A finales de los años 70 se desarrollaron los métodos que permitieron de manera simple y rápida, determinar la secuencia nucleotídica de cualquier fragmento de ADN. Estos primeros intentos de secuenciar ácidos nucleicos siguieron los pasos empleados en la secuenciación de proteínas: romper las moléculas en pequeños fragmentos, determinar su composición de bases y deducir la secuencia a partir de fragmentos solapantes. Este método resulta relativamente sencillo para proteínas donde estas resultan de la combinación de hasta 20 aminoácidos distintos, pero constituye un problema en el caso de los ácidos nucleicos donde la secuencia resulta de la combinación de únicamente cuatro nucleótidos diferentes.
En abril de 1983, Kary Mullis da a conocer la técnica de reacción en cadena de la olimerasa, o PCR. Esta técnica ha invadido de tal forma la Biología Molecular, que hoy en día es muy difícil imaginar esta ciencia sin ella. En 1989, Science seleccionó el PCR como el principal desarrollo científico, y la Taq polimerasa como la molécula del año. En 1993, Kary Mullis recibió por este descubrimiento el Premio Nobel de Química.
Gracias a la PCR, la "insuficiente cantidad de ADN" ya no es una limitación en la investigación en Biología Molecular, ni en los procedimientos de diagnóstico basados en el estudio del ADN. El número de aplicaciones de esta técnica parecen infinitas, y continúan creciendo sin parar. Una de sus posibles aplicaciones se centra en la secuenciación del ADN de muestras biológicas.
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