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Documento
completo con el pedido de perdón de la Iglesia
Confesión
de las culpas y petición de perdón de la Iglesia en la Argentina
La reconciliación de los
bautizados
Monición de entrada
El único Dios Trinitario, en su infinita misericordia, nos invita
permanentemente a la reconciliación. Esta es un don de Dios, una
iniciativa suya, concretada en el misterio de Cristo redentor,
reconciliador, que libera al hombre del pecado en todas sus formas. A su
vez, la Iglesia en el tercer milenio desea ardientemente sentirse íntima
y realmente solidaria de los gozos y esperanzas de todos los argentinos.
Esta vocación a la compañía y la solidaridad es la que se expresa
cuando afirmamos que la Iglesia es el Pueblo de Dios peregrino. Pero por
el mismo hecho de ser peregrina sabe que también sus hijos - desde los
obispos hasta los laicos - cometen errores y se resisten a la conversión.
Por eso reconoce que debe estar dispuesta a pedir perdón y a renovarse
siempre bajo el impulso del Espíritu Santo. Hermanos y hermanas,
supliquemos con confianza que Dios, nuestro Padre misericordioso y
compasivo, lento a la ira y grande en el amor y la fidelidad, acepte el
arrepentimiento de su Pueblo que confiesa humildemente sus propias culpas
y le conceda su misericordia.
I. CONFESIÓN DE LOS PECADOS CONTRA LA UNIDAD QUERIDA POR DIOS PARA SU
PUEBLO
Monición
Porque muchas veces se ha omitido una acción más intensa en la búsqueda
de la comunión al servicio de todos los hombres. Porque no se ha cuidado
atentamente la comunión con todos los cristianos. Porque la unidad en la
Iglesia no ha sido debidamente manifiesta. Porque no se ha querido
suficientemente al pueblo de la Alianza eterna, Israel, cuya fe es la raíz
santa de la Iglesia. Imploremos a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, que
reciba el corazón arrepentido de su Pueblo. Oración en silencio Padre,
tu Pueblo te pide perdón: por la falta de esfuerzo para comprender las
razones de quienes no creen y por no interpretar el significado de sus búsquedas.
Por omitir una acción más intensa en promover caminos comunes con los
hombres y mujeres de buena voluntad. Por no haber rechazado adecuadamente
el antisemitismo. Por descuidar la oración y los gestos que favorezcan el
impulso ecuménico. Por la falta de testimonio en la vivencia de la comunión
entre los obispos, miembros del clero, religiosos, consagrados y laicos en
nuestras comunidades. Porque tantas veces los católicos fuimos
responsables, con nuestro modo de actuar, del alejamiento de muchos
hermanos. Dios Padre de los hombres, en la víspera de su Pasión, tu Hijo
nos confió el desafío de la unidad para que el mundo crea. Tú que nos
quieres protagonistas y constructores de la historia, concédenos vivir el
don de la unidad, para ser signos e instrumentos de tu amor, sirviendo y
siendo fermento del Reino.
II. CONFESIÓN DE LOS PECADOS CONTRA EL SERVICIO A LA VERDAD
Monición
Porque muchas veces nos adueñamos de la verdad, que no es nuestra, sino
de Dios Padre. Por las veces que, en el nombre de la enseñanza de la
verdad, hemos recurrido a métodos no evangélicos. Porque, en el justo
deber de defender la verdad, los cristianos, a veces, nos hemos dejado
llevar por actitudes de poder sobre los demás. Pidamos humildemente a
Dios que reciba nuestra confesión sincera. Oración en silencio Oh Dios
de misericordia, perdónanos por las veces en que tus hijos hemos cedido a
métodos autoritarios de intolerancia e imposición, desfigurando el
rostro de la Iglesia. Por las veces que hemos dejado de buscar, meditar y
servir a la verdad, callándola o disimulándola, por conveniencia o
complacencia. Por la falta de fidelidad en la transmisión de la verdad, y
la escasa presencia de los católicos comprometidos con la fe cristiana en
los medios de comunicación. Recibe en tu corazón de Padre nuestro
arrepentimiento. Ten misericordia de nosotros, acepta nuestro propósito
de buscar y proponer la verdad con la dulzura del amor, conscientes que la
verdad nos hará libres.
III .CONFESIÓN DE LOS PECADOS CONTRA EL EVANGELIO DE LA VIDA
Monición
Porque una multitud de personas débiles e indefensas, como son los no
nacidos, están siendo atropellados en su derecho fundamental a la vida.
