Starsky y Hutch están en la
estación. Starsky recibe el mensaje de la Dra. Quo.
“¿Novedades?”, pregunta Hutch al
ver la expresión de su amigo luego del llamado.
“Era la Dra. Quo que ya tiene una
respuesta de Nueva York…Quiere que lleve a Terry al hospital para conversar”.
“¿No te adelantó nada?”, sigue
Hutch apoyando una mano sobre su brazo para darle ánimo.
“No, no dijo nada más…Y no me
gustó el tono de su voz…¿Será que todo acabará más rápido de lo que ella
pensaba?”, dice Starsky mirando a su amigo con ojos que muestran la
desesperación que siente dentro de él.
“No te apures a sacar
conclusiones, Starsk…Quizás las cosas sean mejores de lo que piensas”, le dice
Hutch con una dulce sonrisa para intentar animarlo.
“Avísale al capitán que salgo,
¿sí? Te llamaré en cuanto tenga una respuesta”.
“Estaré esperando”.
Starsky sale corriendo rumbo al
apartamento de Terry.
****
Cuando llega la encuentra abrazada
a Ollie mirando por la ventana. Al oírlo entrar, se vuelve hacia él y trata de
sonreír disimulando el nerviosismo que siente.
“Veo que la Dra. Quo te
telefoneó…”, le dice.
“Me pidió que te acompañara al
hospital para hablarnos…Bueno, quizás también esta vez quieras estar sola…”,
dice Starsky acercándose.
“Creo que esta vez te necesito más
a mi lado…”, le responde acurrucándose contra su pecho. Él la rodea con sus
brazos y la besa en la cabeza.
“¿Nos vamos, entonces?”
“Sí, para qué demorar las
noticias…”
Salen rumbo al Torino y todo el
trayecto lo hacen en silencio, cada uno sumergido en sus propios pensamientos.
****
En pocos minutos están en el
Memorial y luego de preguntar, van directo al despacho de la Dra. Quo.
“Adelante…tomen asiento, por
favor”, los invita sonriente.
“Gracias”, dice Terry sentándose
frente al escritorio. Starsky, por su parte está tan nervioso que no puede
sentarse y prefiere quedarse de pie detrás de ella, apoyando sus manos sobre
sus hombros.
“Bien, no los voy torturar con más
demoras…El informe no coincide exactamente con el mío y de mis colegas aquí…”,
comienza a decir y ante la expresión aparentemente esperanzada de ambos, la
doctora levanta sus manos para evitar que hablen y así poder continuar. “Sin
embargo, el panorama tampoco es demasiado alentador”.
“Por favor, doctora…No de más
vueltas”, pide Starsky no pudiendo contenerse.
“Está bien…El Dr. McArthur, Jefe
del Centro de Neurología de Nueva York está trabajando en dicho centro para
tratar todo tipo de afecciones, digamos así, y malformaciones intracranealas.
Tiene un equipo técnico especializado y la maquinaria utilizada es de última
generación. Cuando vio la tomografía consideró que esa bala alojada en tu
cráneo, puede entrar dentro de su campo de estudio y cree que sí habría una
posibilidad de extraerla…”
“Pero, ¿cómo…? ¿Cuál es su
método…?”, pregunta ahora Terry sintiendo una lucecita de esperanza dentro de
él. Starsky le presiona los hombros alentándola y ella levanta una de sus manos
para apoyarla sobre una de él.
“Es algo similar a la
laparoscopía…O sea con una incisión no demasiado grande y con la ayuda de un
catéter se introduce una especie de pinza que será la que extraerá la bala…Ya
sé que con esta explicación quizás les suene muy sencillo, pero no lo es”.
“¿Qué más hay, doctora?”, pregunta
Starsky.
“Por todo el equipamiento que se
utiliza, la operación debe realizarse allá en Nueva York, por lo cual ya existe
el riesgo del traslado que puede provocar el desplazamiento de la bala…Y la
operación en sí es también riesgosa. Hasta ahora nunca han utilizado este
mecanismo para extraer un cuerpo extraño en el cerebro. Como les dije tratan
malformaciones en su mayoría. Por lo tanto, también el manipuleo previo y
durante la cirugía podría producir los mismos efectos que ya hablamos y tener
el mismo resultado nefasto”.
“Pero…aún así hay una pequeña
posibilidad de que salga bien…”, pregunta Terry esperanzada.
“Pues sí…Aquí todo eso es
completamente imposible de hacer…Por lo tanto, si puedes evitar todos los
inconvenientes que habría con el traslado y si realmente el procedimiento puede
llevarse a cabo sin contratiempos…(suspira) entonces sí terminarías con esa
pesadilla…”, culmina la doctora.
“Entonces…creo que tiene que
avisarles que…”, empieza a decir Terry.
“Aguarda…no te apresures. Piensa
bien lo que vas a hacer”, interviene la doctora.
“¿Le parece que hay mucho que
pensar, doctora?”
“Terry…”, le dice Starsky
agachándose frente a ella.
“Los dejaré solos para que puedan
hablar tranquilos…Avísenme cuando terminen”, dice y se pone de pie y sale del despacho.
Ambos se quedan en silencio
mirándose a los ojos. Starsky levanta
su mano y le acaricia la mejilla y Terry vuelve su rostro y le besa la palma.
“No quiero que digas nada,
Dave…Esta vez tengo menos dudas acerca de lo que debo hacer”.
“Aún hay muchos riesgos”, dice él
suavemente.
“Lo sé, pero al menos esta vez hay
una pequeña luz de esperanza al final del camino y no pienso desperdiciarla”.
“Aún me debes una respuesta,
Terry…Lo has estado evitando todo este tiempo, pero…”
Ella lo interrumpe apoyando sus
dedos sobre sus labios. “Shhh, si las cosas salen bien tendrás mi respuesta”.
“Pero Terry, yo te amo…”
“Y yo no necesito un papel frío en
este momento para saberlo…Además no quiero que quedes viudo…”
“No quiero oírte hablar así…”,
esta vez es él quien la interrumpe tapándole la boca. “Es sólo que no sé qué
más hacer para estar a tu lado el mayor tiempo posible. No quiero perder ni un
instante contigo para demostrarte lo importante que eres para mí”.
“Lo sé y yo también quiero que
estemos juntos…Por eso…¿irás conmigo a Nueva York?”, le pregunta con mirada
suplicante.
“Por Dios, Terry…”, le dice
Starsky abrazándola y sintiendo que se le llenan los ojos de lágrimas. “Por
supuesto que sí…En realidad temía que tú no quisieras que fuera…”, dice y
separándose un poco, le toma el rostro entre sus manos y la besa con mucha
dulzura y amor y ella responde ese beso apretándose a su cuerpo.
