CONQUISTA DE LOS CHIBCHAS.  --LA CIUDAD DE NUEVA GRANADA O SANTAFÉ--.1536 - 1542.

 

La historia de Santafé de Bogotá es la concreción de la historia colombiana:  las glorias y desventuras de la ciudad y las de la nación se confunden; nada sucedió en Bogotá que no tuviera repercusión inmediata en el país, de la misma manera que nada de cuanto aconteció en el país dejó de sentirse en la ciudad; muchos de los hombres que dieron lustre y gloria a la ciudad vinieron de las secciones y a la par con sus propios hijos, prodigaron su sangre, sus talentos y sus virtudes para hacerla noble y fecunda, como debía serlo, la capital de Colombia.  En ella  «platicaron todos los próceres de la guerra magna...  se trabaron los primeros diálogos de la universidad... se han discutido las grandes cuestiones nacionales y han encontrado cátedra, refugio y auditorio los hombres... del país y sigue trabándose y perfeccionando todos los días la unidad nacional»  (El Tiempo, Bogotá, sept. 29 de 1938); Bogotá, la creación de don Gonzalo Jiménez de Quesada, fue la culminación de la homérica empresa que todavía conturba el ánimo de quien se detiene a considerar el esfuerzo y el temple de alma del conquistador y de su gente.

 

GONZALO JIMÉNEZ DE QUESADA: Con Belalcázar figura entre los grandes conquistadores de nuestro suelo y uno y otro ocuparían quizás los primeros puestos, si Bastidas no los hubiera aventajado, por su mejor comprensión de la tarea por realizar y por el sentido suave y humano de su política con los indios.

  Despachada por el adelantado Lugo, como ya se vio, salió de Santa Marta la expedición Quesada en abril de 1536 con rumbo al interior, compuesta de unos 800 hombres y cosa de 100 caballos.  Entre los expedicionarios se contaban distinguidos oficiales que oportunamente nos iremos encontrando en el curso de los sucesos y a cuya pericia y valentía se debió en parte el feliz éxito de la expedición.

  Dividida la expedición en dos columnas, por tierra y por el río de la Magdalena, con la consigna de encontrarse en Tamalameque tardaron dos meses largos en juntarse, debido a enormes dificultades que se necesitó dominar, no siendo la menor la pérdida de tres bergatines en las Bocas de Ceniza y así, abriéndose paso por entre la intrincada selva, llevando los enfermos por el río, sosteniendo una lucha titánica con la manigua y con los elementos, sometidos los expedicionarios a toda clase de privaciones y de peligros, llegaron por fin a Latora, hoy Barranca, en cuyas inmediciones encontraron sementeras de maíz y algunos panes de sal elaborada, lo que confortó a la gente dándole nuevos bríos, cuando ya se resistía a seguir adelante.  En esta emergencia la energía del licenciado afrontó victoriosamente la situación.

  Previos algunos tanteos, Quesada ordenó la continuación de la marcha aguas arriba del río Opón, hasta un punto en donde no pudiendo seguir la flotilla al mando del licenciado Gallegos, se resolvió la vuelta de ésta a Santa Marta con los enfermos, y Quesada continuó con menos de 200 hombres, trepando por las serranías de Atún, trasmontó la cordillera hasta llegar al valle del Saravita  (río Suárez), en donde tiene su asiento hoy la ciudad de Vélez, en enero de 1537, después de diez meses de inauditas penalidades y luchar a cada paso con los naturales.

  Hay que pensar en la sorpesa y contento de los expedicionarios, al encontrarse de pronto en un clima benigno y sano, en un territorio densamente poblado, lleno de caseríos y de sembrados que por dondequiera atestiguaban la abundancia; sentimientos que debieron correr parejas con el asombro y desconcierto de los indios, quienes lo menos que pensaban fue que el jinete y el caballo formaban un solo ser, ni más ni menos como los mitológicos centauros.

  Después de un mes largo de descanso, tan necesario para su extenuada gente, el conquistador siguió hacia arriba el curso del rio Saravita, en medio de los indios asustados.

