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Exilio
Ahora soy s�lo una bolsa vac�a. Tengo dos agujeros a los costados y el pelo me cae irremediablemente hacia la Navidad. La Navidad era hermosa, con esos bailes a la luz de la luna y el adornado pino que se estremec�a por las luces de colores. Y t� que me estremeci�s con tus brillos, como el pino, como un pino bajo la suavidad de los ojos de cientos de ni�os que miran, estremeci�ndose. Ahora me estoy volviendo extra�a en un lugar de conocidos. Y te siento cada vez que la campana juega a sonar en alg�n lado de esta ciudad. La ciudad era fant�stica. Era mi ciudad, con esas calles sufridas entre edificios blancos y �rboles naranjas. Con las abuelas que conoc�an todos los secretos juegos de mi infancia. Ahora no entiendo los nombres. Me resulta familiar el rechazo. Y estoy queriendo encontrarte en cualquier garabato de una hoja de papel con un nombre. Te nombraba y aunque estuviera bajo el peso de muchos meses de invierno sal�a un sol en mi locura cotidiana y aparec�as, alimentando flores de jardines p�rpuras cuyas sonrisas marcaban el comeinzo del cielo azulado. C�mo extra�o todas esas cosas. Ahora deambulo en laberintos de pasillos claros. Buscando un papel. Seguir buscando. Como una bolsa vac�a que el viento arrastra calle abajo.
24 diciembre 2003 |
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