EL
CALENDARIO
LOS AÑOS, LOS MESES
Y LOS DÍAS Son muchas y de diversa índole las interpretaciones que se tienen sobre el calendario. Van desde la unción sagrada hasta los alcances mágicos y la superstición. Hay días, como fechas, fastos y nefastos. La cuestión del calendario, considerada sociológicamente, como lo expresa uno de los investigadores, rebasa la simple función cronológica e introduce su milenaria incitación en la trascendencia religiosa. Hay consultas que están orientadas a la búsqueda de los números en rojo, o señaladores de días libres, festivos o de los llamados “puentes”. Lo mismo que ocurría en la antigua Grecia o en el Imperio Romano y no siempre con el carácter conmemorativo respecto de la historia política, cultural o religiosa de cada país. Antes, aún entre nosotros y en épocas no muy lejanas, se estimulaban celebraciones colectivas, para darle sentido y legitimación a la vida, como lo expresó Pericles, en su tiempo, en medio del esplendor de la democracia ateniense. En un famoso discurso de las fiestas Epitafias, decía: “...Más que ningún otro pueblo sabemos hacer que el espíritu descanse de los trabajos agotadores, estableciendo a lo largo del año sacrificios conmemorativos y concursos cuya belleza impide el desarrollo de los sentimientos tristes...” Era el uso adecuado del calendario y su función social. Igual que hoy pueden hacerlo quienes no están sometidos al régimen de las privaciones y de las injusticias sociales. EL CALENDARIO JUDÍO
Este
data del año 360 de la era cristiana y es de carácter lunisolar, es
decir, solar ajustado en lo posible a las lunaciones y fue establecido por
el rabino Hilel II. Los años,
que constan de 12 meses, se clasifican así:
Defectuosos, de 353 días; regulares, de 354 y perfectos o
abundantes, de 383. En su
organización del tiempo se formaron ciclos de 19 años, en los cuales los
bisiestos corresponden en su orden, a los años 3, 6, 8, 11, 14, 17 y 19,
de cada ciclo. Los meses se
denominan así: Tishri,
Chesvan o Marchesvan, Kislev, Tebet, Nisán, Iyar, Sivan, Shebath, Adar,
(en los bisiestos We-Adar), Tamuz, Abh o Av y Elul.
Los meses que en nuestro calendario corresponden a febrero, marzo y
septiembre, varían en los años defectuosos, regulares y perfectos,
respectivamente. Son meses de 30 días. Siguiendo
creencias religiosas este calendario es del año 3761 en la creación del
mundo. El año se inicia con
la conmemoración de la salida de Egipto, circunstancia ésta que algunos
fundamentan con referencias al profeta Samuel, quien en el primero de sus
libros se refiere a la organización nacional de Israel. EL CALENDARIO MUSULMÁN También
los mahometanos contemplan el año de 12 meses y a semejanza de los
hebreos forman sus ciclos, pero en este caso de 30 años cada uno, de los
cuales son bisiestos los años 2, 5, 7, 10, 13, 16, 18, 21, 24, 26 y 29.
Los años comunes son de 354 días y los bisiestos de 355.
En éstos el día más se agrega al último mes.
Los meses tienen alternativamente 30 y 29 días.
Los historiadores fijan el punto de partida en este calendario en
la Hégira, o sea la huida de Mahoma de la Meca en el año 622 de la era
cristiana. Cada mes tiene su
significado, según la siguiente nominación: Moharrem, principio de año
nuevo, mes sagrado; Záfar, mes de partida para la guerra; Rabí I,
primavera; Rabí II, continuación de la primavera; Yumada I, mes de la
sequía; Yumada II, continuación de la sequía; Rayeb, mes del respeto y
la abstinencia; Chabán, mes de la germinación; Ramadán,
(ayuno), mes del gran calor; Chual, mes del emparejamiento de los
animales; Dulkada, del descanso; Dulhiya, de la peregrinación. CALENDARIO CHINO Es
también lunar, dividido en 12 meses de 30 y 29 días.
