ACCIÓN CATÓLICA ARGENTINA

--SECCIÓN JÚNIORES--

PARROQUIA NUESTRA SEÑORA DE LA PAZ

Hoy es Santo Tomás, Apóstol y Beato Raimundo - Si quieres ver su historia haz un click aquí

 

Volver al Inicio

Institucional

Actividades

Quienes somos?

Documentos

Donde estamos?

Mandanos un mail

Oraciones oficiales

El Santo Rosario

El Santo del día

Links

 

Pensamientos

Hay que saber florecer donde Dios nos ha sembrado. Saber vivir felices y hacer felices a los demás (Sor Emilia Mosca)

La humildad es la llave de la sabiduría (San Beda)

Gozarse de todo en el mundo, para gloria de Dios; pero negárselo todo por amor (Federico von Schlegel)

Cada uno es pintor de su propia vida. Tiene al libre albedrío como artífice de esta obra y a las virtudes como los colores para el acabado de esta imagen (...) Es necesario que sean puros los colores de las virtudes y estén combinados entre sí con sabia mezcla para expresar la imagen de la belleza (San Gregorio Niseno)

Sé humano, que es la única forma de ser divino (Beato Josemaría Escrivá)

Más fruto se saca de examinar cada uno su conciencia, que de querer remediar la ajena (San Juan de Ávila)

Vale más ser rico de gracia y hacer excelentemente pequeñas cosas, que no dejar de crecer espiritualmente y hacer cosas grandes de forma miserable (Beato Pedro Fabro)

El amor lo transforma todo, hasta los actos más vulgares... Por vulgares que sean, por fáciles, por humildes, hechos por amor, son actos sobrenaturales (P. Bernadot)

Cada uno trabaje mucho por aprovechar a sí primero y luego a los otros (San Francisco Javier)

Hacer lo que Dios quiere; querer lo que Dios hace (San José María Rubio)

Quien aprende a orar bien, aprende a vivir bien (San Agustín)

No cesa de orar quien no cesa de bien obrar... El afecto de la caridad equivale a una oración continua (Santa Catalina de Siena)

Es necesario orar mucho para mantenernos fieles en cualquier situación (Charles de Foucault)

Obsérvate a ti mismo, si no quieres dejarte sorprender por el pensamiento impío (San Basilio)

Enmienda la culpa allí donde nace; resiste al pensamiento en su mismo origen y evitarás lo demás. Pelea contra el principio del pensamiento y vencerás (San Isidoro de Sevilla)

Derramada el alma fuera de sí, no siente los males que la minan por dentro (San Bernardo)

Quien no se interesa por buscar a Dios en el reposo de la contemplación, difícilmente lo buscará entre el fárrago de las ocupaciones  (San Agustín)

Una onza de paz vale más que una libra de victoria (San Roberto Belarmino)

En la fe, esperanza y caridad, oramos siempre con un continuo deseo. Pero, a ciertos intervalos de horas y tiempos, oramos también vocalmente al Señor, para amonestarnos a nosotros mismos con los símbolos de aquellas realidades, para adquirir conciencia del progreso que realizamos en nuestro deseo y, de este modo, animarnos con mayor entusiasmo a acrecentarlo (San Agustín –Carta a Proba–)

La disciplina de la piedad nutre al alma con divinos pensamientos (San Basilio)

Debemos vencer los vicios con el amor de las virtudes (San Jerónimo)

Todos los lazos y cadenas son rotos fácilmente por el amor de Dios (San Jerónimo)

Toda virtud halla su vida en el amor (Santa Catalina de Siena)

La vida interior es un baño de amor en que el alma se sumerge (San Juan María Bautista Vianney)

No hay labores pequeñas: todas son grandes si se hacen por amor (Beato Josemaría Escrivá)

En la fidelidad a las cosas pequeñas, consiste la perfección (P. Gabriel de Santa María Magdalena)