“Vamos a llamar a la Dra. Quo para
pedirle que haga los arreglos necesarios, ¿sí?”, pide Terry.
Starsky asiente con su cabeza y se
levanta y sale del despacho en busca de la doctora. En el corredor encuentra
una enfermera y le pide que la ubiquen y entra nuevamente a la oficina. Al
volverse a ver a Terry, ella está con sus brazos apoyados en las rodillas y su
rostro escondido entre sus manos y aunque no la escucha, por los pequeños
movimientos de sus hombros, se da cuenta que está llorando. Se acerca
lentamente y se agacha nuevamente delante de ella y tomándole el rostro por el mentón
la levanta para mirarla a los ojos.
“¿Qué puedo hacer para que te
sientas mejor?”
“¿Podríamos ir a mi apartamento?
Quiero que estemos juntos…quiero que me abraces…quiero sentir tu cuerpo a mi
lado…”
“Terry…no creo que debamos…”
“Lo sé…por más que muero de ganas
de que me hagas el amor, sé que no podemos…pero sí podemos estar juntos…¿puede
ser?”
“¿Cómo podría negarme a una
propuesta así?”, bromea para tratar de aflojar la tensión entre ambos y
tratando de ser fuerte para ella.
Cuando entra la doctora, Terry le
dice de su decisión y le pide que coordine todo para lo antes posible y así
poder sacar los pasajes para Nueva York. La Dra. Quo entonces acuerda con ellos
que se pondrá en contacto con el Centro en Nueva York y les avisará en cuanto tenga
todos los datos.
****
Luego de la visita al hospital,
regresan al apartamento de Terry como ella había pedido. No hablan demasiado en
el camino, temiendo dejar ver al otro los propios temores por la situación.
Cuando finalmente llegan y luego de dejar sus abrigos se sientan en el sofá y
Terry se acurruca contra el pecho de Starsky, que la rodea con ambos brazos y
la besa en la cabeza.
“Tengo que llamar a Hutch”, dice
Starsky luego de unos instantes de silencio. “Se quedó muy preocupado por el
llamado de la Dra. Quo y le prometí que le avisaría”.
“Seguro…Además tendrás que hablar
con el capitán si es que me vas a acompañar…¿No tendrás problemas?”, pregunta
ella enderezándose un poco y mirándolo a los ojos.
“¿Crees que alguien o algo podría
impedir que acompañe a mi chica en esto tan importante?”, le hace una guiñada
junto con esa sonrisa que siempre logró derretir a Terry y hacerla olvidar
cualquier problema que hubiera entre ambos.
“Uyyy, pobre de quien se ponga en
tu camino, entonces…”, ella le devuelve la sonrisa.
Starsky telefonea a la estación y
le cuenta a Hutch todo con lujo de detalles, incluyendo lo que le va a pedir a
Dobey. Hutch le dice que no se preocupe por nada, que él lo apoya y que sabe
que el capitán no tendrá inconvenientes en apoyarlo también. Y le dice también
que cuando termine su turno irá para allá, algo que le da mucho alivio a
Starsky saber que como siempre puede contar con su amigo para todo.
“Bueno, mi bella dama, ¿qué
quieres comer? Creo que algo te puedo preparar que sea de tu agrado”.
“No tengo mucho apetito…quizás
sólo un té”
“Hmmm, ¿tan mal cocino que no
quieres arriesgarte?”
“No, amor…es que realmente no
quiero comer nada por ahora…Quizás más tarde, ¿sí?”
“OK. Hutch vendrá al terminar su
turno y entonces ahí veremos qué podemos comer. ¿Te parece mejor así?”
“¿No tiene cita con Christine?”
“No dijo nada de ella. ¿Quieres
que le diga que la invite también?”
“Bueno, creo que durante un buen tiempo
no estaremos los cuatro juntos y quizás yo…”, iba a decir que quizás no
regresara de Nueva York, pero ella misma no quiso seguir para no opacar el
momento.
Starsky sintió su incomodidad,
pero fingió no haberse dado cuenta. “Bien, entonces lo llamaré de nuevo para
que vengan juntos…Después de todo, aún tengo que ganarle al Rubio en el
Monopolio”.
Pasan el resto de la tarde hasta
que llegan Hutch y Christine hablando de cosas variadas, los niños del Centro y
los progresos que han hecho, el trabajo y cualquier cosa intrascendente que se
les ocurra, evitando por completo el tema del viaje y la operación.
Cuando por la noche llegan sus
amigos, los cuatro siguen en la misma atmósfera, intentando disfrutar al máximo
y olvidando los problemas al menos por un rato.
Luego que Hutch y Christine se
van, Starsky acomoda todo mientras Terry se prepara para acostarse. Terminada
la tarea en la cocina, se asegura que esté todo cerrado, apaga las luces y va
al dormitorio.
Terry ya está en la cama con su
camisón de satín azul, el que a él tanto le gusta y lo observa sonriente
sentada recostada en varias almohadas. “¿Vas a demorar mucho más?”, le pregunta
con sonrisa pícara.
Starsky le sonríe dulcemente y
siente una sensación de calidez en su interior, que parece que su corazón fuera
a explotar por el amor que siente por esa mujer tan especial que entró en su
vida casi por casualidad y que lentamente se hizo tan importante para él.
“Hmmm, apenas unos minutos y soy todo tuyo”, le guiña el ojo pícaramente y se
apura al baño a aprontarse también para acostarse.
Al salir con sólo sus boxers va a
su lado de la cama y entra despacio y se recuesta en sus almohadas abriendo los
brazos invitándola a acercarse. Terry inmediatamente se aprieta contra él y le
rodea el torso con sus brazos hundiendo su rostro en su pecho. Así se quedan en
silencio hasta que se van durmiendo absorbiendo su esencia y disfrutando el
poder estar así tan juntos.
****
Los días pasan rápidamente, aunque
para ellos parecen una eternidad y finalmente llega el momento del temido
viaje. La Dra. Quo hizo los arreglos con la aerolínea explicando los motivos
del traslado y de esa forma los ubican en primera clase ofreciéndoles todos los
servicios que puedan necesitar e incluso llevan medicación especial también por
si fuera necesario.
Dobey como ya sabían autorizó una
licencia especial para Starsky sin poner fecha de regreso, para darle todo el
tiempo que precisara por cualquier eventualidad. Ya fuera porque todo saliera
bien y Terry necesitara apoyo durante su recuperación o en el peor de los casos
que las cosas no salieran como esperaban.
