Fernández Rodríguez, Mauro Entre castellano y portugués: La identidad lingüística del En el artículo Entre castellano y portugués: La identidad lingüística del gallego Fernández Rodríguez describe los resultados de un cuestionario sociolingüístico contestado en 1989 por 39 000 gallegos. Los datos resumen la salud de la lengua gallega: el número de hablantes, su conducta lingüística y sus actitudes lingüísticas. Al final, le dedica muchas páginas a la normativa escrita y los dos extremos del debate acalorado que esta normativa ha provocado entre los reintegracionistas/los lusistas y los españolistas. A lo largo del artículo, el autor no deja de manifestar su postura partidaria de la política lingüística oficial: la normativa aprobada por la Xunta en 1983 y su satisfacción en el progreso del programa de language shift reversal. A la vez, luce su postura contraria a las voces disidentes: por ejemplo, las de los lusistas y las que ven un peligro en el aumento del bilingüismo castellano- gallego. El gallego goza de buena salud en cuanto al número de hablantes- un 60 % de la población lo tiene como lengua inicial, pero un 86 % de la población lo habla sin problemas y un 97 % lo comprende bastante o mucho. Los datos sobre la lengua habitual también son positivos- un 69 % lo tiene como lengua habitual (nótese que este porcentaje es mayor al de los que lo tienen como lengua inicial). Sin embargo, en el hábitat urbano la transmisión intergeneracional sufre una crisis. Si en toda Galicia, un 85 % de los más viejos tienen el gallego como lengua inicial, sólo un 37 % de los más jóvenes lo tienen como lengua inicial, y en la Galicia urbana, sólo un 10 % de los jóvenes urbanitas lo tienen como lengua inicial. Al considerar la importante caída demográfica, el envejecimiento de la población, el crecimiento negativo, y la emigración en busca de trabajo, el gallego está en vías de extinción. El autor minimiza esta amenaza porque la caída en el número de monolingües en gallego no aumenta el número de monolingües en castellano, sino que aumenta el bilingüismo en gallego y castellano. Las destrezas escritas en gallego no gozan de buena salud. La lengua vehicular de la enseñanza tradicionalmente ha sido el castellano. En la década de los 80, la Xunta aceptó la normativa propuesta por la Real Academia da lingua galega (RAG) y el Insitituto da lingua galega (ILG), una normativa no españolista como sugiere el Señor Fernández, sino aislacionista, basada en la tradición literaria decimonónica, con muchas influencias del castellano (los grafemas ñ y ll; el sistema de acentuación que no indica las vocales medias abiertas, fonémicas en gallego e inexistentes en castellano; la énclisis sin guión de los clíticos). Esta normativa es más foneticista (la regla de representar los alomorfos del artículo definido; la ausencia de las ç, g, j,ss,s etc. del portugués) que etimológica, y por consiguiente, resulta estrafalaria para un portugués-hablante porque éste puede reconocer su lengua, aunque disfrazada, pero resulta incomprensible para un castellano-hablante porque es otra lengua, con aspectos del castellano medieval (la énclisis de los pronombres y ciertos aspectos arcaizantes del léxico). Se explican las posturas de los reintegracionistas que piden la reunificación del gallego con el portugués. Antes de unos acontecimientos políticos e históricos, (la independencia de Portugal en el siglo doce; la sumisión del Reino de Galicia al Reino de León y luego, al de Castilla; y la colonización que comenzó con los RRCC), la lengua gallego-portuguesa fue una, nacida en los territorios al norte del río Duero. A diferencia de lo que sugiere Fernández Rodríguez, se ha reconocido una fuerte diferenciación entre el castellano y el gallego- portugués desde la edad media, aunque las dos lenguas son mutuamente comprensibles. Alfonso X el Sabio, que hizo tanto para promover el castellano, escribió las cantigas de Santa María en gallego-portugués porque el gallego fue la lengua de prestigio para la lírica trovadoresca- no lo fue el castellano. Con la reconquista, la lengua gallega iba avanzando hacia el sur. El portugués de hoy es el gallego-portugués medieval con una fuerte influencia sustraística de las hablas mozárabes de Coímbra y Lisboa. Esta situación es muy parecida a lo que pasó en Andalucía al mezclar el castellano y el leonés con las hablas mozárabes. Al otro lado del debate está el bando de los que creen que el gallego debe seguir su propio rumbo (el ILG, la RAG), diferente tanto del español como del portugués. Creen que el gallego debe consultar el portugués al momento de depurar la lengua de castellanismos, por lo menos, para los registros cultos y formales. Al pasar los años, este grupo plantea una armonización cada vez más íntima con el portugués. Este verano pasado, la RAG aprobó una modificación de la normativa oficial que acerca el gallego más al portugués en los siguientes aspectos: el uso del sufijo bel (posíbel en vez de posible); la opción de no representar la segunda forma del artículo en los textos escritos; los nombres de las letras (para evitar la cacofonía del nombre de la q (la cu) española- en portugués es la quê). Sin embargo, hay un bando cuyos planteamientos no explica el autor. Este grupo tiene una voz más fuerte que la de los reintegracionistas. El pleno uso del portugués, aunque posible, será difícil, porque el gallego no tiene vocales nasales fonémicas, no tiene tiempos compuestos, y tiene un léxico bastante diferente (en Portugal uno puede encontrar estaleiros (astilleros) en las montañas). La Associaçon galega da língua(AGAL) ha establecido una normativa basada en el portugués pero con respeto a unas características propias del gallego (la falta de vocales nasales, la existencia de un fonema nasal velar) y aunque esta normativa se aleja de la oficial, no resulta tan ajena para los portugués-hablantes (usa el mismo sistema de acentuación y la misma ortografía). Los de la RAG y el ILG no aceptan esta propuesta porque representa demasiado unos aspectos etimológicos ausentes en el gallego moderno (el sistema de sibilantes sordas ç, ss, x y sonoras -s- ,g, j que existe en portugués, pero que se ha perdido en Galicia, menos en una zona del bajo Limia). Como Galicia lleva veinte años con una normativa, los de la RAG y el ILG mantienen que se cundirá el caos, sobre todo en el sistema educativo y en las casas editoriales, si se efectúan cambios importantes en la normativa. Algunos estudiosos piensan que ya no existe la diglosia en Galicia - las casas editoriales gallegas publican casi únicamente en gallego, el gallego aparece en los medios de comunicación, se emplea en las universidades y en las escuelas. Sin embargo, domina el castellano como código de prestigio y modelo oral para el gallego. El gallego pierde hablantes tanto por la caída demográfica como por la migración campo- ciudad. El conflicto de la normativa escrita perjudica la frágil recuperación que ha gozado la lengua. Irónicamente, la migración, la caída demográfica, y la escolarización podrán lograr lo que ni cuarenta años de dictadura, ni varios siglos de represión lingüística pudieron lograr- la muerte de la lengua gallega.
gallego en Identidades lingüísticas en la España autonómica Madrid: Vervuert
Iberoamericana, 2000 85 - 105