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INVITACIÓN Por qué no prueba meterse algo inútil en el
bolsillo. A lo mejor resulta lo más útil que ha cargado desde que tenía
diez años. Reconozca que le gustan las ventanillas de los
carros, hágase en ellas y deje que el viento lo despeine. No hay porqué negarlo, le gustan los trenes y los
barcos. Corra contra el viento y rompa el aire con sus
manos y sus pies. Imagínese que es un pájaro y si su vecino le
pregunta si está loco: invítelo a volar. Móntese en la bicicleta de
su hijo, hermano o vecino y no lo sienta si se cae sobre las rosas que
tiene plantadas su esposa, madre o vecina. Suba al monte y busque moras, hágase perseguir por
un perro y trépese a un árbol si le da miedo sin pensar que se rasgó
los pantalones. Coja una naranja, mango o guayaba y corra cuando
salga el dueño. Haga de vez en cuando un avioncito y láncelo desde
la ventana de su oficina; juegue con sus niños a los escondidijos y
haga castillos de arena con ellos. Sueñe en voz alta con su esposa y
desprevenidamente cortéjela como cuando eran niños; los dos lo
necesitan. No le dé pena rezar, llorar o cantar a solas ya
que es la oportunidad de encontrar su propio niño. . |