En el aeropuerto las dos parejas
esperaban en silencio el llamado para abordar. Alguna broma de vez en cuando
pero era notorio en los rostros la tensión de la situación sin saber realmente
qué podría ocurrir en el viaje y mucho menos cuál finalmente sería el resultado
de la intervención.
La voz en el altoparlante
finalmente anuncia la salida de su vuelo y comienza la despedida. Las chicas se
abrazan y Christine le desea todo lo mejor a Terry y le dice que se encargará
de cuidarle su apartamento.
Cuando Hutch se despide de Terry
la abraza con fuerza e intenta bromear con ella. “Cuida a mi compañero, linda.
Y no demoren mucho, el trabajo de escritorio es aburrido y Dobey no me dejará
salir solo a la calle”.
“No te preocupes, te lo devolveré
enterito”, bromea Terry con los ojos llenos de lágrimas.
“Terry…hablando en serio…(suspira
Hutch) sabes que no voy a dejar de pensar en ti mientras estés allá. Cuídate y
vuelve pronto…”, le dice y le da un beso en la mejilla.
“Intentaré no desilusionarte,
Hutch…pero no puedo prometer nada…Cuida a Ollie mientras tanto, ¿si?”
“Te estaremos esperando juntos los
tres”, le hace una guiñada.
Y llega el turno de la despedida
de los amigos y se abrazan con mucha fuerza y Starsky no puede evitar que se le
llenen los ojos de lágrimas. “Ojalá pudieras venir tú también, Rubio…Me vas a
hacer mucha falta en las horas de espera…”
“A mí también me gustaría poder
ir…Pero si ves que no soportas la soledad de la espera…llámame e inventaré
cualquier excusa y en el primer vuelo salgo para allá”.
“Gracias…Sé que eres
incondicional…”, le dice Starsky.
“Tú también lo eres, Gordo…¿Para
qué es un compañero si no para apoyarse mutuamente?”, se vuelven a abrazar.
“Anda que van a perder el vuelo y no hay que perder las oportunidades que nos
da la vida”.
Un último abrazo y se separan.
Starsky y Terry van de la mano a la sala de embarque y se vuelven hacia sus amigos
saludando con la mano al atravesar la puerta.
“¿Crees que todo saldrá bien,
Ken?”, pregunta Christine muy preocupada.
“Seguro que Terry no va a
desaprovechar esta oportunidad, linda. Sólo nos queda confiar en que Dios les
dará otra oportunidad también para ser felices”. La abraza y salen del
aeropuerto rumbo al estacionamiento.
****
El vuelo afortunadamente es sin
inconvenientes, apenas un poco de turbulencia que los pone más inquietos de lo
necesario por el estado de Terry. La atención del personal es muy buena y están
pendientes a todas las indicaciones que había hecho la Dra. Quo.
Finalmente llegan a Nueva York en
hora. Starsky con ciertas dudas, había avisado a su madre del viaje y los
motivos. Y a pesar de lo que trató de disuadirla, no consiguió que Rachel los
dejara alojarse en un hotel. Insistió que debían quedarse en su casa ya que no
tenía sentido que gastaran en el hotel si ella tenía suficiente espacio además
de que quería estar cerca de ellos para lo que necesitaran.
Starsky luego de pensarlo mucho,
se dio cuenta que en realidad se sentía aliviado de poder estar con ella en
esos momentos. Y ya que no podría tener el apoyo de Hutch mientras esperara
saber qué ocurría con Terry, seguro el amor y la compañía de su madre serían
muy importantes en esos momentos.
Toman un taxi al salir del
aeropuerto y se dirigen directamente a lo de Rachel. Ella en cuanto ve
estacionar el vehículo en la entrada, abre la puerta y los espera en el porche.
Siente una mezcla de emociones dentro de él. Su hijo finalmente presentándole
una novia que por lo que le había comentado cuando empezaron a salir,
significaba mucho para él y parecía que era la mujer de su vida, y sin embargo
en este momento estaban pasando por una situación que quizás fuera el final de
algo que prometía ser tan hermoso. Se dice para adentro, <<Rachel, ellos
ya tienen suficiente para preocuparse. No necesitan que les muestres lo
angustiada que estás por lo que ocurre>>. Así pone una sonrisa en su
rostro y los recibe mientras suben los escalones.
“Hijo!!!”, lo abraza fuertemente y
lo besa en la mejilla.
El responde ese abrazo dejando
caer los bolsos y besándola también. “Madre!!!”, le dice y hunde su rostro
sobre su hombro sintiendo el alivio del amor de su madre. Enseguida se compone
y separándose, intenta sonreír para presentarle a Terry. “Ma, ella es
Terry…Terry, ella es la otra mujer importante en mi vida…”
“Encantada, Sra. Starsky”, dice
Terry tímidamente inclinándose para besarla.
Rachel la abraza también y la
besa. “Por favor, querida dime sólo Rachel…Pero, veo que eres más hermosa de lo
que esperaba…Davy, no le hiciste demasiada justicia cuando me la describiste
por teléfono…”
“Gracias…Rachel”, dice Terry
sonrojándose.
“Bueno, pero pasen…Deben estar
cansados del vuelo y yo tengo una rica cena esperando…Tenemos mucho para hablar
mientras comemos y luego podrán acostarse”.
Entran y dejan el equipaje en el
dormitorio de soltero de Starsky que Rachel había acondicionado para que pudieran
compartir. Luego de cambiarse para estar un poco más cómodos se sientan a
cenar. Charlan de todo un poco, intentando evitar la verdadera razón de su
viaje a la ciudad. Sin embargo, el clima se siente algo tenso porque
lógicamente la conversación se desvía hacia el futuro y enseguida, intentan
cambiar de tema.
Finalmente Starsky decide tocar el
tema. “Ehhh, Ma…Mañana temprano tenemos que estar en el Centro para que Terry
sea examinada y probablemente ya quede internada…”
“Entiendo, hijo…Yo les prepararé
el desayuno tempranito”, dice Rachel.
“No es necesario…Ya estoy muy
nerviosa, Rachel y supongo que mañana no podré probar bocado…”
“Hija, quizás haya sí algo que
realmente sientas que te caerá bien…Sólo tienes que pedírmelo”.
“Gracias, pero sólo quiero...”,
mira a Starsky dulcemente, “agradecerle por este hijo suyo. En este tiempo que
estuvimos juntos me ha hecho inmensamente feliz”, culmina mirando a Rachel a
los ojos.
“Me alegro mucho por eso...Y ya
verás que Dios les dará la oportunidad de seguir adelante”, dice Rachel
emocionada.
