|
Una
vez conjurado el riesgo de ruptura de la comunión causa inmediata del
envió de la primera carta, otros son los problemas que dan origen a la
segunda epístola a los corintios (=2co). Durante
una segunda y breve estancia en la capital de acaya que lo
decepciono y lleno de amargura pablo pudo comprobar que las cosas no
iban bien en la iglesia de corinto. Allí incluso se había intentado
desprestigiar su ministerio y poner en tela de juicio su autoridad apostólica
y la de sus colaboradores. Luego de regresar a efeso donde permaneció
una larga temporada, volvió
a escribir a los corintios. Se trata de una carta apropiadamente llamada
con lagrimas que algunos comentaristas han dado por perdida sin remedio,
aunque otros creen descubrirla en la sección de 2 de corintios.
Comienza la epístola con una introducción que da paso al
cuerpo principal dividido en tres secciones y concluye con
algunas palabras de despedida y una doxología . en la primera sección
pablo reflexiona sobre el estado de sus relaciones con la iglesia
corintia y expone las razones que tuvo para desistir de sus deseos de
visitarla. Defiende apasionadamente su ministerio apostólico y exhorta
a los creyentes a vivir limpios de toda contaminación de carne y de espíritu.
La segunda sección cosiste en un llamamiento a la solidaridad con los
cristianos de Jerusalén que estaban atravesando una difícil etapa de
necesidades materiales. La tercera parte de la carta sorprende por la
vehemencia del tono empleado. El autor
volviendo sobre el tema del ministerio defiende su derecho a ser
considerado apóstol y a que se le respete en tal categoría. Se refiere
a sus muchas tribulaciones, afirmando que en ellas se goza por amor a
cristo pues, como dice cuando soy débil entonces soy fuerte. Los datos
de que hoy por hoy se dispone no permiten precisar el momento ni el
lugar de redacción de 2 corintios. Sol a titulo de probabilidad podría
sugerirse que fue escrita entre los años 54 y 57 en alguna ciudad de
macedonia quizás filipos. |
Segunda
epístola del apóstol San Pablo a los Corintios
1
Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y el hermano Timoteo,
a la iglesia de Dios que esta en
corinto, con todos los santos que están en toda acaya: gracia y paz a vosotros
de Dios nuestro padre y del señor Jesucristo. Bendito sea el Dios y padre de
nuestro señor Jesucristo, padre de
misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas
nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que
están en cualquier tribulación, por medio
de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios. Así
como abundan en nosotros las aflicciones de cristo, así
abundan también por el mismo cristo nuestra consolación. Pero si somos
atribulados es para vuestra consolación y salvación;
o si somos consolados es para vuestra consolación y salvación, la cual
se realiza en el sufrir las mismas aflicciones que nosotros también padecemos.
Y nuestra esperanza respecto de vosotros es firme, pues sabemos que así como
sois compañeros en las aflicciones, también los sois en la consolación.
Hermanos, no queremos que ignoréis
acerca de la tribulación que nos sobrevino en Asia, pues fuimos abrumados en
gran manera mas allá de nuestras fuerzas, de tal modo que aun perdimos la
esperanza de conservar la vida. Pero tuvimos en nosotros mismos sentencia de
muerte, para que no confiáramos en nosotros
mismos, sino en Dios que resucita a los muertos. El nos libro y nos libra y
esperamos que aun nos librara de tan grave peligro de muerte. Para ello contamos
con vuestras oraciones a nuestro favor; y así, siendo muchos los que interceden
por nosotros, también serán muchos los que darán gracias por el don
concedido a nosotros. Nuestro
motivo de orgullo es este: el
testimonio de nuestra conciencia, de que con sencillez y sinceridad de Dios (no
con sabiduría humana, sino con la gracia de Dios), nos hemos conducido en el
mundo, y muchos mas con vosotros. No nos escribimos otras cosas de las que leéis
o también entendéis; y espero que hasta el fin las entenderéis; como también
en parte habéis entendido que somos vuestro motivo de orgullo, así como también
vosotros lo seréis para nosotros en el día del señor Jesús. Con
esta confianza quise ir primero a vosotros para daros una doble alegría:
de ahí pasar a macedonia y desde macedonia regresar a vosotros para ser
encaminado por vosotros a Judea. Así que, al
proponerme esto, ¿actué precipitadamente?. O lo que pienso hacer, ¿lo
pienso según la carne, para que haya en mi “si” y “no”?. Pero como Dios
es fiel, nuestra palabra a vosotros no es “si” y “no”, porque el hijo de
Dios, Jesucristo, que entre vosotros ha sido predicado por nosotros –por mi,
silvano y Timoteo-, no ha sido “si” y “no” , si no solamente “si” en
el, porque todas las promesas de Dios son en el “si”, y en el “Amen”,
por medio de nosotros, para la gloria de Dios. Y el que nos confirma con
vosotros en cristo, y el que nos ungió, es Dios, el cual también nos ha
sellado y nos ha dado, como garantía, el espíritu en nuestros corazones.