Porque con las nuevas perspectivas abiertas por el progreso científico y
tecnológico también surgen nuevas formas de agresión contra la dignidad
del ser humano. Porque cuesta cada vez más percibir la distinción entre
el bien y el mal, incluso en nuestra legislación, referida al valor
fundamental de la vida humana. Supliquemos a Dios Padre, fuente de la
Vida, acepte nuestro arrepentimiento y escuche el clamor de estos hijos
suyos. Oración en silencio Padre, te pedimos perdón porque muchas veces
los cristianos, en nombre de los mismos derechos del hombre, hemos
provocado el crimen del aborto y de la eutanasia, de la manipulación genética
y del ensañamiento terapéutico, reclamando un poder sobre la vida que sólo
te pertenece a Ti. Perdónanos porque, por diversos motivos, amenazamos
nuestra salud con el consumo de drogas, con la falta de descanso, con el
abuso del alcohol y del tabaco, y con otros excesos. Dios Padre, en Jesús
nos dices: "Yo he venido para que tengan Vida y la tengan en
abundancia" (Jn 10,10), y nos regalas como, don de tu amor y bondad.
Concédenos la gracia de que nosotros, Pueblo servidor de la Vida,
ofrezcamos al mundo nuevos signos de esperanza, que promuevan y afiancen
la cultura de la vida.
IV. CONFESIÓN DE LOS PECADOS CONTRA LA DIGNIDAD HUMANA
Monición
Porque, con tristeza y preocupación, constatamos que la pérdida del
sentido de justicia, tan largamente esperada, se ha agudizado y se ha
convertido en una enorme situación de inequidad social, arraigada
profundamente entre nosotros. Porque sentimos dolor por la
corresponsabilidad de tantos cristianos en graves formas de injusticia y
marginación social, que generan innumerables excluidos de la vida
Argentina. Porque muchas veces no hemos dado un testimonio auténtico de
pobreza evangélica en nuestro estilo de vida y en nuestras estructuras
eclesiales, no asumiendo suficientemente la opción preferencial por los
pobres, débiles y enfermos. Imploremos la misericordia del Señor, que
recibe un corazón arrepentido y escucha el clamor de los débiles. Oración
en silencio Padre, te pedimos perdón por el estilo de vida consumista y
por las actitudes de muchos cristianos que contribuyen a la marginación u
obstaculizan la participación de todos los hombres en la vida y en los
bienes de la comunidad, no alcanzando los niveles elementales de
alimentación, salud, vivienda, vestido y educación. Como comunidad
eclesial, imploramos tu perdón por la falta de un testimonio de
austeridad y de una acción más decidida a favor de los pobres, "en
la vastedad de su extensión: los enfermos, los subocupados, los
desocupados, los ancianos, los sin techo, las víctimas de injusticia y
calamidades, los analfabetos y semi-analfabetos, los marginados o
postergados de todo tipo, los migrantes e itinerantes, los amplios
sectores juveniles, espiritualmente desorientados y los menores
desamparados. Padre bueno, que enviaste a tu Hijo para anunciar a los
pobres la Buena Nueva y para dar libertad a los oprimidos, acrecienta la
vocación solidaria de nuestro pueblo, para vivir de modo que nuestra fe
en Ti manifieste todo su potencial humanizador y generador de dignidad.
V. CONFESIÓN DE LOS PECADOS CONTRA LOS DERECHOS HUMANOS
Monición
Porque sentimos dolor frente a la violación de los derechos humanos
fundamentales. Porque el mal de la violencia, fruto de ideologías de
diversos signos, se hizo presente en distintas épocas políticas,
particularmente la violencia guerrillera y la represión ilegítima, que
enlutaron nuestra patria. Porque en diferentes momentos de nuestra
historia, hemos sido indulgentes con posturas totalitarias, lesionando
libertades democráticas que brotan de la dignidad humana. Porque con
algunas acciones u omisiones hemos discriminado a muchos de nuestros
hermanos, sin comprometernos suficientemente en la defensa de sus
derechos. Supliquemos a Dios, Señor de la historia, que acepte nuestro
arrepentimiento, y sane las heridas de nuestro Pueblo. Oración en
silencio Padre, tenemos el deber de acordarnos ante Ti de aquellos hechos
dramáticos y crueles. Te pedimos perdón por los silencios responsables y
por la participación efectiva de muchos de tus hijos en tanto
desencuentro político, en el atropello a las libertades, en la tortura y
la delación, en la persecución política y la intransigencia ideológica,
en las luchas y las guerras y la muerte absurda que ensangrentaron nuestro
país. Padre bueno y lleno de amor, perdónanos y concédenos la gracia de
refundar los vínculos sociales y de sanar las heridas todavía abiertas
en tu comunidad.
VI. CONFESIÓN DE LOS PECADOS CONTRA LA INTEGRIDAD DE LA PERSONA EN EL
CONJUNTO DE LA VIDA SOCIAL
Monición
Porque tantas veces en la Argentina se han oscurecido los valores éticos,
fundados en la condición humana y en el horizonte del Reino de Dios.