“No quiero perder esta oportunidad
y por eso es que decidí lo de la operación...Pero...tengo que ser realista y
aceptar que no es ciento por ciento segura...Aún cabe la posibilidad de que no
salga bien”, dice bajando la mirada.
Starsky la abraza con fuerza.
“Shhh, no hables así, no podemos perder las esperanzas ahora...”
Terry responde ese abrazo y trata
de sonreír, levantando la mirada hacia sus ojos azul-violeta tan llenos de amor
para ella. “Estoy algo cansada, Dave...Quisiera ir a acostarme, si no les
importa”.
“Claro que no, hija...Tienes que
guardar todas tus fuerzas para luego”, le sonríe Rachel.
Terry se pone de pie y Starsky la
acompaña hasta el dormitorio. Quiere ayudarla, pero ella le dice que no es
necesario y que en su lugar vaya a colaborar con Rachel en la cocina. Starsky
le da un beso en la punta de la nariz y vuelve a la cocina con su madre.
“Gracias, Ma...”
“¿Por qué, hijo?”, pregunta Rachel
sorprendida volviéndose hacia él.
“Por como nos recibiste...Por como
recibiste a Terry”.
“Davy, es la mujer que amas y que
te hace feliz, cómo no iba a recibirla con los brazos abiertos...Además, se
nota que es alguien muy especial...”, le sonríe dulcemente acariciando su
mejilla.
“Lo es, y así como ella dice que
yo la he hecho feliz...(suspira) nunca hasta ahora conocido a alguien que me
hiciera tan feliz y me comprendiera tan bien. Nunca hay reproches por lo que
hago, por mis horarios...por las veces que la he dejado plantada para una
cita...Ella siempre está allí cuando al fin puedo llegar...Y por sobre todo
eso...aceptó a Hutch y nuestra amistad como algo natural y algo que no puede
sustituirse. Sabe que Hutch es parte de mi vida y que no hay forma que lo deje
fuera”.
“Eso es muy bueno. No hay tantas
mujeres tan comprensivas...Y ya que ella no te ha fallado, tú nunca le falles,
Davy...ámala siempre y respétala como ella respeta todo tu mundo”.
Starsky ante estas palabras se
afloja y se abraza a su madre con fuerza y llora sobre su hombro. “Tengo que
ser fuerte por ella...pero temo tanto perderla...Todo esto es una pesadilla y
no debió pasar...Ella debería seguir sana y no así por culpa de un loco...”
“No pierdas la fe, hijo...Todo va
a salir bien”, insiste Rachel.
Terminan de arreglar las cosas de
la cena y ambos se van a acostar también. Starsky se prepara para dormir y se
acuesta muy despacio para no despertar a Terry que parece profundamente
dormida. Se ubica contra su cuerpo y la abraza suavemente y le da un dulce beso
en la mejilla.
Ella gime contenta y se acurruca
contra él sosteniéndole el brazo alrededor suyo. “Hmmm, te amo, Dave”.
“Perdona, no quise despertarte”.
“No me había dormido aún. Estaba
pensando...”
“¿Puedo saber en qué?”
“En lo lindo que es estar aquí en
tu cuarto de cuando eras chico. Me siento más cerca de ti...En lo linda persona
que es tu mamá...En nosotros...en todo lo lindo que tuvimos hasta ahora y en
que quiero que me prometas que si yo no...salgo de esa sala con vida...igual tú
seguirás adelante con tu vida como siempre y...”
“Terry, no...”, la interrumpe
hundiendo su rostro entre su cabello.
“No me estoy dando por vencida,
Dave...No te librarás tan fácilmente de mí...Pero igual quiero que me lo
prometas...”, culmina la frase volviendo su rostro para mirarlo a los ojos,
pero sin mover su cuerpo del calor de los brazos de él. “Prométemelo,
David...”, insiste.
“N-No p-puedo...”, se le llenan
los ojos de lágrimas y ella levanta su mano para secárselos y lo mira fijo. El
suspira y finalmente asiente con la cabeza, agregando, “Lo haré, linda”, y se
inclina para besarla con mucha pasión.
Finalmente el sueño los vence y se
duermen abrazados.
****
A la mañana siguiente, se levantan
temprano y se aprontan para salir. Rachel les quiere preparar algo para
desayunar, pero ambos se niegan porque la ansiedad y los nervios del momento
son demasiado para que sus estómagos toleren algo.
Rachel le pide a Starsky que le
avise en cuanto tenga la hora de la cirugía porque ella quiere estar a su lado
mientras espera. El acepta y así salen los dos rumbo a Centro donde los espera
el Dr. McArthur para empezar con el procedimiento lo antes posible.
Cuando llegan al hospital, el
doctor los recibe personalmente y los guía a la habitación que ya estaba
preparada para Terry.
“Bueno, me alegro que hayan podido
venir tan pronto, así nos pondremos a trabajar lo antes posible. Quiero hacer
algunos exámenes más para ver su estado general y por supuesto una nueva
tomografía para ver exactamente dónde está alojada la bala”, les dice McArthur.
“¿Puedo acompañarla, doctor?”,
pregunta Starsky ansioso.
“Por supuesto. Aquí el tratamiento
y la atención en general la hacemos más personalizada y estamos preparados para
que algún familiar del paciente lo pueda acompañar en todo momento. Sabemos que
el apoyo de un ser querido es muy importante”.
“Gracias, doctor”, dice Terry
apretando la mano de Starsky.
“Bueno, Terry, por ahora cámbiese
de ropa y acuéstese. Y, usted, David, avíseme cuando esté instalada y enviaré a
que la vengan a buscar para comenzar con los exámenes...Ahhh, espero que no les
moleste que los llame por su primer nombre. Pero como les dije, me gusta el
trato más personalizado”.
“No hay problema”, dice Terry.
El doctor le indica donde está la
ropa para ponerse y luego sale para dar instrucciones al equipo.
Starsky la ayuda a cambiarse y a
instalarse en la cama. Cuando está pronta, va a avisarle al doctor como él le
pidió y en pocos minutos dos enfermeros vienen a buscarla para llevarla a la
sala de tomografías. Starsky no se
separa de su lado ni un instante. Sólo lo detiene el médico que no le permite
entrar a la sala del tomógrafo y le pide que espere afuera.
La tomografía lleva su tiempo y ya
antes de que vuelva a la habitación aprovechan para tomarle muestras de sangre
y controlarle sus signos vitales para tener un total control de su estado
durante todo el proceso. Al terminar con todo vuelven a la habitación y
McArthur les dice que en cuanto tenga el resultado de la tomografía vendrá a
hablar con ellos.