Invoco a Dios por testigo sobre mi alma, que por ser indulgente con vosotros no
he pasado todavía a corinto. No que nos enseñoreemos de vuestra fe, sino que
colaboramos para vuestro gozo porque por la fe estáis firmes.
2
Determine, pues, no haceros otra visita que os causara tristeza, porque si yo os
causo tristeza, ¿quien será luego el que me alegre, sino aquel a quien
yo entristecí? Por eso os escribí como lo hice, para que, cuando llegue, no
tenga tristeza de parte de aquellos de quienes me debiera gozar, confiado en que
mi gozo es el de todos vosotros. Por la mucha tribulación y angustia del corazón
os escribí con muchas lagrimas , no para que fuerais entristecidos, sino para
que supierais cuan grande es el amor que os tengo. Si alguno me ha causado
tristeza, no me la ha causado a mi
solo, sino en cierto modo (por no exagerar) a todos vosotros. Le basta a tal
persona esta reprensión hecha por muchos. Así que, al contrario, vosotros mas
bien debéis perdonarlo y consolarlo, para que no sea consumido por demasiada
tristeza. Por lo cual os ruego que confirméis el amor hacia el, pues también
con este propósito os escribí, para tener la prueba de si vosotros sois
obedientes en todo. Al que vosotros perdonáis, yo también, porque también yo,
lo he perdonado, por vosotros lo he
hecho en presencia de cristo, para que Satanás no saque ventaja alguna sobre
nosotros, pues no ignoramos sus maquinaciones. Cuando llegue a troas para
predicar el evangelio de cristo, aunque se me abrió puerta en el señor, no
tuve reposo en mi espíritu, por no haber hallado a mi hermano tito. Por eso,
despidiéndome de ellos, partí para macedonia. Pero gracias a Dios, que nos
lleva siempre en triunfo en cristo Jesús, y que por medio de nosotros
manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento, porque para Dios somos
grato olor de cristo entre los que se salvan y entre los que se pierden: para
estos, ciertamente olor de muerte para muerte, y para aquellos, olor de vida
para vida. Y para estas cosas, ¿quién es suficiente?, pues no somos como
muchos que se benefician falsificando la palabra de Dios, sino con sinceridad,
como de parte de Dios, y delante de Dios, hablamos en cristo.
3
¿Comenzamos otra vez a recordarnos a nosotros mismos? ¿O tenemos necesidad,
como algunos, de cartas de recomendación para vosotros o de recomendación de
vosotros? Nuestras cartas sois vosotros, escritas en nuestros corazones,
conocidas y leídas por todos los hombres. Y es manifiesto que sois carta de
cristo expedida por nosotros, escrita no
con tinta, sino con el espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en
tablas de carne del corazón. Esta
confianza la tenemos mediante cristo para con Dios. No que estemos capacitados
para hacer algo por nosotros mismos; al contrario, nuestra capacidad proviene de
Dios, el cual asimismo nos capacito para ser ministros de un nuevo pacto, no de
la letra, sino del espíritu, porque la letra mata,
pero el espíritu da vida. Si el ministerio de muerte grabado con letras
en piedras fue con gloria, tanto que
los hijos de Israel no pudieron fijar la vista en el rostro de moisés a causa
del resplandor de su rostro, el cual desaparecería, ¿cómo será mas bien con
gloria el ministerio del espíritu? Si el ministerio de condenación fue con
gloria, mucho mas abundara en gloria
el ministerio de justificación, porque aun lo que fue glorioso, no es glorioso
en este respecto, en comparación con la gloria mas eminente. Si lo que perece
tuvo gloria, mucho mas glorioso será lo que permanece. Así que, teniendo tal
esperanza, actuamos con mucha franqueza, y no como moisés, que ponía un velo
sobre su rostro para que los hijos de Israel no fijaran la vista en el fin de
aquello que había de desaparecer. Pero el entendimiento de ellos se emboto,
porque hasta el día de hoy, cuando leen el antiguo pacto, les queda el mismo
velo sin descorrer, el cual por cristo es quitado.
