| Bolivia: ser o no ser | |||||||||||||||||||||||||||||||
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| Todos o casi todos afirman que Bolivia vive una crisis nacional general. Pocos son, sin embargo, los que se animan a caracterizar la crisis como un problema de identidad colectiva. Los principales l�deres de los movimientos sociales, �tnico culturales y regionales mienten, simulan y no enfrentan el problema central: est� en duda el Yo Com�n, el Ser Colectivo, el co-estar de Bolivia como un "estar en el mundo". M�s a�n, la emergente burgues�a cruce�a, en su convocatoria como l�der e int�rprete de movimientos sociales regionales progresistas, no sale de su asombro ante sus posibilidades de convertirse en "clase para s�" a nivel nacional y, sin considerar que las bases materiales de su reproducci�n como clase moderna radican en la consolidaci�n del mercado interior, prefieren apostar al endeble y rom�ntico sustento de "autonom�as departamentales". Siguiendo el infantil ejemplo, aquel Mallku aymara que en las jornadas del 2000 y 2003, asombrara por enarbolar una tesis madura y responsable donde la reivindicaci�n �tnico cultural se enmarcaba en la necesidad de la preservaci�n de la unidad nacional. (Ver Mantilla, 2003), sustituye sus postulados por la absurda pretensi�n de reconstituir la "Naci�n del Collasuyo". Si lo que est� en duda es la viabilidad de Bolivia como Naci�n, entonces: dejemos los subterfugios y las falsas poses de reivindicaci�n �tnica o regionalista. Enfrentemos el debate con seriedad, sin demagogia y con las mismas posibilidades de disputar la opini�n del �nico soberano: el pueblo boliviano. Preguntemos con argumentos, con informaci�n y estad�sticas, sin coacciones de violencia simb�lica: si el pueblo cruce�o prefiere ser presa de �lites excluyentes que est�n dispuestas a negociar soberan�a por intereses de corto plazo; si el valiente pueblo chiquitano trocar� su identidad por modernidades de calca y copia: si los pueblos indios del oriente est�n dispuestos a cambiar el nuevo peso espec�fico que les reconoce una patria multi�tnica y pluricultural por la brutal influencia de un capital transnacional al que s�lo importa la plusval�a y la ganancia. Debatamos frente a la terceridad camba-colla que atrapada en las redes de una supuesta culpa de origen �tnico debe optar, de una vez por todas, por construir una identidad sin prejuicios. Un debate ideol�gico donde, sin desconocer las deudas hist�ricas que existen con aymaras, quechuas y tup� guaran�es, se planteen proyectos de naci�n, m�s all� de los requiebros quejumbrosos de una dirigencia sin capacidad propositiva. |
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| Name: | Julio Rosendo Mantilla | ||||||||||||||||||||||||||||||
| Comunicador social y Master en Desarrollo Humano | |||||||||||||||||||||||||||||||
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