Pasa una media hora y el médico
regresa y se ubica en la silla que hay junto a la cama, ya que Starsky está
sentado en el borde de la cama de Terry tomándole las manos con las suyas.
“Y doctor, ¿cuál es el panorama?”,
pregunta Starsky no aguantando su ansiedad y adelantándose a Terry.
“No les voy a decir que es algo
sencillo. Pero al menos comparando la tomografía que ustedes trajeron en la
historia de Terry con la que hicimos recién, el movimiento de la bala ha sido
casi insignificante. Sigue alojada en un lugar peligroso y el procedimiento no
será nada fácil”.
“La Dra. Quo ya nos explicó en qué
consistía”, dice Terry.
“Bien, así que ya sabe que no es
algo tan invasivo como una cirugía normal, pero igual tiene sus riesgos porque
al hacer la incisión y penetrar el cráneo, por más pequeño que sea el orificio,
todo puede provocar algún movimiento de la bala y complicar las cosas...Puede
haber hemorragia interna, lesiones más serias e incluso...la muerte...Lamento
ser tan crudo, pero no quiero crear falsas expectativas...Sin embargo, creo
definitivamente que el procedimiento puede funcionar y todo salir bien...De lo
contrario no lo hubiera sugerido, de eso pueden estar seguros. No iba a jugar
con sus esperanzas”.
“Gracias doctor por su sinceridad.
Y por mi parte yo estoy lista para cuando quiera hacerlo”, dice Terry decidida.
“Ya lo hablamos con Terry, doctor
y habiendo aunque sea una muy pequeña posibilidad, ella decidió que quería
aprovecharla y yo la apoyo completamente. Si hay una esperanza que podamos
seguir juntos, no la vamos a dejar pasar”, agrega Starsky.
“Muy bien, como en todo
tratamiento, el ánimo del paciente es una parte muy importante para su
recuperación, así que por ahí vamos muy bien”, les dice el médico sonriendo.
“Voy a preparar todo entonces para que podamos hacerlo esta tarde. ¿Para qué
demorar más?”. Se pone de pie y sale de la habitación palmeando el hombro de
Terry amablemente.
“Ufff, bueno, parece que pronto
podremos salir de esta tortura...”, suspira Terry apretando las manos de
Starsky que aún sostienen las suyas.
“No me van a dejar entrar contigo,
pero no me voy a mover de este hospital hasta que salgas...Voy a estar contigo
desde la sala de espera dándote toda la fuerza que pueda”, le besa las manos y
la mira dulcemente.
Terry suelta una mano y lo toma
por el cuello acercándolo hacia ella y lo besa. “Te amo, David, nunca lo
olvides...Y pase lo que pase, siempre voy a estar cerca de ti...”, le dice.
“Aún hay mucho para hacer juntos,
Terry...Y me debes una respuesta”, le sonríe dulcemente.
Ella no dice nada más y cierra los
ojos intentando descansar un poco.
Luego de un rato, Starsky le dice
que irá a telefonear a su madre y a Hutch para ponerlos al tanto de las cosas.
****
Las horas parecen eternas mientras
esperan el momento de la intervención. Rachel llega unos minutos antes que se
la lleven al quirófano, así que puede besarla y darle sus bendiciones antes de
que entre. Starsky la despide con un beso profundo y lleno de amor y los ojos
de ambos no se separan más que por la puerta que finalmente se interpone entre
ambos.
Rachel lo toma del brazo y lo guía
a la sala de espera. Ya les dijo el doctor que no puede decir exactamente
cuánto durará el procedimiento porque deben ser muy cuidadosos con todo lo que
hagan. Una hora es lo mínimo y de ahí en adelante. Así que ante ese panorama de
una larga espera se ubican en los sillones y tomados de la mano Rachel hace una
oración pidiendo por Terry y por su hijo.
****
Dentro de la sala hay mucha
tensión entre todos los técnicos trabajando. Hay algunas complicaciones con la
presión sanguínea que baja demasiado, pero consiguen estabilizarla. La
exactitud de los movimientos de McArthur para extraer la bala tiene que ser
absoluta y cuando al fin la alcanza, no logra sacarla en el primer intento, por
lo cual hay un leve movimiento que provoca un leve sangrado que afortunadamente
pueden controlar enseguida.
Afortunadamente en el segundo
intento, la bala no se escapa de la pequeña pinza y finalmente logran
extraerla. Terminan de suturar los vasos sanguíneos para que no vaya a quedar
ningún sangrado interno y luego de dejar un pequeño tubo para drenar la zona
por cualquier complicación posterior, suturan la zona y dan por concluido el
procedimiento.
****
La espera fue realmente larga como
les había anunciado el médico. Starsky estaba por dejar un surco en la alfombra
de la sala de espera, no pudiendo estar sentado por más rato. Cuando oye la
puerta que se abre y ve al doctor aparecer, corre hacia él casi tropezando con
la mesita que hay a un lado del sillón donde estaba sentada Rachel, que también
se acerca a McArthur.
“¿Qué pasó, doctor?”, pregunta
Starsky al borde de su resistencia.
“Pudimos extraer la bala. Sin
embargo...(suspira), tuvimos algunos pequeños inconvenientes durante la
operación...”
“¿Está viva?, interrumpe Starsky.
“Sí, y sus signos vitales son
estables. Pero tenemos que esperar que despierte para ver si no hay ninguna
secuela inesperada debido a la manipulación con el cerebro. La bala se movió
unos milímetros al intentar sacarla en el primer intento y hubo un pequeño
sangrado. Todo se controló y en el segundo intento sí la pude extraer. Pero por
eso es necesario esperar para ver qué ocurre”.
“¿Qué puede ocurrir, doctor?”,
pregunta Starsky ansioso.
“Otro sangrado, problemas en el
habla, para moverse. Son efectos colaterales en cualquier tipo de cirugía
craneana”.
“¿Pero ya está fuera de peligro su
vida?”
“Podríamos decir que sí, pero no
nos apresuremos. La mantendremos monitoreada permanentemente. En unos minutos
volverá a su habitación y podrán verla”.
“Vamos, David, esperemos un poco
más y ya podrás ir con tu amada”, le dice Rachel tomándolo del brazo y
guiándolo de regreso a los sillones.
El se deja llevar y se deja caer
casi sin fuerzas en el asiento. Afortunadamente esta espera no es tan larga y
en pocos minutos, ven pasar la camilla llevando a Terry de regreso a su
habitación. De inmediato Starsky la sigue y trata de no molestar a las
enfermeras que la están acomodando con su suero y los monitores para
controlarla.