 

 EXPEDICIÓN DE JIMÉNEZ DE QUESADA : Por orden del Gobernador de Santa Marta Don Pedro Fernández de Lugo, partió Quesada el 6 de abril de 1536 en busca del nacimiento del río Yuma o de la Magdalena, acompañado de 820 infantes, 85 jinetes y cinco pequeñas embarcaciones, por tierra y agua simultáneamente.  Soportaron los intrépidos hombres de Quesada sufrimientos sin cuento:  hambre, enfermedades y lucha sin cuartel contra la selva, las fieras, los insectos y las tribus indígenas.  La ruta seguida por estos fue el río Magdalena y sus orillas hasta encontrar el río Opón.  Los sitios que marcaron el itinerario fueron:  Santa Marta, Tamalameque, Barrancabermeja, Opón, Moniquirá, Suta, Tinjacá, Gachetá, Lenguazaque, Suesca, Nemocón, Cajicá, Chía y Bacatá, donde, después de muchos meses de penalidades, culminó la primera etapa de esta gloriosa odisea.  Entre los que acompañaron a Jiménez de Quesada están:  Fray Domingo de las Casas y el Presbítero Antón Lezcámez; los capitanes Lázaro Fonte, Gonzalo Suárez Rendón, Pedro Fernández de Valenzuela y Antón de Olalla, etc.  Esta expedición de Quesada, la más importante de cuantas se realizaron al interior del país, culminó con la fundación de Santafé de Bogotá y el descubrimiento y conquista del reino de los chibchas.  Tan sólo 160 soldados llegaron hasta la sabana de Bogotá, los otros seiscientos murieron en la jornada, o moribundos trataron de regresar a Santa Marta. 

 

 PRIMERA MISA EN SANTAFÉ :   Una vez establecido Quesada y sus hombres en la sabana de Bogotá, resolvió Don Gonzalo fundar un pueblo que sirviera de centro a los territorios conquistados por él. El Capellán Fray Domingo de las Casas expuso al Licenciado la necesidad de erigir en aquel lugar un templo al Señor, lo cual aceptó de buen grado Quesada.  Señalado el seis de agosto de ese año de 1538 para la fundación de la ciudad, una vez que el conquistador tomó posesión en nombre del Emperador Carlos V, de las tierras que ocuparía la nueva población, a la que llamaría Santafé de Bogotá, ordenó la erección del templo pajizo para la celebración del santo sacrificio de la Misa.  El memorable 6 de agosto de 1538 se celebró en la meseta andina la primera Misa y se plantó la Cruz Redentora, en la futura capital de Colombia.

 

 INCENDIO DEL TEMPLO DEL SOL : Quesada y sus hombres llegaron a Sogamoso en las horas de la noche.  Con gran asombro observaron que el pueblo estaba desierto, las puertas del palacio del Gran Sacerdote abiertas y abandonados los tesoros; cuando dos españoles entraron al templo del sol observaron multitud de sepulcros descubiertos y en cada uno de ellos momias adornadas magistralmente con collares, coronas y patenas de oro y envueltas en finas mantas artísticamente pintadas.  Las puertas del templo estaban cubiertas de oro, con incrustaciones de esmeraldas y el suelo del inmenso templo estaba tapizado con una fina esterilla de esparto sutilísimo.  El viento al soplar hacía chocar los objetos de oro pendientes de las paredes produciendo una misteriosa y agradable música.  Los españoles encontraron en medio del templo al único sacerdote a quien el gran Iraca había permitido esperar al invasor, un anciano de barbas blancas y aspecto venerable que en su actitud hierática parecia una estatua de silencio y dignidad.  Miguel Sánchez y Juan Rodríguez Parra, quienes se alumbraban con hachas encendidas, deslumbrados anta las riquezas, las pusieron en el suelo esterado para poder apoderarse del oro y así se incendió la más venerada y maravillosa construcción religiosa de los muiscas.  Durante varios días ardió la mole del templo dedicado al sol. Hay quienes aseguran que no fueron los soldados los que incendiaron el famoso santuario, sino que fue el sacerdote quien le puso fuego para evitar las profanaciones.

