SOBRE ISTAR

 

En nuestra guerra, queridos hermanos, están muchas armas: la razón, la inteligencia, la voluntad de crecer; todas ellas y otras serán de vital importancia en nuestro camino que estamos empezando a recorrer, pero hay una arma que será la más importante, pues ella nos dará la fuerza para luchar la valentía y esta sustentara todo sacrificio. Sin duda me refiero al amor.

Istar diosa del amor de los babilonios, podía ser dulce traer vida y pasión a la vida en la tierra, pero también podía despedazar a los hombres y destruirlos. Así pues es el amor: una cadena pero también las alas de la libertad.

Esta es la verdadera naturaleza del amor, pero en nosotros esta el fuego para moldear a Istar, al amor, en alas liberadoras, en espadas de justicia y no en cadenas esclavizadoras o en vendas que nuestra vista nublen.

Mientras el honor es la justificación, el amor debe ser el motor de nuestra lucha, debemos amar a cada uno de los seres del mundo ¿cómo? Muchos preguntaran. ¿Cómo amar al que es inferior a mi? Si ni siquiera merece mi atención. Bueno para contestar esto debo de volver a la idea central de todas mis cartas a ustedes, la destrucción de los viejos valores para la renovación de estos; el sentido de amor que se han formado en sus cabezas esta equivocado, nos han formado el ideal del amor que nubla la mente, que es un tornado destructor o un amor muy idealista que es blanco y rosa; eso queridos hermanos es falso. El amor "tornado destructor" y el amor que nubla mentes; solo es un amor tonto, un amor encadenador, nosotros no debemos ser dominados por esto, nosotros debemos controlar al amor, siendo responsables de nuestros sentimientos e intentar controlarlos, pues si no nos controlamos a nosotros mismos no podremos controlar nada más o el control que tengamos será falso solo un distractor para no dominar nuestro interior. "Si no te puedes controlar, controla a los demás" dirían los débiles, pero nosotros decimos: "primero contrólate a ti, primero descúbrete y después descubre a los demás y controla a los demás" El amor blanco y rosa, tampoco puede existir entre nosotros, pues ese es un amor hueco, complaciente, recuerden que las mejores armas salen del fuego de Vulcano, las mas bellas rosas tienen filosas espinas, un amor debe ser fuego y pasión, cariño y dolor, pero todo controlado por los hornos de nuestra alma.

Se siguen preguntando ¿cómo amar al insignificante? Yo les grito: ¡amen a su enemigo! Pues el les impulsara a ser mejores que el, su orgullo no les permitirá que su enemigo sea mejor que ustedes y por eso ámenlo, ¡amen al ser inferior pues cuando sus planes se vean frustrados en ellos se desahogaran! ¡Amen al débil! Pues gracias a ellos existen los fuertes. ¡amen a su pareja! Pues en ahí encontraran confort y seguridad, amor y pasión, ¡amen a sus amigos! Pues son iguales a ustedes y sobre todo ¡amen a ustedes mismos! Pues ustedes son simplemente ustedes y por eso se deben amar, el amor se justifica en el amor.

Pero quien soy yo, para hablar del amor cuando lo he tenido entre mis brazos y lo he dejado escapar, quien soy yo para hablar del amor cuando cientos de filósofos lo han intentado explicar, cuando miles de poetas lo han intentado expresar y cuando millones de personas lo han intentado encontrar. Pues se los diré, les puedo hablar del amor porque he visto al amor, les puedo hablar del amor porque he buscado al amor, que como Istar me ha liberado y me ha esclavizado, antes no entendía al amor, ahora lo comprendo un poco más.

Uno no puede terminar de conocer al amor, uno no termina de conocerse a si mismo, uno no termina de conocer a su pareja perdida, pero si nos podemos acercar.

Muchos dicen que solo se puede amar a sus iguales, hoy les digo que no, deben amar a todos (no igual pero al final de cuentas amar) pues si no los aman cuando los controlen no podrán ayudarlos y serán un monigote controlado por su sed de poder y nadie ni nada debe controlarnos.

Por ultimo les doy un consejo, sean más libres que yo, si tienen esas alas brillantes entre sus brazos, si pueden ver los ojos de la libertad en su pareja, no dejen que se vaya, no dejen que se vaya ese boleto a la felicidad, no teman perder esas cadenas ni teman al mayor sentimiento dado a los hombres por gracia de los hombres.

 

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