****
Terry está aún bajo los efectos de
la anestesia y el doctor dejó indicado mantenerla así en ese estado de coma
inducido por las primeras horas.
Starsky se sienta junto a la cama
y le toma la mano que no tiene la vía entre las suyas y se la besa suavemente.
El vendaje que cubre su cabeza es más impresionante que la primera vez, pero si
no fuera por todo lo que la rodea, su aspecto es como si estuviera simplemente
durmiendo. <<Por favor, Dios, no dejes que se vaya...Permite que se
recupere y que podamos seguir juntos>>, pide en silencio.
“David, no quiero alejarte de
Terry”, le dice suavemente Rachel, “pero, ¿no crees que deberías hablar con
Hutch? ¿O prefieres que yo lo llame?”
“¿Ehh? Oh, no, tienes razón...El
debe estar muy preocupado. Voy a telefonearle...No la dejes sola, mamá, por
favor. Quédate con Terry hasta que regrese”.
“Seguro, hijo. Ve tranquilo”.
****
Starsky sale apurado a buscar un
teléfono y hace la llamada al apartamento de Hutch. Cuando su amigo lo atiende,
siente un gran alivio al poder hablar con él. Le cuenta todo lo ocurrido y todo
lo que el médico dijo sobre lo que podía ocurrir ahora.
“Todo va a salir bien, pareja.
Terry se va a recuperar del todo y pronto podrán regresar”, le dice Hutch
confortándolo. “Quisiera estar allí para acompañarte...si quieres, me tomo el
primer avión que salga para Nueva York”.
“Gracias, Rubio”, se sonríe
melancólicamente Starsky. “Sé que lo harías, pero no es necesario. Ya me siento
mucho mejor al haber hablado contigo. Y Ma está con nosotros. Apenas vio a
Terry, ambas simpatizaron...”, sigue con la sonrisa melancólica.
“No podía ser de otra manera
conociendo a Terry...Yo sabía que era la clase de chica que tu madre querría
para ti”, sonríe melancólicamente también del otro lado de la línea. “Llámame
cuando lo necesites, no importa la hora, OK?”
“Lo haré, Hutch...Gracias”
“No hay nada que agradecer...¿Para
qué están los amigos?”.
Un poco más aliviado ahora,
Starsky corta y regresa a la habitación de Terry.
****
El resto del día así como el
siguiente, Terry es mantenida inconsciente y por lo que se puede ver en los
monitores y los controles hechos por el médico, todo va evolucionando bien.
Finalmente cuando se cumplen 48 horas de la intervención, el Dr. McArthur
considera oportuno ir bajando los sedantes para ver cómo reacciona Terry. La
dosis se va bajando lentamente y casi en la nochecita recién Terry muestra
algún signo de conciencia.
Starsky no se ha movido de su lado
por más que Rachel insistió en que fuera a dormir un rato a la casa, que ella
se quedaría con Terry. Viendo que era una pérdida de tiempo intentar convencerlo,
entonces Rachel se iba por ratos en esas horas y regresaba con algo para que al
menos Starsky comiera e incluso le trajo una muda de ropa para que se
refrescara y se cambiara. Al menos esto sí lo aceptó y sintiéndose ya con más
energías al haberse duchado y cambiado y luego de comer algo, se vuelve a
ubicar junto a la cama y le toma la mano a Terry nuevamente.
Pasa un rato luego de que la
medicación fue retirada completamente y Terry comienza a gemir suavemente y a
mover su mano.
“¿Linda?...Soy yo,
David...despierta por favor...”, le dice suavemente pero en tono ansioso.
“Hmmm...D-Dave...¿do-dónde
estoy?”, pregunta algo confundida frunciendo el ceño pero aún sin abrir los
ojos.
“Estamos en el centro donde te
operaron...¿recuerdas?”
“Hmmm...s-si...¿qu-qué pasó?”,
vuelve a preguntar abriendo los ojos y tratando de enfocar su mirada hacia
Starsky.
Él levanta la mano de ella y la
lleva a sus labios y le da un suave beso y le sonríe. “¡Qué lindo ver esos ojos
nuevamente!”, le acaricia la mejilla. “La pesadilla acabó, Terry...ya quitaron
la bala...”
“¿No m-me mientes?”
“Nunca te mentiría y menos en algo
así...Al fin te libraste de esa bala y ahora sólo queda que recuperes todas tus
fuerzas y podamos volver a casa”, le dice sonriendo.
Terry intenta moverse en la cama.
“Hmmm...No s-siento...hmmm...mis piernas...David!!!”
Starsky enseguida toca el timbre
para pedir ayuda. “Shhh, calma...ya llamé al médico...”, le dice apoyando una
su otra mano sobre el pecho de ella que muestra su respiración agitada y su
propio rostro reflejando alarma por lo que Terry ha dicho.
Casi de inmediato el Dr. McArthur
y una enfermera entran apurados a la habitación. “Vaya, vaya, veo que has despertado,
Terry”, comenta el doctor animadamente.
“Doctor, no siente sus
piernas...Estábamos hablando bien y parecía sentirse bien, pero...”, explica
Starsky.
McArthur frunce el ceño y se
acerca al otro lado de la cama. Le descubre las piernas y las toca en distintos
lugares probando sensibilidad. Terry responde a cada pregunta que le hace
confirmando que sí siente cuando la toca, pero cuando vuelve a pedirle que
intente moverlas, no obtiene respuesta.
“¿Qué ocurre? No voy a volver a
caminar?”, pregunta Terry angustiada.
“No nos apresuremos a sacar
conclusiones...Ehh, yo le dije a David que sí existía esa posibilidad entre los
efectos que podía causar la operación, pero viendo que no has perdido la
sensibilidad completamente, me hace pensar que esto es sólo algo pasajero.
Vamos a hacerte otra tomografía para confirmar cómo está la zona afectada por
cualquier derrame o inflamación y con los resultados en la mano, te podré decir
algo más preciso...Por ahora te pido que no te inquietes y que tengas un poco
más de paciencia. Lo peor ya pasó y la bala la pudimos extraer como pensaba,
así que tu vida ya no corre más peligro”. Le palmea la mano y sale de la
habitación hablando con la enfermera dándole las indicaciones para la nueva
tomografía.
“Bueno, ya escuchaste al médico,
Terry”, le dice Rachel acercándose a la cama del otro lado que está Starsky.
“Lo peor ya pasó y ahora podrán estar juntos tú y David”, le sonríe
sosteniéndole con cuidado la mano que tiene la vía.
“No...yo no voy a ser una carga
para David toda la vida...”, solloza.
