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Tengo que negarlo. Tengo que desmentirlo para seguir neg�ndome. Debo dec�rselo aunque sea a tu �urea de ausencia. Que no espero de noche que aparezca sombr�a tu cara en mi puerta. Que me agazapo en los rincones para soportar el dolor. Que deshago mi llanto suspirando la tarde. Que recorro veredas sin contar las bocacalles, y se hacen una sola vereda de noche eterna. Que es mentira, infamia, que invento tu roce, que imito tus voces, que duermo en ensue�os recostada en el embalse de tus piernas. Que puedo medir la carencia en fracciones m�nimas, la carencia de tu voz o la de tu silencio. Que hipoteco mi aliento por tus pasos en el pasillo. Que me enga�o crey�ndote cerca, que te enga�o dici�ndome lejos. Que los d�as sin tus manos son una tragedia, una retah�la interminable de abandonos. Lo niego, lo desmiento. Con esta clave falsaria complazco tu capricho de cobard�a, de culpa. Mientras tanto en los rincones, yerta de dolor, ahogada de llanto, cansada de veredas, carente de tus voces, enga�ada, sin aliento, te sigo esperando, me sigo mintiendo. |
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