este momento de oración diciendo:
"Te doy gracias Dios Mío por los buenos propósitos, afectos e
inspiraciones que me has proporcionado en este rato de oración. Te pido ayuda
para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José mi padre y señor, ángel
de mi guarda interceded por mí. Santa María esperanza nuestra, asiento de la
sabiduría, ruega por nosotros."
|