“¿De qué hablas?”, dice Starsky
frunciendo el ceño no gustándole lo que hay detrás de esas palabras de Terry.
“No eres ninguna carga, linda. Yo te amo y ahora tenemos la oportunidad de
seguir con nuestro futuro juntos”.
“No quiero hablar de eso
ahora...Déjenme sola, por favor”, dice Terry y cierra los ojos volviendo el
rostro hacia el otro lado de donde está Starsky.
El quería agregar algo, pero
Rachel le hace un gesto de que no insista y de que deben salir de la habitación.
****
Ya en el corredor, Starsky
explota. “¿Por qué me echa? Yo sólo quiero estar con ella. Se dio el milagro de
que sobrevivió a la cirugía y al fin podremos retomar nuestra relación y ella
me echa…”, dice angustiado.
“Hijo, ten un poco más de
paciencia, por favor. Tienes que comprenderla. Supongo que ella creía que no
habría efectos negativos luego de la operación y la posibilidad de la parálisis
la tiene que haber golpeado duro…Pero no te desanimes, aún no está dada la
última palabra. El doctor mismo les dijo eso”, trata de conformarlo Rachel.
****
Esta vez la espera no es tan larga
y en cuanto sale de la tomografía, ya viene acompañada por el doctor. Starsky
al verlo, se pone de pie y quiere entrar en la habitación con ellos, pero Terry
nuevamente le pide que quiere estar sola y hablar ella sola con el médico.
Ya en la habitación y ubicada en
la cama nuevamente, McArthur se sienta en la silla junto a la cama y le sonríe
cálidamente. “¿Estás segura que no quieres que David te acompañe?”
“Completamente, doctor. Todo ya ha
sido una gran tortura para él y no quiero que sufra más por mi culpa”.
“Pero esta vez no son malas
noticias las que tengo para darte. Con la tomografía he confirmado lo que yo
suponía. Esta inmovilidad es una reacción a la inflamación que aún hay en la
zona que trabajamos. Pero en poco tiempo, con el drenaje que te dejamos, el
fluido natural en estos casos, se irá drenando despejando la zona y todo
volverá a la normalidad”.
“¿Está completamente seguro de
eso? ¿No hay posibilidad de ninguna otra complicación?”, pregunta Terry con
mucha ansiedad en su voz.
El le sonríe. “Completamente
seguro, Terry. Sólo te pido un poco más de paciencia y que colabores en la
fisioterapia que voy a indicarte para mantener los músculos activos”.
“Gracias…”, le dice sonriendo.
“Ehhh, ¿podría…pedirle a David que venga? Quisiera darle yo misma estas
noticias”.
“Seguro. Y ahora que ya sabes que
el panorama es positivo, quiero que te relajes y descanses, ¿de acuerdo?”
Ella asiente con la cabeza y se
acomoda en la cama esperando a Starsky.
McArthur sale y en cuanto le dice
que Terry lo llama, él casi corre a su lado. “Hola…”, saluda tímidamente
acercándose.
Ella le extiende la mano para
alcanzarlo. “Perdona que te echara antes…Pero es que…”
“Shhh, está bien. Ahora lo único
que me importa es que me dejaras regresar”, le dice sentándose en el borde de
la cama y tomándole una mano entre las suyas.
“McArthur dice que estaré bien en
poco tiempo”, le dice con los ojos brillosos de la emoción. “Es inflamación por
la operación y que irá aflojando de a poco y podré caminar…Y dijo también que
no habrá más complicaciones”.
“Es la mejor noticia que he oído
en mucho tiempo…”, le dice Starsky riendo e inclinándose para besarla en los
labios. Ella a pesar de la vía en su otra mano lo sostiene por el cuello y lo
besa con más pasión y se funden en un beso profundo lleno de amor y felicidad.
“Debemos avisarle a Hutch…Estaba
muy preocupado y me dijo que lo mantuviera al tanto de todo lo que fuera
ocurriendo”, dice Starsky feliz.
Ella le responde con la cabeza y
sonriendo también feliz al verlo radiante de alegría. <<Gracias Dios por
poder ver nuevamente la alegría en su rostro. Es tan lindo cuando ríe>>
piensa para sí.
Starsky luego de un rato va a
telefonear a Hutch para contarle las últimas novedades y ambos ríen felices por
esta gran noticia.
****
La evolución de Terry en los días
siguientes es muy satisfactoria y el Dr. McArthur está sorprendido de la
rapidez con que se está recuperando. Un fisiatra se encarga de los ejercicios y
la sensibilidad en las piernas de Terry va aumentando cada vez más.
En dos semanas ya está pronta para
salir del Centro y el médico le dice que de ahora en adelante podrá llevar una
vida completamente normal y retomar sus actividades habituales. Starsky y Terry
están muy emocionados de poder salir de allí, aunque por supuesto no tienen
ninguna queja de cómo fueron tratados. Todo el equipo fue extraordinario en la
atención y se lo hacen saber antes de irse.
A pedido de Rachel, aceptan
quedarse dos días más antes de regresar a Los Angeles. Extrañan todo allá y
Starsky está deseando regresar junto a su amigo, pero entiende a su madre y
está feliz de que hayan congeniado tan bien con Terry y por el apoyo que
siempre le dio.
“Hmmm, esta vez tu cama me resulta
mucho más cómoda”, dice Terry esa primer noche cuando al fin van a acostarse
luego de cenar celebrando con Rachel y luego de hablar mucho ya sin pensar en
lo ocurrido.
“¿Crees que debamos llevarla a Los
Angeles con nosotros?”, bromea Starsky, besándola en la punta de la nariz.
“No creo que sea necesario, allá
también tenemos camas cómodas, ¿no?”, dice ella acurrucándose contra su cuerpo.
“En realidad no me importa dónde
esté, siempre que sigas a mi lado…Te amo, Terry…”, se inclina para besarla en
los labios. “Y no me voy a cansar de decirlo y de agradecer esta nueva
oportunidad que nos da la vida”.
Ella le acaricia la mejilla,
dejando la mano apoyada allí. “¿Aún sigue pendiente tu propuesta?”, pregunta
ella con expresión más seria.
Starsky siente que su corazón
quiere explotarle en anticipación y sólo puede asentir con la cabeza y
mirándola fijamente a los ojos.
“Entonces…¿crees que nos podríamos
casar pronto? Ya no quiero separarme más de ti por las noches, ni quiero que
tengamos dos casas, ni…”
El la interrumpe besándola
apasionadamente y abrazándola con fuerza. Se siguen besando y lentamente la
pasión sigue aumentando y hacen el amor luego de mucho tiempo celebrando la
vida y el amor que sienten.
