La de siempre, toda

Si yo os digo: "he abandonado todo"
es porque ella no es la de mi cuerpo,
nunca hace de esto una jactancia,
no es verdad
y la bruma de fondo en que me muevo
no sabe nunca si he pasado.

El abanico de su boca, el reflejo de sus ojos,
s�lo yo los menciono,
s�lo yo estoy rodeado
por ese espejo tan nulo donde el aire circula
a trav�s m�o.

Y el aire tiene un rostro, un rostro amado,
un rostro enamorado, el tuyo,
a ti que no tienes nombre y los dem�s te ignoran,
el mar te dice: sobre m�, y el cielo: sobre m�;
los astros te adivinan, las nubes te imaginan
y la sangre derramada en los mejores momentos,
la sangre de la generosidad
te lleva con delicia.

Canto la alegr�a de cantarte,
la gran alegr�a de tenerte o no tenerte,
el candor en que te espero,
la inocencia en que te conozco.
Oh t� que suprimes el olvido, la ignorancia y la esperanza
que suprimes la ausencia y me echas al mundo,
canto para cantar, te amo para cantar
el misterio en que el amor me crea y se libera.

Eres pura, m�s pura todav�a que yo
te levantas, el agua se extiende
te acuestas, el agua se disipa
Eres el agua vuelta de sus abismos
eres la tierra que echa ra�ces
sobre la que todo se establece.

Haces burbujas de silencio en el desierto de los ruidos
cantas himnos nocturnos sobre las cuerdas del arco iris
est�s en todas partes, suprimes todos los caminos
Sacrificas el tiempo
a la eterna juventud de la llama exacta
que esconde la naturaleza reproduci�ndola.

Mujer, t� das a luz un cuerpo siempre igual,
el tuyo.
Eres la semejanza.

                                                  Paul Eluard
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