ACCIÓN CATÓLICA ARGENTINA

--SECCIÓN JÚNIORES--

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Hoy es Santo Tomás, Apóstol y Beato Raimundo - Si quieres ver su historia haz un click aquí

 

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Homilía de Mons. Raúl Rossi  Nuestra acción de gracias (70 años de la ACA)

Estamos celebrando 70 años como institución de Iglesia. Estamos de fiesta, porque celebrar la vida, siempre es una fiesta. Por eso, brota de nuestro corazón agradecido, una sola palabra ¡Gracias! Gracias a Dios, por todo lo vivido en estos 70 años Gracias, porque suscitó en la Iglesia a la Acción Católica, para ayudarlo en la instauración de su Reino entre los hombres. Gracias, por el llamado y la confianza que nos tuvo a cada uno de nosotros y por el regalo de invitarnos a trabajar junto a El. Gracias, por la entrega generosa de tantos laicos y asesores; gracias, por el testimonio de tantos santos anónimos, que entregaron su vida al servicio de la Iglesia, de la Acción Católica y de los hermanos. Gracias Señor, porque hiciste fecundas tantas vidas; y gracias, por el bien, no siempre conocido o valorado, que hiciste a través de ellos. Gracias Señor, por tu ternura, tu misericordia y tu perdón. Perdón por tantas veces, en que alguno de nosotros cedió a la tentación de sentirse los mejores; buscó sus propios proyectos; dio mal testimonio o fue incoherente; y por los hermanos que creyeron más en la fuerza de las armas o de la violencia, que en la fuerza y la eficacia de tu amor. Perdón, Señor, por el encierro de algunos; la tristeza y la resignación de otros ante el mal; perdón por la ceguera de no ver donde nos necesitabas o por pasar indiferente a tu lado y al lado del hermano. Perdón por las pequeñeces personales o de entrecasa, que a veces nos separan; por la pobreza en nuestra formación y por contentarnos con ser buenos, solamente buenos y gracias por volver a llamarnos, por medio de Juan Pablo II, a comenzar el nuevo milenio, teniendo como perspectiva de nuestra vida, lo que nunca debió dejar de serlo: la santidad .  

Nuestra respuesta

Pero bien sabemos que el agradecimiento verdaderamente no es solo decir gracias, sino asumir los compromisos que nos lleven a responder con amor a tanto amor; a responder a la fidelidad de Dios, a pesar de nuestros errores y debilidades, con una renovada y gozosa fidelidad. Sí, como decía el querido e inolvidable Padre que fue el Cardenal Pironio: el Señor nos llama, el mundo nos necesita, la Iglesia nos envía, el Espíritu Santo nos ilumina y fortalece; sólo se nos pide, que seamos gozosamente fieles, como María.

Se necesitan corazones magnánimos.

Nuestros Obispos nos pedían hace poco, un corazón magnánimo, es decir, un corazón grande, un corazón que sueñe y se juegue por sus sueños, que deben ser los de Dios; un corazón capaz de sacrificios, cuando las cosas valen la pena. Y Cristo vale la pena, su Reino vale la pena, los hermanos valen la pena, los que sufren valen la pena. El magnánimo se lanza a emprender con valor lo que se le pide, aunque sea difícil, porque no confía en él, sino en el Dios que se lo pide.

 El momento que nos toca vivir

Llegamos a este 70 aniversario, viviendo en una sociedad y en una Patria en crisis; crisis que implica desafío y oportunidad de cambiar y empezar de nuevo. Por eso, podemos hacer nuestra la pregunta del Episcopado Argentino de si no llegó el momento de poner grandes gestos que fortalezcan la identidad de nuestro pueblo y llevar a un crecimiento sostenido y solidario, privilegiando a los más necesitados. 
Y de no permitir que las dificultades apaguen el fuego interior que Jesús encendió en nuestros corazones y contra toda esperanza nos alienta a comprometernos generosamente en la construcción de una sociedad más justa y fraterna?

Lo que hoy se necesita

La Iglesia y la Patria necesitan hoy que la Acción Católica forme laicos, que profundicen y radicalicen su vocación laical, que sin duda, lleva consigo la colaboración con los Obispos y Párrocos, pero sobre todo, que implica una apertura apostólica y solidaria en el mundo, en los ambientes y actividades en que les toca actuar.

Se necesita que afrontemos con grandeza la situación actual, acordando entre todos, que la deuda social, que no admite postergación, debe ser prioridad fundamental para todos, por muy chicos o mayores que seamos.

Nos sentimos convocados, o somos de los que estamos cansados, desesperanzados, descreídos, encerrados como los Apóstoles después de la muerte de Jesús, y resignados como ellos a que el Maestro y Señor, en quien tantas esperanzas habían puesto, ahora estaba muerto, había fracasado?.

Tenemos ojos de fe, para descubrir la vida de Dios, en medio de tantos signos de muerte que nos rodean o como Tomás, necesitamos meter nuestros dedos en las llagas del Señor para pode creer?