 

CAPITÁN LÁZARO FONTE : Uno de los más destacados compañeros de Quesada en la expedición al interior del país, fue el gaditano Lázaro Fonte, descendiente de familia noble y quien había arribado a Santa Marta en nave propia.  Su recia contextura y extraordinaria fuerza física salvaron a sus compañeros en incontables ocasiones.  Tomó parte en los principales sucesos de la conquista del Nuevo Reino y fue uno de los fundadores de Bogotá.  La fama que fue adquiriendo el Capitán Fonte entre sus compañeros le granjeó la malquerencia de su jefe Jiménez de Quesada quien, por acusaciones baladíes, lo condenó a muerte, sentencia que tuvo que modificar ante la protesta de todos sus compañeros, determinando en cambio abandonarlo, solo, en las tierras del Cacique de Pasca.  En esta ocasión se salvó mediante las actuaciones y ruegos de una india enamorada del conquistador.  Mientras sufría el abandono en estas tierras inhóspitas, al saber que los hombres de Federmánn se acercaban a la sabana, inmediatamente lo comunicó por escrito a Quesada en una piel de venado, olvidando todo resentimiento y rencor.  La conducta generosa de Fonte le granjeó nuevamente la admiración y aprecio del Adelantado, que procuró corresponder siempre a los grandes servicios de tan notable capitán, más tarde vecino muy prestante de la ciudad de Quito, donde contrajo matrimonio y dejó sucesores.

 

 HERNÁN PÉREZ DE QUESADA :  Hermano del Adelantado Don Gonzalo Jiménez de Quesada, asumió el mando del Nuevo Reino en mayo de 1539, cuando Quesada, Benalcázar y Federmán emprendieron su viaje a España para que el rey decidiese a quien correspondería el gobierno del Nuevo Reino.  Durante su gobierno, Don Jorge Robledo descubrió a Antioquia y fundo las ciudades de Anserma y de Cartago.  Por orden suya el Capitán Gonzalo Suárez Rondón fundó la ciudad de Tunja el 6 de agosto de 1539.  Codicioso y poco humanitario, aprovechó el momento en que Aquiminzaque, último de los caciques Hunzas, reunía a todos los capitanes tributarios, con motivo de su matrimonio, para instaurarle un juicio ficticio que culminó con la pena de muerte para el joven Zipa, contra la voluntad y oposición de los conquistadores Antón de Olalla, Alonso de Olalla Herrera y de Don Hernán Vanegas, compañeros de Don Hernán.  En 1541 inició una ilusoria expedición a los Llanos Orientales en busca de  El Dorado.  En uno de sus viajes llegó hasta Popayán y Pasto, lugar donde se encontró con su hermano Francisco.  De regreso a Santafé entregó el mando a su sucesor Don Alonso Luis de Lugo, en 1542.  Desterrado con su hermano Francisco y estando a bordo de una nave surta en el cabo de la Vela, fueron los Pérez de Quesada, fulminados por un rayo.

 

 ENCUENTRO DE LOS TRES CONQUISTADORES EN SANTAFÉ :    Aún no llevaba Santafé de Bogotá un año de poblada por Gonzalo Jiménez de Quesada, cuando procedentes del norte y del sur llegaron a la sabana dos grupos distintos de conquistadores.  Del oriente, bajo el mando de Federmánn, representante de los Welser, colonizadores de Venezuela, arribaron a principios de 1539, 180 hombres y su capellán, medio vestidos con pieles de animales, después de haber recorrido los llanos de Venezuela y de Colombia, tras largas y penosas viscisitudes sufridas en la travesía.  Del sur, comandados por el bizarro Benalcázar, llegó otro grupo de conquistadores igualmente numeroso, lujosamente ataviados, después de haber fundado ciudades y conseguido riquezas.  Los soldados de Quesada casi igualaban en número a los dos anteriores y vestían mantas de algodón que tejían los indígenas de la altiplanicie.  Después de discutir los tres conquistadores el derecho que cada uno creía tener sobre esas tierras, llegaron, gracias a la dialéctica de Quesada y a la intervención de los capellanes Domingo de las Casas, Lezcámez y Verdejo, a un común acuerdo de dejar en manos de la corte decidir el asunto, siendo este el primer acto civilista del país.  Acompañado de Benalcázar y Federmánn, Quesada efectuó con todo el ritual y legalismo del caso, la nueva fundación de la ciudad, el 29 de abril de 1539. pocos días después marcharon los tres conquistadores hacia España habiendo dejado en el interior una hueste de cerca de 500 hombres, a quienes cupo el honor de ser fundadores de la capital de la república y quienes por rara casualidad, el destino condujo al reino de los chibchas.