Y aun hasta el día de hoy, cuando se lee a moisés, el velo esta puesto sobre
el corazón de ellos. Pero cuando se conviertan al señor, el velo será
quitado. El señor es el espíritu; y donde esta el espíritu del señor, allí
hay libertad. Por tanto, nosotros todos, mirando con el rostro descubierto y
reflejando como en un espejo la gloria del señor, somos transformados de gloria
en gloria en su misma imagen, por la acción del espíritu del señor.
4
Por lo cual, teniendo nosotros este misterio según la misericordia del señor
que hemos recibido, nos desmayamos. Antes bien renunciamos a lo oculto y
vergonzoso, no andando con astucia, ni adulterando la palabra de Dios. Por el
contrario, manifestando la verdad, nos recomendamos, delante de Dios, a toda
conciencia humana. Pero si nuestro evangelio esta aun encubierto, entre los que
se pierden esta encubierto; esto
es, entre los incrédulos, a quienes el dios de este mundo les cegó el
entendimiento, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de
cristo, el cual es la imagen de Dios. No nos predicamos a nosotros mismos, sino
a Jesucristo como señor, y a nosotros como vuestros siervos por amor de Jesús,
porque Dios, que mando que de las tinieblas resplandeciera la luz, es el
que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de
la gloria de Dios en la faz de Jesucristo. Pero tenemos este tesoro en vasos de
barro, para que la excelencia del poder sea de Dios y no de nosotros, que
estamos atribulados en todo, pero no angustiados; en apuros, pero desesperados;
perseguidos, pero no desamparados; derribados, pero no destruidos. Donde quiera
que vamos, llevamos siempre en el cuerpo la muerte de Jesús, para que también
la vida de Jesús se manifieste en nuestros cuerpos, pues nosotros, que vivimos,
siempre estamos entregados a muerte por causa de Jesús, para que también la
vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal. De manera que la muerte
actúa en nosotros, y en vosotros la vida. Pero teniendo el mismo espíritu de
fe, conforme a lo que esta escrito:
“Creí, por lo cual hable”, nosotros también creemos, por lo cual también
hablamos. Y sabemos que el que resucito al
señor Jesús, a nosotros también nos resucitara con Jesús, y nos presentara
juntamente con vosotros. Todas estas cosas padecemos por amor a vosotros, para
que abundando la gracia por medio de muchos, la acción de gracias sobreabunde
para gloria de Dios. Por tanto, no desmayamos; antes, aunque este es nuestro
hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante
se renueva de día en día, pues esta leve tribulación momentánea
produce en nosotros un cada vez excelente y eterno peso de gloria;
no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven, pues
las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.
5
Sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshace, tenemos
de Dios un edificio, una casa no hecha por manos, eterna, en los cielos. Y por
eso también gemimos, deseando ser revestidos de aquella nuestra habitación
celestial, pues así seremos hallados vestidos y no desnudos. Asimismo los que
estamos en este tabernáculo gemimos con angustia, pues no quisiéramos ser
desnudados, sino revestidos, para que la moral
sea absorbido por la vida. Pero el que nos hizo para esto mismo es Dios, quien
nos ha dado espíritu como garantía. Así que vivimos confiados siempre, y
sabiendo que entre tanto que
estamos en el cuerpo, estamos ausentes del señor (por fe andamos, no por
vista). Pero estamos confiados, y mas aun queremos estar ausentes del cuerpo y
presentes al señor. Por tanto, procuramos también, o ausentes o presentes,
serle agradables, porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el
tribunal de cristo, para cada uno reciba según
lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo.
Conociendo, pues, el temor del señor, persuadimos
a los hombres; pero a Dios le es manifiesto lo que somos, y espero que también
lo sea a vuestras conciencias. No nos recomendamos, pues, otra vez a vosotros,
sino os damos ocasión de gloriaros por nosotros, para que tengáis con que
responder a los que se glorían en las apariencias y no en el corazón. Si
estamos locos, es para Dios; y si somos cuerdos, es para vosotros. El amor de
cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos
murieron; y el por todos murió, para los que viven ya no vivan para si, sino
para aquel que murió y resucito por ellos.
