El proceso (Análisis Cinematográfico)

El proceso
Director: Orson Welles
Basado en el libro “El proceso” de Franz Kafka


Para desentrañar un buen análisis cinematográfico de ésta película, cabe preguntarse qué se entiende por justicia en este territorio.

Como concepto, podría definirse como una virtud que se inclina a obrar y juzgar teniendo por guía la verdad y dando a cada uno lo que le pertenece. Debería ser ejercida por los ministros o tribunales encargados de ello, aplicando para esto las leyes en los juicios civiles, criminales y hacer cumplir las sentencias correspondientes.

La justicia que se nos muestra en la película es, podría decirse, una justicia ambigua que va mutando en función de estar en su centro o ser simplemente un mero espectador de ella. Se podría comparar con un arácnido que va tejiendo a su alrededor una enorme telaraña con el fin de amarrar a ella cualquier insecto que caiga desgraciadamente en sus redes.

Desde el inicio, la historia se ve marcada por grandes rasgos de desigualdad entre el acusado y la ley que pretende condenarlo. Esto se ve claramente en el libro, al ser arrestado el personaje sin mostrarse pruebas claras de que éste fuera culpable de algo:

“Seguramente, alguien habría calumniado a Joseph K... Porque, sin que hubiese hecho nada malo, fue arrestado por la mañana.” (pag.1)

En la película, esto se repite con el hecho de que Joseph es arrestado en la mañana y sin saber éste de que se le culpaba, por ende, suponiendo que todo era un malentendido.

Cabe destacar que los procedimientos judiciales se asemejan a un círculo vicioso del cual la víctima es el acusado. Por ejemplo, cuando Joseph K es enviado a una entrevista con el magistrado, una vez dentro, se siente perturbado al encontrarse frente a un gran público, el cual se ríe de cualquier cosa que éste dijera, sin ser necesariamente graciosa. Como si se estuvieran burlando de su situación.

Otra cosa importante es todo el ajetreo por el que K debe pasar; es llamado en momentos inseguros a entrevistas, acude a diversos personajes para conseguir ayuda, ve cosas que le desagradan (El castigo a los policías por corruptos), y siente que su defensa es precaria ante todas las adversidades que le imponen los encargados de la justicia.

Welles plasmó en su texto la habitual lucha (desde el inicio perdida, por las simples irregularidades de que el personaje no conoce de qué se le acusa y por quién, lo que ya es una desventaja) entre el protagonista y un ente superior que domina su destino. Es una crítica contra los estamentos de poder y en el gusto del realizador por la incongruencia de un mundo que parece desaparecer para dar paso a otro, conllevando así la muerte del protagonista.

En definitiva, la defensa en el sistema que se nos muestra, no existe, ya que es una defensa que depende directamente de los hombres que tienen el poder, estando así íntimamente ligados e imposibilitando la imparcialidad o la salida tajante del proceso.

En cuanto al escenario, los espacios en los cuales se mueve Joseph K, son siempre oscuros y cerrados, lo que da al espectador una terrible sensación de estar inmerso en una prisión.

Welles detalla a un hombre abandonado a la suerte de un tiempo y un escenario físico que no le son hospitalarios y no puede hacer nada para remediarlo. Hay Personajes y escenarios que aparecen y desaparecen dejando un aroma de duda.

El mundo en el que está inmerso pareciera conocerlo perfectamente (desde la estabilidad de su despacho hasta su condena final) y va tendiéndole una serie de trampas con el fin de mantenerlo amarrado a éste, aún en contra de la voluntad de K.

Llama la atención la habitación de madera tallada en forma de jaula en el que habita el pintor Tirotelli y las salas de los asuntos penales abarrotadas de público que no son más que funcionarios simulando un espectáculo. También la casa del abogado, es algo digno de extrañeza, ya que es una especie de basural donde libros viejos y desvencijados, candelabros polvorientos, y la escasez de luz, otorgan una particularidad especial a esa mansión... Un ambiente lúgubre, donde se esconde un alto personaje del tribunal y, por ende, un gran estatuto de poder.

¿Quién y porqué acusa a Joseph K?

En uno de los momentos culmines de la película, es el abogado quien le otorga una pseudo-respuesta a K con una sola pregunta: “¿No ha pensado que Ud es una víctima de la sociedad?”, lo que nos da indicios claros que, posiblemente, no fue uno solo el que habría culpado, sino todos los que se encontraban en su alrededor.

La razón por la cual es inculpado, es poco específica. Pero se dan algunas muestras de que posiblemente se tratara de alguna cosa de la cual, Joseph no fuera del todo inocente; el mismo hecho de que K asociara la intromisión de los policías en su habitación a algún asunto subversivo o por material pornográfico, la acusación indirecta que recibe de parte del dueño del banco de pervertido y el acoso que recibe por parte de las niñas que se encontraban en las escaleras del taller de Tirotelli, podrían señalar que esto fuera efectivamente de lo cual se lo acusara en la película, y con ello se uniría directamente la razón por la cual la sociedad completa podría haberlo derrumbado en su existencia. Pero obviamente, también debemos tener en cuenta que la sociedad de por sí, es corrupta…

¿Quién nos dice si la sociedad era la real culpable?

¿Se habría negado Joseph K a pertenecer al mundo en el cual le tocó vivir; Incluyendo en esto, la negación a someterse al poder del gobierno o a la misma corrupción de la cual muchos lo culpaban?

¿Sería éste, su principal delito? Cada uno puede formarse una opinión verdadera en cuanto se le dedique un tiempo a apreciar, leer, escuchar o ver la historia “El proceso”.


por:
Miss Matanza 1

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