La noticia es tomada con gran
alegría por Rachel cuando se lo comunican al día siguiente.
****
Finalmente llega el momento de
regresar a Los Angeles. La despedida está llena de emoción, pero también hay
alegría por los planes de la pareja y por la promesa de Rachel de ir al casamiento.
Y Starsky la deja más feliz aún diciéndole que no podía ser de otra manera,
siendo ella la madrina.
El vuelo de regreso lo hacen en un
clima totalmente diferente a la ida. Están más distendidos y pasan todo el
tiempo hablando de este nuevo proyecto de vida y de hacer todo lo antes
posible.
Hutch los espera en el aeropuerto
junto a Christine ambos felices de ver regresar a los dos juntos y la alegría
es aún mayor cuando los novios les comunican la gran noticia de la próxima boda
y por supuesto que Hutch será el padrino y quien entregará a la novia en el
altar.
****
Todo se va desarrollando como
ellos lo esperaban y concretan la fecha para un mes después. El tiempo pasa
rápido entre el trabajo y los preparativos. Resuelven que en principio vivirán
en el apartamento de Starsky y en el tiempo libre las dos parejas se dedican a
hacer arreglos y trasladar cosas del apartamento de Terry.
Los chicos del Centro con los que
trabajaba Terry, están también muy felices porque su maestra ha regresado luego
de haber estado enferma – como decían ellos, sin saber la verdadera gravedad
del asunto – y también porque se iba a casar con Starsky a quien también habían
aprendido a querer mucho.
Hutch y Christine ayudan a los
chicos y les organizan una despedida de solteros en el campus donde juegan
todos los fines de semana y se divierten mucho todos.
También en la jefatura Starsky
tiene su despedida de soltero con sus compañeros y luego las dos parejas hacen
una más íntima en lo de Huggy dos días antes de la boda.
****
Y por fin llega el día tan
esperado. Rachel viajó el día anterior y se quedó en el apartamento de Starsky.
Hay mucha ansiedad y nervios. Va a ser una ceremonia sencilla bajo el ritual
judío en un club reservado para la ocasión. El salón está lleno con tantos
amigos que los aprecian y que están felices de verlos juntos.
Starsky está con un traje oscuro
muy elegante y espera en el frente junto a Rachel que tiene un vestido color
gris perla y su cabello negro recogido en un moño.
Antes de que se abra la puerta del
salón para que entre la novia, se hace un gran silencio entre los presentes y
comienza a sonar la marcha nupcial porque los novios así lo querían. Hutch
también vestido con un traje oscuro igual al del novio, le ofrece su brazo a
Terry y cuando ella entrelaza su brazo con el de él, Hutch a su vez apoya su
mano en la de ella y la mira sonriendo, le hace una guiñada y le susurra que
está hermosa y que Starsky va a quedar sin aire al verla. Ella sonríe nerviosa
y respira hondo tratando de componerse antes de entrar.
Finalmente la puerta se abre y
comienzan a recorrer el corredor que los lleva hasta donde Starsky espera. El
rostro de Starsky se transforma y se ilumina aún más como Hutch lo preveía, al
verla tan bonita y radiante con un vestido largo color champagne y un tocado
muy delicado así como un maquillaje suave que resalta su naturalidad.
Avanzan lentamente hasta que
alcanzan a Starsky, que la toma de la mano y le susurra, “Por Dios, no creí que
pudieras estar más bonita de lo que estás siempre”, dice casi sin aliento.
Hutch que lo escucha, sonríe y
antes de soltarla, se inclina hacia ella, “Te lo dije, lo dejaste sin aliento…”
Los tres se ríen y luego los novios se ubican en su lugar y Hutch se retira un
poco hacia atrás.
En medio de la ceremonia y luego
de haber escuchado algunas palabras por la ocasión, los chicos del Centro
quisieron sorprenderlos con un regalo y un mensaje. Se habían sacado una foto
todo el grupo y la habían enmarcado para dárselas como regalo de casamiento.
Sally a pesar de sus dificultades, fue la representante de todos y con algo de
ayuda había preparado unas palabras para decirles.
“Mi nombre es Sally y como
representante de todos los chicos del Centro Marshall para Chicos Excepcionales
quiero darles este regalo y darles las gracias de parte de todos por
los…hermosos ratos que pasamos jugando y aprendiendo cosas. Terry…te queremos
mucho y nos gusta todo lo que nos enseñas…Y David, a ti también te queremos
mucho y nos gusta mucho que nos puedas venir a ver junto con Ken los domingos y
pasemos tantos momentos lindos…Que sean muy felices”. Cuando termina sus
palabras, se acerca a los novios y le entrega el retrato a Terry, que con los
ojos llenos de lágrimas de emoción la abraza con fuerza y le da un beso y luego
Starsky también la abraza y la besa agradeciéndole lo que ha dicho de parte de
ella y los demás niños y le promete que van a seguir juntos todos los fines de
semana.
Luego
de la emoción de ese momento y que la ceremonia continuó con algunos otros
mensajes tradicionales para los novios, llega el momento de hacer sus votos y
de entregarse las alianzas. Y las palabras que se dicen son muy emotivas.
Starsky le toma la mano y le
coloca la alianza y luego mirándola a los ojos hace sus votos, “Terry…quiero
que sepas que te amo con toda mi alma y soy el hombre más feliz al poder
compartir mi vida contigo y quiero agradecerte por eso…Prometo siempre quererte
y estar a tu lado acompañándote siempre que me dejes…Quiero hacerte siempre
feliz y no defraudarte jamás”.
Terry hace lo mismo y luego de
colocarle la alianza también expresa sus sentimientos hacia Starsky,
“David…desde que te conocí descubrí lo que es ser feliz y no me arrepiento de
haber elegido estar a tu lado a pesar de lo ocurrido, ni tampoco quiero que tú
guardes alguna idea extraña acerca de ese incidente…Siempre quiero apoyarte y
ayudarte en todo lo que pueda y alentarte para que puedas cumplir tu sueño de
lograr ese cambio que te propusiste junto con Ken y no dejarte caer si a veces
ves que las cosas no son como las esperas…Eres alguien muy especial, David
Starsky y por eso te amo y te amaré siempre”.
Terminadas estas palabras durante
las cuales se hizo un gran silencio en el salón, llega la declaración de marido
y mujer por parte del Rabino y se funden ahora sí en un profundo beso lleno de
amor y de esperanza por esta nueva etapa que comienzan mientras todos los
presentes los aplauden muy emocionados.
FIN