En el antiguo calendario chino se tenía una compensación
adicional, agregando un mes extra cada dos y medio años.
Los ciclos, a diferencia de los anteriores, son de 60 años y cada
año se asigna a una clasificación animal en periodos que se suceden de
12 en 12 años. Los animales
son: el buey, el tigre, la liebre, el dragón, la serpiente, el
caballo, la cabra, el mono, el pollo, el perro, el cerdo y la rata,
el año nuevo chino, Hsin Nien, comienza en la primera luna nueva
luego que el sol entra en la constelación de
Acuario, entre el 21 de enero y el 17 de febrero. OTROS CALENDARIOS. Tanto
en oriente como en occidente se organizaron los calendarios atendiendo
indistintamente los fenómenos de la astrología, algunos dictados de la
mitología y los desarrollos de la evolución científica que finalmente
trazan pautas universales para la contabilización del tiempo.
Entre los de mayor significación se cuentan:
el azteca, “Cuauhxicalli”
o jiquera del águila, conocido también como Piedra del Sol,
deidad a la que estaba dedicado un gran monumento, levantado en un
considerable monolito basáltico, con un peso calculado en 25 toneladas,
esculpido con todas las características de sus valores interpretativos y
los símbolos que comprenden desde la heráldica de la nobleza hasta el
tejido estelar y la designación de los días representados en figuras de
la naturaleza y de animales. El
calendario maya, considerado como base del mexicano, de 365 días
divididos en 18 meses de 20 días cada uno y cinco suplementarios al final
del año. Los meses, en su
orden, se denominan así: Pop,
Uo, Zip, Zota, Tzec, Xul, Raxkin, Mol, Chen, Yax, Zac, Ce, Mac, Kankkin,
Muan, Pax, Kayab, Cambú y los días suplementarios, Uayeb.
En el año se contaban 28 series de días, semejantes a la semana,
de 13 días cada una y un día de más.
El calendario llamado Perpetuo, que permite una utilización
continua por estar fundado en la misma distribución de las letras que señalan
los días de la semana y las fiestas móviles de cualquier año, por
corresponder a un mecanismo en el que a voluntad se van cambiando los números
de los días, sus nombres, los meses y el número del año que se quiere
formar. El que se conoce con el nombre de calendario republicano, fue
adoptado por la Convención Francesa del 24 de octubre de 1793.
Comenzaba en el equinoccio de otoño, en septiembre, y comprendía
12 meses de 30 días, más cinco días suplementarios al finalizar el año,
dedicados a la celebración de las fiestas republicanas.
Los meses fueron bautizados así:
Vendimiario, Brumario, Frimario, Nivoso, Pluvioso, Ventoso,
Germinal, Floreal, Pradial, Mesidor, Termidor y Fructidor.
Este calendario fue abolido por Napoleón y sustituido por el
gregoriano. El calendario
solar ha sido de una aplicación más universalizada y que por la
intercalación que se hace un día cada cuatro años, conserva con cierta
precisión el principio de cada año.
Tiene el tiempo aproximado para que la tierra, una vez terminado su
curso alrededor del sol, se encuentre en la misma situación respecto de
este astro. En esta forma al
año solar le cuentan 365 días, cinco horas, 48 minutos y 48 segundos. EL CALENDARIO GRIEGO. El
calendario griego se asimiló al año lunar, al cabo del cual la posición
astronómica volvía al mismo punto del Zodiaco, aproximadamente, pues a
la suma de los 12 meses lunares le faltaban 10 días para cumplir la
vuelta anual, lo que se completó haciendo el agregado de ese déficit
cada dos años. El año
inicia en el estío, cuando termina la recolección de los cereales y la
vendimia. Como mes primero
figura Pyanopsion. (octubre), pródigo en días festivos.
