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20 de Junio de 2001
SEMANA 11 DEL TIEMPO ORDINARIO - Año
impar
Color Verde
San Silveiro, papa
Primera lectura 2 Cor. 9, 6-11:
Miren: el que siembra con mezquindad, con mezquindad cosechará, y el que
siembra sin calcular, cosechará también fuera de todo cálculo. Cada uno dé
según lo que decidió personalmente, y no de mala gana o a la fuerza, pues Dios
ama al que da con corazón alegre. Y poderoso es Dios para bendecirles de mil
maneras, de modo que nunca les falte nada y puedan al mismo tiempo cooperar en
toda obra buena.
La Escritura dice: Repartió, dio a los que tenían hambre; sus méritos
permanecen para siempre. Si Dios proporciona la semilla al que siembra y el pan
que va a comer, les dará también a ustedes la semilla y la
multiplicará, y hará crecer los brotes de sus virtudes. Sean ricos en todo,
y den con generosidad, y nosotros lo transformaremos en acciones de gracias a
Dios.
Salmo Sal. 111, 1-9:
¡Aleluya!
¡Feliz el hombre que teme al Señor
y valora mucho sus mandamientos!
Su semilla será pujante en el país,
los retoños del hombre bueno serán benditos.
Habrá en su casa bienes y riquezas,
y su honradez, que durará para siempre.
Brilla como luz en las tinieblas
para los de recto corazón;
él comprende, es clemente y justo.
Le va bien al compasivo y que presta,
y lleva sus negocios en conciencia,
pues nada logrará perturbarlo:
el recuerdo del justo será eterno.
No tiene miedo a las malas noticias,
pues en su corazón confía en el Señor,
su corazón está firme, nada teme,
al final, despreciará a sus adversarios.
Es generoso en dar a los pobres,
su honradez permanece para siempre,
su cuerno aumenta en gloria.
El malvado lo ve y se irrita,
le rechinan los dientes, se debilita;
nada queda del deseo de los malos.
Evangelio Mt. 6, 1-6. 16-18:
Guárdense de las buenas acciones hechas a la vista de todos, a fin de que
todos las aprecien. Pues en ese caso, no les quedaría premio alguno que
esperar de su Padre que está en el cielo. Cuando ayudes a un necesitado, no lo
publiques al son de trompetas; no imites a los que dan espectáculo en
las sinagogas y en las calles, para que los hombres los alaben. Yo se lo
digo: ellos han recibido ya su premio.
Tú, cuando ayudes a un necesitado, ni siquiera tu mano izquierda debe saber lo
que hace la derecha: tu limosna quedará en secreto. Y tu Padre, que ve en lo
secreto, te premiará.
Cuando ustedes recen, no imiten a los que dan espectáculo; les gusta orar
de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que la gente
los vea. Yo se lo digo: ellos han recibido ya su premio. Pero tú, cuando
reces, entra en tu pieza, cierra la puerta y ora a tu Padre que está allí,
a solas contigo. Y tu Padre, que ve en lo secreto, te premiará.
Cuando ustedes hagan ayuno, no pongan cara triste, como los que dan
espectáculo y aparentan palidez, para que todos noten sus ayunos. Yo se lo
digo: ellos han recibido ya su premio. Cuando tú hagas ayuno, lávate la
cara y perfúmate el cabello. No son los hombres los que notarán tu ayuno,
sino tu Padre que ve las cosas secretas, y tu Padre que ve en lo secreto,
te premiará.
(Lc 11,34; 12,33)
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