No se vence al placer sino por el placer –como dice San Agustín–. El placer vencedor –delectatio victrix–, la alegría divina, es un placer que vale más que todos los placeres (Jean Daniélou, “La Trinidad y el misterio de la existencia”)

La virtud es la única que puede procurarnos el más sólido de todos los placeres: la paz del alma y la esperanza de la vida eterna (San Juan Bautista Vianney)

El mejor remedio que conozco contra los impulsos repentinos de impaciencia es un silencio dulce y sin hiel (San Francisco de Sales)

Más buen partido se saca del andar con dulzura que con aspereza y enfado (San Antonio María Claret)

Jamás se te caiga de la mano un libro sagrado, haced oración a menudo (San Jerónimo)

Procura tener la simplicidad de la paloma, para no andar armando a nadie lazos y, junto con esto, procura tener astucia de serpiente, para que no te derriben los otros con sus acechanzas (San Jerónimo a Paulino)

No debe uno estar por completo inactivo, ni excesivamente ocupado. En ningún momento debe volverse a un género de vida dedicado a la molicie, ni tampoco lo contrario, a una vida tensa en exceso, sino que debe buscarse una existencia intermedia entre ambas, armoniosa y prudente (San Clemente de Alejandría –El Pedagogo–)

Sólo el equilibrio garantiza seguridad. Hay que caminar por una vía real y poner el mayor empeño en no desviarse ni a derecha, ni a izquierda (San Gregorio de Nacianzo)

Es recto de corazón quien se dirige hacia el medio, que es la virtud (San Basilio)

El exceso de tristeza lleva al alma al desespero y pérdida de la fe; el exceso de jolgorio, a presunción. Hay que guardar el punto medio (Diadoco de Foticé)

Cuando nos sintamos demasiado atrevidos, recordemos nuestra fragilidad; cuando nos sintamos demasiado desmayadizos, recordemos la fortaleza de Cristo (Santo Tomás Moro)

Se debe usar de las distracciones como de remedios: ni dañosos, ni muy frecuentes (San Juan Bautista Vianney)

Sea, pues, esta la regla: que comas siempre con tal templanza que, acabando de comer, puedas rezar y leer alguna cosa (San Jerónimo a Eustoquia)

La penitencia es un elemento esencial de la vida buena (Beato Juan XXIII –Diario del alma–)

Contrición en el corazón, confesión en la boca, humildad en todas las obras: esta es fructuosa penitencia (Beato Juan XXIII)

No se pueden mantener en tensión constante el cuerpo y la cabeza, porque acaban rompiéndose (Beato Josemaría Escrivá)

No mira Dios tanto la cantidad de lo ofrecido, sino el amor de quien ofrece (San Jerónimo)

El Espíritu Santo mostró la verdadera belleza del alma y del cuerpo: la bondad del alma y la inmortalidad de la carne (San Clemente de Alejandría)

Debemos adornar al alma con el atractivo de la bondad (San Clemente de Alejandría)

La sobriedad en la bebida y el equilibrio de los alimentos tienen gran poder en orden a la belleza natural, ya que no sólo proporcionan la salud al cuerpo, sino que hacen que la belleza aflore (San Clemente de Alejandría)

La frugalidad es un banco que renta muchísimo (San Pedro Fourier)

Sólo las relaciones con los hombres honestos reportan utilidad (San Clemente de Alejandría)

Sólo es rico quien posee lo de más alto precio: la virtud. La verdadera riqueza es la justicia (San Clemente de Alejandría)

Fácilmente se ejercita en soportar las dificultades involuntarias quien se entrena constantemente en las tribulaciones voluntarias (San Clemente de Alejandría)

Sufrir amando, no es sufrir (San Juan María Bautista Vianney)

Quien sufre sin paciencia, pierde el cielo; quien sufre con paciencia, gana el cielo; quien sufre con gozo, asegura el cielo (San Juan María Bautista Vianney)