 

FUNDACIÓN SOLEMNE DE SANTAFÉ DE BOGOTÁ : El 6 de agosto de 1538, recién llegado Don Gonzalo Jiménez de Quemada con sus hombres a la sabana de Bogotá, se efectúo la primera fundación de la ciudad, con la denominación de Ciudad Nueva de Granada.  Posteriormente llegaron al mismo sitio los conquistadores Nocivas de Federmán, procedente de Venezuela, y Sebastián de Benalcázar, de la ciudad de Quito, por el fundada, quienes acaudillaban igual número de soldados que alcanzaron a 500.  Reunidos los tres conquistadores, procedentes de tan apartadas regiones del país, resolvió entonces Jiménez de Quesada, no por insinuación de Benalcázar como se ha venido sosteniendo, efectuar una segunda y solemne fundación del pueblo de Santafé, que muy pronto recibiría los honores de Ciudad Muy Noble y Muy Leal.  A finales de abril de 1539, reunidos los tres generales y sus ejércitos, se cumplieron las ceremonias dispuestas para casos semejantes y el cabildo junsticia y regimiento quedó integrado por miembros de las tres huestes.  El General Jiménez de Quesada señaló el lugar para plaza mayor, donde hoy está la plaza de Bolívar; trazó las calles principales y los predios destinados para la iglesia mayor, casas de gobierno, cárcel, etc.  Pasó luego a repartir las áreas urbanas entre los conquistadores que quisieron avencindarse, ceremonial cumplido en nombre de su Majestad Imperial Don Carlos V de Alemania y l de España.

 

LOS TESOROS DEL ZIPA :  El 5 de abril de 1537 Quesada y sus hombres llegaron al hermoso valle que denominaron de Los Alcázares, en el corazón de la sabana de Bogotá, donde permanecieron algún tiempo buscando la manera de poner preso al Zipa.  Tras una espera de casi dos meses, una noche supieron que el cacique de Bacatá se encontraba al frente de ellos, a la orilla opuesta del río Funza que los separaba.  Ingeniáronse los conquistadores para llegar a los propios terrenos del Zipa, a quien presentaron batalla nocturna en las cercanías de su vivienda conocida como la Casa del Monte a inmediaciones de la actual población de Facatativá.  Durante la refriega un soldado hirió mortalmente al soberano chibcha, sin saber quien era.  A consecuencia de esa herida murió Tisquezusa a los tres días, llevándose a la tumba el secreto sobre el sitio donde estaba escondido su tesoro, buscado en vano por los conquistadores españoles.

 

 TORMENTO Y MUERTE DE SAGIPA :   Después de la muerte de Tisquezusa, previo convenio con los españoles, heredó el trono del Zipa, Sagipa, antiguo capitán del Zipa Nemequene.  También se le conoce con el nombre de Zaquezazigua.  Los herederos de Tisquesuza, Cuxinimpaba y Cuxinimegua, repudiaron a Sagipa por no ser heredero legítimo del trono.  No obstante haberse mostrado amigo de Quesada y haberle ayudado en la lucha contra otras tribus indígenas, Sagipa sufrió, instigado por sus rivales que secundaron los ardides de Hernán Pérez de Quesada, hermano del fundador de Bogotá, uno de los más crueles suplicios para arrancarle el secreto de donde estaban ocultos los tesoros de su antecesor.  Soporto, durante un mes, herraduras incandescentes en sus pies, hasta que por fin sucumbió ante el estupor y el desconcierto de sus súbditos que perdieron un gran capitán.  Para justificar su muerte y suplicios se le acusó de haber sido el causante del incendio de la población en febrero de 1539.  Sagipa de valor indomable se llevó al sepulcro el secreto sobre el paradero del tesoro de Tisquesuza.

 

Hosted by www.Geocities.ws

1