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10 de Junio de 2001
SEMANA 10 DEL TIEMPO ORDINARIO -
Ciclo C
Solemnidad de la Santísima Trinidad
Color Blanco
Primera lectura Prov. 8, 22-31:
Yavé me creó -fue el inicio de su obra- antes de todas las criaturas,
desde siempre. Antes de los siglos fui formada, desde el comienzo, mucho
antes que la tierra.
Aún no existían los océanos cuando yo nací, no había fuente alguna de donde
brotaran los mares.
Las montañas no habían aparecido, ni tampoco había colinas cuando fui dada a
luz.
Yavé no había hecho ni la tierra ni el campo, ni siquiera el primitivo polvo
del mundo.
Yo ya estaba allí cuando puso los cielos en su lugar, cuando trazó en el océano
el círculo de los continentes,
cuando formó las nubes en las alturas, y reguló en el fondo de los mares el
caudal de sus aguas, cuando le impuso sus fronteras al mar, un límite que no
franquearían sus olas.
Cuando ponía los cimientos de la tierra, yo estaba a su lado poniendo la armonía.
Día tras día encontraba en eso mis delicias y continuamente jugaba en su
presencia.
Me entretengo con este mundo, con la tierra que ha hecho, y mi gusto más grande
es estar con los humanos.
Salmo Sal. 8, 4-9:
Al ver tu cielo, obra de tus dedos,
la luna y las estrellas que has fijado,
¿qué es el hombre, para que te acuerdes de él?
¿qué es el hijo de Adán para que cuides de él?
Un poco inferior a un dios lo hiciste,
lo coronaste de gloria y esplendor.
Le has hecho que domine las obras de tus manos,
tú lo has puesto todo bajo sus pies:
ovejas y bueyes por doquier,
y también los animales silvestres,
aves del cielo y peces del mar,
y cuantos surcan las sendas del océano.
Segunda lectura Rom. 5, 1-5:
Por la fe, pues, hemos sido reordenados, y estamos en paz con Dios, por
medio de Jesucristo, nuestro Señor. Por él hemos tenido acceso a un estado de
gracia e incluso hacemos alarde de esperar la misma Gloria de Dios.
Al mismo tiempo nos sentimos seguros incluso en las tribulaciones, sabiendo que
la prueba ejercita la paciencia, que la paciencia nos hace madurar y que la
madurez aviva la esperanza, la cual no quedará frustrada, pues ya se nos ha
dado el Espíritu Santo, y por él el amor de Dios se va derramando en nuestros
corazones.
Evangelio Jn. 16, 12-15:
Aún tengo muchas cosas que decirles, pero es demasiado para ustedes por
ahora. Y cuando venga él, el Espíritu de la Verdad, los guiará en todos los
caminos de la verdad.
El no viene con un mensaje propio, sino que les dirá lo que escuchó y les
anunciará lo que ha de venir. El tomará de lo mío para revelárselo a
ustedes, y yo seré glorificado por él. Todo lo que tiene el Padre es mío.
Por eso les he dicho que tomará de lo mío para revelárselo a ustedes.»
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