Sufrir poco o mucho, pero sufrirlo por Dios: es sufrir como santo (San Luis María Grignion de Montfort)

La virtud es una disposición del alma que se ajusta a la razón. Todo lo que es contrario a la recta razón es pecado (San Clemente de Alejandría)

El cristiano debe ir por la fe a la inteligencia, y no por la inteligencia a la fe, ni cesar de creer si no puede entender; pero, si puede entender, se alegra y, si no puede, venera lo que no puede comprender. El cristiano debe servirse de la fe para adelantar en la comprensión de la verdad, no de la inteligencia para llegar a la fe (San Anselmo)

Conocemos la verdad no sólo por la razón, sino además por el corazón (Blaise Pascal)

El católico que vive –y no especula– “siente” la verdad (Vble. John Henry Newman)

Es necesario purificarse antes de purificar; alcanzar sabiduría antes de transmitirla; hacerse luz para iluminar; acercarse a Dios para guiar a otros; ser santos para santificar (San Gregorio de Nacianzo)

Hay un solo Dios, un solo Cristo, una sola Iglesia de Cristo, una sola fe, y un solo pueblo unido en un Cuerpo (San Cipriano –La unidad de la Iglesia–)

Nacemos del seno de la Iglesia, con su leche nos alimentamos y por su espíritu somos vivificados (San Cipriano)

Si se hubiera salvado alguien fuera del arca de Noé, también se salvaría quien estuviera fuera de la Iglesia (...) Quien recoge en otra parte, fuera de la Iglesia, desparrama la Iglesia de Cristo (San Cipriano)

La fe es un don sin el que no se puede venir a la Iglesia; sin el que no se puede seguir en la Iglesia (Vble. John Henry Newman)

La muerte de Cristo realizó la redención del mundo (San Cromacio de Aquilea)

Quien produce el mal es, a su vez, devorado por éste (San Doroteo de Gaza)

Sólo se aburren los que viven de vanidades... Para un hijo de Dios, perder el buen humor es cosa grave... ¡Que estén tristes los que no sean hijos de Dios! (Beato Josemaría Escrivá)

Estando llevados por la pasión, no debemos, para nada, fiarnos de nuestro propio corazón, ya que una regla torcida, hace torcido incluso lo derecho (San Doroteo)

La salud se encuentra en el consejo. Tenemos necesidad de guías cerca de Dios. Cada vez que nos fiamos de nuestras pretensiones de justicia nos ponemos trampa a nosotros mismos. No conozco ninguna caída  que no haya sido causada por autocomplacencia. Nada hay más grave que dirigirse a sí (San Doroteo)

Las tentaciones son muy provechosas a quien las soporta sin desajuste, pues, en tal caso, unen a Dios (San Doroteo)

No consideres pequeña ninguna falta cuando se trate de castidad. Ésta es como la Mimosa pudica: apenas la tocas, se retira y pierde su encanto... Si la salvas, salvarás todas las virtudes; si la pierdes, las perderás todas (Beato Juan XXIII –Diario del alma–)

Amad mucho, para que no temáis la muerte, ni los peligros de honrar y servir a mi Amado (Beato Raimundo Lull, –Canción del amigo y del amado–)

–Dime, insensato de amor: si tu Amado te desamara ¿qué harías? Respondió y dijo: –amaríale, para no morir, puesto que el desamor es muerte y el amor es vida  (Beato Raimundo Lull)

El amor suaviza las amarguras. Cuanto más recios son los trabajos y rigores de la vida, tanto más noble y más grande es la devoción y el amor.  (Beato Raimundo Lull)

La disipación seca el corazón (San Juan Bautista de la Salle)

Almas sencillas hay que, con su Rosario, consiguen todas las gracias y son esclarecidas con singulares luces en todas sus situaciones (San Pedro Julián Eymard)

 
Hosted by www.Geocities.ws

1