Los demás meses, con su significación, son: Maimakterion, (noviembre),
carente de fiestas notables; Poseidon,
(diciembre), propicio a la fistas de mujeres, con danzas y cantos
que significaban el retorno de la diosa de la fertilidad;
Gamelion, (enero), mes
de las fiestas conmemorativas del mosto y de cierto carácter nupcial al
conmemorar el matrimonio de Zeus y Hera;
Anthesterion, (febrero),
propicio para beber el vino; Elaphebolion,
(marzo), mes de las fiestas populares denominadas las grandes
Dionisiacas; Munychion,
(abril), de las fiestas délficas dedicadas a Apolo, las cuales
marcaban el comienzo anual de las expediciones marítimas; Thargelion,
(mayo), mes de ofrendas y purificación de los templos; Sgirophorion, (junio), una especie de paréntesis entre tantas fiestas;
Hecatombeon, (julio), toma su nombre de la hectombe ritual de cien cabezas
de ganado que servían para reanudar las fiestas, entre las cuales se
contaban las “panataneas”,
célebres por los concursos de música, atletismo, equitación y carreras
de antorchas, celebraciones que finalizaban con una procesión al templo
de Atenea; Metageinion, (agosto), dedicado a estimular la amistad y las
buenas relaciones ciudadanas; Bedromion, (septiembre), dedicado a la
renovación anual de los grandes misterios, como el de la inmortalidad del
alma. La
amplia sucesión de días festivos en el calendario griego, a tan diversos
niveles culturales de interpretación, dice el historiador Luis Bonilla en
sus anotaciones, “no se habían
institucionalizado para otorgar el simple descanso, necesario al
trabajador como a las bestias, sino con el fin de dar sentido a la vida,
promover la alegría, la felicidad y la convivencia ciudadanas, dentro de
un marco ético y estético que los griegos denominaron lo bello y lo
bueno”. CALENDARIO ROMANO
Los
meses latinos, al igual que los griegos, se basaron en los ciclos lunares. Es el más remoto de los calendarios romanos, el año
comenzaba en el equinoccio de primavera.
Nuestro calendario ha heredado las denominaciones y la estructura
misma que tenía al hundirse el Imperio Romano.
Esto quiere decir que el año comienza sus 12 meses en enero,
Jannuarios, en evocación al dios Jano.
Luego siguen: Februarious, (febrero), que tomó el nombre de la rama purificadora o
februa; Martius, (marzo), lo
toma del dios Marte; Aprilis, (abril),
que se interpreta como de apertura agrícola; Majus,
(mayo), que recuerda a Júpiter Majus Deus, el mayor de los dioses;
Junios, (junio), por la diosa
Juno; Julius, (julio),
llamado Quintilis en el primitivo calendario, por ser el quinto mes,
denominación que se cambió luego en honor
de Julio César; Augustus, (agosto),
llamado antes Sextilis, cuyo cambio se hizo en homenaje al emperador
Augusto; September, (septiembre);
October, (octubre); November,
(noviembre); December, (diciembre). Estos últimos conservaron el número de orden que tenían en
el calendario antiguo. EL CALENDARIO GREGORIANOEs, a semejanza del romano, también llamado Juliano, por las modificaciones que le hiciera Julio César, quien, asesorado por el astrónomo egipcio Sosigenes, dispuso que el año fuera de 365 días y el bisiesto, cada cuatro años, de 366. Además dividio el año en 12 meses, la mitad de 31 días y el resto de 30, con excepción de febrero que tendría 29, modificado finalmente por Augusto, quien restó un día a febrero y se lo asignó al mes de agosto. Para corregir algunos errores que resultaban de la acumulación de horas, minutos y segundos, cada año, el Papa Gregorio XIII anuló 10 días al calendario y decretó, en octrubre de 1582, que de los años seculares sólo serían bisiestos aquellos que fueran múltiplos de 4. La mayoría de las naciones se rigen hoy por este calendario, llamado gregoriano. El nuestro relaciona la era cristiana ya que los años se cuentan a partir del nacimiento de Jesucristo. El Juliano parte de la reforma de César, 45 años antes de Cristo. Hay pueblos que parten de otras fechas para el cómputo de los años. . |