Si lo necesitamos, metámoslos, porque las llagas están, y están a nuestra vista, en tantos hermanos que sufren porque no tienen trabajo, o temen perderlo; porque no tienen futuro ni esperanza; porque han bajado los brazos; llagas que encontramos en tantos que sufren en el cuerpo o en el alma, los enfermos, los solos, los que han caído en la droga o el alcohol; los que viven asustados por la violencia instalada en nuestras calles; los que sufren las injusticias, los excluidos, los marginados, los que ven el derroche y el despilfarro de algunos, mientras ellos no tienen lo necesario para sí y para los suyos.

Ante esa realidad, necesitamos ojos de fe y dirigentes con una formación eficaz y actualizada, que formen personalidades apostólicas comprometidas.

Necesitamos recuperar una mística y propuestas atractivas y entusiasmantes; necesitamos proyectos nuevos, no sólo los de siempre, no sólo los que sirven para mantenernos, sino proyectos atrayentes, que broten de la creatividad del amor y den respuestas a los reales problemas de los hermanos.

 Nuestra propuesta para este año

La propuesta para este cumpleaños de la Acción Católica, es que éste sea para nosotros, un tiempo de solidaridad y servicio.

Les rogamos que la idea fuerza que les presentamos, no sea sólo una idea teórica, sino que nos atrape, nos mueva, y dé sentido a todos nuestro trabajo.

Solidaridad y servicio, que no deben ser sólo obra nuestra, sino que debemos incorporar a nuestra propuestas a toda persona de buena voluntad que desee hacer su aporte, porque crear comunidad, aun con los no practicantes, también es tarea nuestra.

Debemos ser creativos y dar participación, mirar con realismo lo que nos rodea y ver que servicio podemos prestar.

Hay 800 parroquias y capillas con Acción Católica, debemos regalar a nuestros barrios y regalarnos a nosotros, no menos de 800 servicios concretos y duraderos, no meras luces de bengala o cosas hechas solamente para cumplir.

  El mayor servicio: evangelizar

Y no olvidemos que el mayor de los servicios que podemos prestar, es la evangelización, porque la falta de Dios y por lo tanto la falta de fe, de esperanza y de amor, es la mayor de las pobrezas, porque sin ellas, no tendrá sentido pleno ni la vida ni la muerte, ni la alegría ni el dolor, la enfermedad, el trabajo, la familia, la diversión ni la amistad.

Deberá brotar de nuestra relación en Dios

Pero todo lo que hagamos aunque haga mucha falta, no deberemos hacerlo sólo por hacerlo o por mera compasión humana. Deberá brotar desde adentro, de un encuentro profundo, constante, vivo y tierno con el Señor Resucitado, para que después El nos lleve a su encuentro en los hermanos.

Será necesario arder de amor al Señor, a la Virgen y a la Iglesia. Deberemos ser contemplativos en el mundo; llenos de la vida que nos dan los sacramentos; iluminados por la palabra y el magisterio de la Iglesia.

En comunión Eclesial

Y todo eso, con una profunda vivencia de comunión eclesial, como nos pide Juan Pablo II; con dirigentes con visión de la totalidad de las diócesis o de la parroquia, porque eso es lo que debe distinguir a un dirigente de Acción católica; dirigentes que se jueguen por llevar adelante la Pastoral Orgánica y que ayuden a  las otra instituciones y movimientos a que participen y se integren en el proyecto evangelizador y solidario de la diócesis o de la parroquia.

Actitudes que nunca podrán faltar

En este día, juntos queremos asumir el compromiso de ser hombres y mujeres de una profunda y viva relación con Dios; de una sincera vivencia de comunión eclesial; evangelizadores y solidarios y nos comprometemos a intentar que estas actitudes se hagan carne en cada uno de nosotros, pero especialmente en nuestros aspirantes y jóvenes, que nos aseguren una Acción Católica renovada y vital en los próximos años.

Si callamos, gritarán las piedras.

Por eso, terminemos diciendo a Jesús: nosotros hemos creído en vos, Cristo Jesús y te hemos elegido y hoy, al cumplir los primeros 70 años y al comienzo de un nuevo milenio, queremos decirte y queremos gritarle al mundo con nuestras vidas, la propuesta que un domingo de Ramos no hiciera Pablo VI cuando nos dijo:

A Uds., les toca hacer que se reconozca a su alrededor en nuestro mundo, al verdadero Cristo’. Esto implica ‘ el paso de un cristianismo de rutina y pasivo a un cristianismo consciente y activo. El paso de un cristianismo tímido a un cristianismo audaz y militante. El paso de un cristianismo individual y disgregado a un cristianismo comunitario y asociado.

El paso de un cristianismo indiferente insensible a un cristianismo fraterno y comprometido a favor de los más débiles, de los más necesitados’

Y Pablo VI termina diciendo:

‘¡ Ánimo, esta es la tarea de Uds.!’

Y Jesús agregaría:

Y si ustedes se callan, gritarán las piedras.(Lc. 19-40)

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