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Recomendaciones para la Comunión "El
deseo de Jesús y de la Iglesia de que todos los fieles se acerquen diariamente
al Sagrado Banquete, consiste sobre todo en esto: que los fieles, unidos a Dios
por virtud del Sacramento, saquen de él fuerza para dominar las pasiones
desordenadas, para purificarse de las faltas leves cotidianas y para evitar los
pecados graves, a los que está sujeta la humana fragilidad" [1] Frutos
de la Comunión
[2] - Unión íntima con Jesucristo: “Quien come mi Carne y bebe mi Sangre habita en mí y yo en él (Jn 6,56); “el que me coma, vivirá por mí” (Jn 6,57). La Comunión conserva, aumenta y renueva la vida de la gracia recibida en el Bautismo. -
Vivifica la caridad: borra los pecados veniales y nos preserva de cometer pecado
mortal. -
Nos une entre todos: “aun siendo
muchos, somos un solo pan y un solo cuerpo, pues todos participamos de un solo
pan” (1 Co10, 17) Es
conveniente que nos preparemos para
recibir la comunión
Para
recibir, sacramental y espiritualmente a la vez, a la Eucaristía, nos debemos
preparar y disponer antes de tal modo, que nos presentemos a la divina mesa
adornados con las vestiduras nupciales[3].
En la parábola de la fiesta de las bodas leemos que “Cuando
el rey entró a ver a los invitados, se fijó en un hombre que no iba vestido
con el traje de boda. Le dijo: ‘Amigo, ¿cómo has entrado aquí, si no tienes
traje de boda?’...” (Mt 22, 11s) Hay
necesidad de que mantengamos un amor permanentemente despierto y activo, en la
espera de recibir a Jesús en la Eucaristía: “Estad
preparados, vestidos y con vuestras lámparas encendidas. Sed como criados que
están esperando a que su amo regrese de una boda, para abrirle la puerta tan
pronto como llegue y toque. Dichosos los criados a quienes su amo, al llegar los
encuentre despiertos. Os aseguro que el amo mismo los hará sentarse a la mesa y
se dispondrá a servirles la comida” (Lc 12, 35-37) Importa mucho, para comulgar bien, que lleguemos a este banquete eucarístico convenientemente preparados. Tal como explica San Alfonso de Ligorio[4], hay una preparación "a largo plazo": Manteniendo una vida cristiana animada por la oración personal y el sacrificio generoso; cultivando la virtud y evitando las faltas deliberadas, con la gracia de Dios. Acción
de gracias después de comulgar
Cuando
comulguemos, mantengamos la consciencia del acto realizado: *Recomendaciones
de Pio XII: “Es
muy conveniente que, después de haber recibido el alimento eucarístico, y
terminados los ritos públicos, [el fiel] se recoja e, íntimamente
unido al Divino Maestro, se entretenga con El en dulcísimo y saludable coloquio
durante todo el tiempo que las circunstancias lo permitan... la Iglesia...
aconseja a sus sacerdotes y a los fieles que se mantengan, al menos un poco de
tiempo después de la Comunión, en coloquio con el Divino Redentor...”
[5]
“El
Divino Redentor tiene estrechamente unidas a Sí no sólo a su Iglesia, como a
Esposa amadísima, sino –también en ella– a las almas de los fieles, con
quienes ansía conversar muy íntimamente, sobre todo después que estos se
acercaron a la Mesa Eucarística”
[6]
*Recomendaciones
de algunos santos: "el
tiempo que corre después de la Comunión es tiempo de hacer fortuna y reunir
tesoros de gracia para el Cielo"
[7] "no
hay momento más apropiado para inflamarse en el santo fuego del amor como el
que sigue a la Comunión" [8] "no
suele Su Majestad pagar mal la posada si le hacen buen hospedaje... Estaos vos
con El de buena gana; no perdáis tan buena sazón de negociar como es el hora
después de haber comulgado" [9] Recopiló:
Octavio Rodríguez [1] Decr. S. Congr. Conc. 20 dic, 1905; AAS 36, 1905-6, p. 401 [2] Catecismo de la Iglesia Católica, 1391-1401 [3] Cf. Concilio de Trento. Ses.13, cap.8 [4] Práctica del Amor a Jesucristo. Cap.8; ses.6 [5] Mediator Dei. II, 3 [6] Mystici corporis. III [7] San Juan de Avila. Carta a un sacerdote. BAC. n8 [8] Santa María Magdalena de Pazzi [9] Santa Teresa de Jesús. Camino de Perfección, cap. 34 |