
Volver al Inicio
Institucional
Actividades
Quienes
somos?
Documentos
Donde
estamos?
Mandanos
un mail
Oraciones
oficiales
El
Santo Rosario
El
Santo del día
Links
| |
15 de Junio de 2001
SEMANA 10 DEL TIEMPO ORDINARIO - Año
impar
Color Verde
Santa María Micaela del Santísimo Sacramento
Primera lectura 2 Cor. 4, 7-15:
Con todo, llevamos este tesoro en vasos de barro, para que esta fuerza
soberana se vea como obra de Dios y no nuestra. Nos sobrevienen pruebas de toda
clase, pero no nos desanimamos; estamos entre problemas, pero no desesperados;
somos perseguidos, pero no eliminados; derribados, pero no fuera de combate. Por
todas partes llevamos en nuestra persona la muerte de Jesús, para que también
la vida de Jesús se manifieste en nuestra persona.
Pues a los que estamos vivos nos corresponde ser entregados a la muerte a cada
momento por causa de Jesús, para que la vida de Jesús se manifieste en nuestra
existencia mortal. Y mientras la muerte actúa en nosotros, a ustedes les llega
la vida.
Tenemos el mismo don espiritual de fe que tenía el que escribió: Creí y por
eso hablé. También nosotros creemos, y por eso hablamos. Sabemos que aquel que
resucitó a Jesús nos resucitará también con Jesús y nos pondrá cerca de él
con ustedes. Y todo esto es para bien de ustedes; los favores de Dios se van
multiplicando, y también se irá ampliando cada día más la acción de gracias
que tantas personas rinden a Dios para gloria suya.
Salmo Sal. 115, 10-18:
¡Aleluya!
Amo al Señor porque escucha
el clamor de mi plegaria;
Inclinó hacia mí su oído
el día en que lo llamé.
Me envolvían los lazos de la muerte,
estaba preso en las redes fatales,
me ahogaban la angustia y el pesar,
pero invoqué el nombre del Señor:
"¡Ay, Señor, salva mi vida!"
El Señor es muy bueno y justo,
nuestro Dios es compasivo;
El Señor cuida de los pequeños,
estaba débil y me salvó.
Alma mía, vuelve a tu descanso,
que el Señor cuida de ti.
Ha librado mi alma de la muerte,
de lágrimas mis ojos
y mis pies de dar un paso en falso.
Caminaré en presencia del Señor
en la tierra de los vivos.
Tenía fe, aun cuando me decía:
"Realmente yo soy un desdichado".
Pensaba en medio de mi confusión:
"¡Todo hombre decepciona!"
¿Cómo le devolveré al Señor
todo el bien que me ha hecho?
Alzaré la copa por una salvación
e invocaré el nombre del Señor,
cumpliré mis promesas al Señor
en presencia de todo su pueblo.
Tiene un precio a los ojos del Señor
la muerte de sus fieles:
"¡Mira, Señor, que soy tu servidor,
tu servidor y el hijo de tu esclava:
tú has roto mis cadenas!"
Te ofreceré el sacrificio de acción de gracias
e invocaré el nombre del Señor.
Cumpliré mis promesas al Señor
en presencia de todo su pueblo,
en los atrios de la casa del Señor,
en medio de ti, Jerusalén.
Evangelio Mt. 5, 27-32:
Ustedes han oído que se dijo: «No cometerás adulterio.» Pero yo les
digo:
Quien mira a una mujer con malos deseos, ya cometió adulterio con ella en
su corazón.
Por eso, si tu ojo derecho te está haciendo caer, sácatelo y tíralo lejos;
porque más te conviene perder una parte de tu cuerpo y no que todo tu
cuerpo sea arrojado al infierno. Y si tu mano derecha te lleva al pecado,
córtala y aléjala de ti; porque es mejor que pierdas una parte de tu cuerpo
y no que todo tu cuerpo sea arrojado al infierno.
También se dijo: «El que se divorcie de su mujer, debe darle un certificado
de divorcio.» Pero yo les digo: Si un hombre se divorcia de su mujer, a no
ser por motivo de infidelidad, es como mandarla a cometer adulterio: el
hombre que se case con la mujer divorciada, cometerá adulterio.
|