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26 de Junio de 2001

SEMANA 12 DEL TIEMPO ORDINARIO
Color Verde San Pelayo

Primera lectura Gn. 13, 2. 5-18: Abram era muy rico, pues tenía animales, plata y oro. También Lot, que iba con Abram, tenía rebaños, vacas y tiendas. La tierra ya no les permitía vivir en un mismo lugar, pues sus rebaños eran demasiado grandes como para que estuvieran juntos. Hubo una pelea entre los pastores del rebaño de Abram y los de Lot. (Los cananeos y los perezeos habitaban en el país en aquel tiempo). Así pues, Abram le dijo a Lot: «Mira, es mejor que no haya peleas entre nosotros, ni entre mis pastores y los tuyos, ya que somos hermanos. ¿No tienes todo el país ante ti? Pues bien, separémonos. Si tú te vas por la izquierda, yo me iré por la derecha. Y si tú te vas por la derecha, yo tomaré la izquierda.» Lot miró y vio toda la llanura del Jordán, que era toda ella de regadío. Pues antes de que Yavé destruyera Sodoma y Gomorra, era como un jardín de Yavé, como el pais de Egipto viniendo de Soar. Lot eligió para sí todo el valle del Jordán, y se trasladó al oriente. Así se separaron el uno del otro. Abram se estableció en Canaán, y Lot en las ciudades del valle, llevando sus tiendas desde allí hasta Sodoma. Los habitantes de Sodoma eran malos y pecadores ante Yavé. Yavé dijo a Abram, después que Lot se separó de él: «Levanta tus ojos y mira desde el lugar en que estás hacia el norte, el sur, el oriente y el poniente. Pues bien, toda la tierra que ves, te la voy a dar a ti y a tu descendencia para siempre. Multiplicaré tu descendencia como el polvo de la tierra, de tal manera, que si se pudiera contar el polvo de la tierra, también se podría contar tu descendencia. Levántate, recorre el país a lo largo y a lo ancho, pues te lo voy a dar a ti.» Abram entonces levantó sus tiendas y fue a establecerse junto a los árboles de Mambré, en Hebrón. Allí edificó un altar a Yavé.

Salmo Sal. 14, 2-5: Señor, ¿quién entrará bajo tu tienda y habitará en tu montaña santa?   El que es irreprochable y actúa con justicia, el que dice la verdad de corazón y no forja calumnias;   el que no daña a su hermano ni al prójimo molesta con agravios;   el que menosprecia al criminal, pero honra a los que temen al Señor;   y si bien al jurar se perjudicó, no se retracta de lo que ha dicho; el que no presta dinero a interés ni acepta sobornos para perjudicar al inocente. Quien obra así jamás vacilará.

Evangelio Mt. 7, 6. 12-14: No den lo que es santo a los perros, ni echen sus perlas a los cerdos, pues podrían pisotearlas y después se volverían contra ustedes para destrozarlos. Todo lo que ustedes desearían de los demás, háganlo con ellos: ahí está toda la Ley y los Profetas. Entren por la puerta angosta, porque ancha es la puerta y espacioso el camino que conduce a la ruina, y son muchos los que pasan por él. Pero ¡qué angosta es la puerta y qué escabroso el camino que conduce a la salvación! y qué pocos son los que lo encuentran.

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