Porque, a menudo, con las decisiones de muchos católicos, construimos una
patria indiferente al clamor de los hermanos que sufren, huérfana del auténtico
Dios que es familia. Porque, olvidando nuestro patrimonio religioso, nos
resulta indiferente un destino de comunión con el Padre, el Hijo y el Espíritu
santo. Supliquemos que Dios, fuente de toda razón y justicia, nos regale
el don de la reconciliación. Oración en silencio Padre, perdona la
autosuficiencia egoísta de los miembros de tu Pueblo, que obraron en su
vida privada y pública como si no existieras. Perdona las mentiras demagógicas,
el lavado de dinero, el narcotráfico y los inaceptables enriquecimientos
ilícitos de algunos, a costa de la marginación y exclusión de muchos en
nuestra patria. Ten misericordia de aquellos hijos tuyos que se sirvieron
del poder para sus propios beneficios. Perdona tanta corrupción cultural
y la explotación del trabajo que violenta la dignidad y responsabilidad
del hombre y daña todo el conjunto de la sociedad. Padre, origen y
sentido de nuestra vida personal y social, concédenos reconocer que
nuestra patria es un don tuyo confiado a nuestra libertad, un regalo de
amor que debemos cuidar y mejorar. Danos tu Espíritu para reconocer que
nuestra fe cristiana está indisolublemente unida a la dignidad e
integridad de cada persona. Confirma nuestra esperanza y compromiso por el
Reino de tu Hijo, Reino de justicia, de libertad, de amor y de paz para
todos los argentinos.
VII. CONFESIÓN DE LOS PECADOS CONTRA EL RESPETO A LAS CULTURAS Y
ETNIAS
Monición
Porque, en nuestro país, hemos sido indiferentes para con la diversidad
de etnias y con las culturas de los pueblos aborígenes. Porque no siempre
hemos respetado sus costumbres ni tenido en cuenta sus valore y
capacidades. Porque no queremos olvidar la falta de reconocimiento
efectivo de los derechos de los migrantes y su situación de marginación.
Invoquemos a Dios tenga misericordia de sus hijos, que piden perdón por
el olvido y postergación de nuestros hermanos. Oración en silencio
Padre, te pedimos perdón por la responsabilidad de muchos cristianos en
la explotación y discriminación que sufren nuestros hermanos migrantes;
en el atropello y en la indiferencia para con los aborígenes, no teniendo
en cuenta su lengua, sus valores, sus conocimientos y procedimientos, en
la marginación y la discriminación de estos pueblos, principalmente por
la violenta apropiación de sus tierras; por la falta de respeto a sus
tradiciones religiosas, sin tener en cuenta la diversidad de etnias y
culturas y por no anunciar siempre al Señor de la vida. Padre de todas
las razas y culturas, Dios de la vida, de la tierra y del cielo, de la
danza y del canto, concédenos la fortaleza de luchar junto a estos
pueblos en la recuperación de su identidad, caminando en espíritu de
integración ayuda y de servicio para contribuir a reparar las injusticias
del pasado y del presente.
VIII. CONFESIÓN DE LOS PECADOS CONTRA EL ESPÍRITU DE RENOVARÍAÓN
DEL CONCILIO VATICANO II
Monición
Porque frente a las riquezas del Concilio, hubo indiferencias y
resistencias a los cambios en la Iglesia, supliquemos a Dios, nos anime en
el camino de una auténtica fidelidad a su espíritu y sus enseñanzas.
Oración en silencio Padre, te pedimos perdón porque muchos de tus hijos
no aceptaron este paso del Espíritu en la historia de la Iglesia y del
mundo. Porque no asumimos suficientemente la realidad de la Iglesia Pueblo
de Dios, la renovación litúrgica y catequística, la centralidad de la
Palabra y de la celebración, y el carácter gratuito de la salvación.
Porque, a veces, esta renovación no respetó las culturas y el ritmo de
las comunidades cristianas. Porque el lugar y misión del laico no fueron
siempre respetados, ni la vocación de la jerarquía vivida con espíritu
de servicio. Perdónanos por nuestra debilidad y nuestros silencios en el
anuncio público de Jesucristo como Salvador del hombre y por no defender
su nombre contra blasfemias. Perdona la ambigüedad y superficialidad en
la que hemos caído, a veces, al predicar tu Palabra, y porque hemos
descuidado el anuncio misionero y la devoción en la celebración de los
misterios de nuestra fe. Padre nuestro, Padre de tu Pueblo, concédenos la
gracia de cumplir la misión de tu Iglesia según las orientaciones del
Concilio Vaticano II, en el corazón de nuestra patria y del mundo,
profundizando sus riquezas y poniéndolas en práctica.