De manera que nosotros de aquí en adelante a nadie conocemos según la
carne; y aun si a cristo conocimos
según la carne, ya no lo conocemos así. De modo que si alguno esta en cristo,
nueva criatura es: las cosas viejas pasaron ; todas son hechas nuevas. Y todo
esto proviene de Dios, quien nos reconcilio consigo mismo por cristo, y nos dio
el ministerio de la reconciliación: Dios estaba en cristo reconciliando
consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y
nos encargo a nosotros la palabra de reconciliación. Así
que, somos embajadores en nombre de cristo: Reconciliaos con Dios. Al que
no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros seamos
justicia de Dios en el.
6
Así, pues, nosotros, como colaboradores suyos, os exhortamos también a
que no recibáis en vano la gracia de
Dios, porque dice: “En tiempo aceptable te he oído, y en día de salvación
te he socorrido”. Ahora es el tiempo aceptable; ahora es el día de salvación.
No damos a nadie ninguna ocasión de tropiezo, para que nuestro ministerio no
sea desacreditado. Antes bien, nos recomendamos en todo como ministros de Dios,
en mucha paciencia, en tribulaciones, en necesidades, en angustias, en azotes,
en cárceles, en tumultos, en trabajos, en desvelos, en ayunos; en pureza, en
conocimiento, en tolerancia, en bondad, en el espíritu santo, en amor sincero;
en palabra de verdad, en el poder de Dios y con armas de justicia a diestra y
siniestra; por honra y por
deshonra, por mala fama y por buena fama; como engañadores, pero veraces; como
desconocidos, pero bien conocidos; como moribundos, pero llenos de vida; como
castigados, pero no muertos; como entristecidos, pero siempre gozosos; como
pobres, pero enriqueciendo a muchos; como no entiendo nada, pero poseyéndolo
todo. Os hemos hablado con franqueza, corintios; nuestro corazón os hemos
abierto. No hemos sido mezquinos en nuestro amor por vosotros, pero vosotros si
lo habéis sido en vuestro propio corazón. Para corresponder, pues,
del mismo modo os hablo como a hijos, actuad también vosotros con
franqueza. No os unáis en yugo desigual con los incrédulos, porque ¿qué
compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿y que comunión , la luz
con las tinieblas? ¿qué armonía puede haber entre cristo y belial? ¿o que
parte el creyente con el incrédulo? ¿y que acuerdo hay entre el templo de Dios
y los ídolos?. Y vosotros sois el templo de Dios viviente, como Dios dijo:
“Habitare y andaré entre ellos; yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo”.
Por lo cual, “ Salid de en medio de ellos y apartaos, dice el señor, y no
toquéis lo impuro; y yo os recibiré y seré para vosotros por padre, y
vosotros me seréis hijos e hijas, dice el señor todopoderoso”.
7
Así que, amados, puesto que
tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu,
perfeccionando la santidad en el temor de Dios. Admitidnos: a nadie hemos
agraviado, a nadie hemos corrompido, a nadie hemos engañado. No lo digo para
condenaros, pues ya he dicho antes que estáis en nuestro corazón, para morir y
para vivir juntos. Mucha franqueza tengo con vosotros; mucho me glorió con
respecto a vosotros. Estoy lleno de consuelo y sobreabundo de gozo en medio de
todas nuestras tribulaciones. Cuando vivimos en macedonia, ciertamente ningún
reposo tuvo nuestro cuerpo, sino que en todo fuimos atribulados: de afuera,
conflictos, y de dentro, temores.
Pero Dios, que consuela a los humildes, nos consoló con la venida de tito; y no
solo con su venida, sino también con la consolación con que el había sido
consolado en cuanto a vosotros, haciéndonos saber vuestro gran efecto, vuestro
llanto, vuestra preocupación por mi, de manera que me regocije aun mas. Aunque
os entristecí con la carta, no me pesa, pero si lo lamente entonces, pues veo
que aquella carta os entristeció por algún tiempo. Ahora me gozo, no porque
hayáis sido entristecidos, sino porque fuisteis entristecidos para
arrepentimiento, porque habéis
sido entristecidos según Dios, para que ninguna perdida padecierais por nuestra
parte. La tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación,
de lo cual no hay que arrepentirse; pero la tristeza del mundo produce muerte.
Esto mismo de que hayáis sido entristecidos según Dios, ¡que preocupación
produjo en vosotros, que defensa, que indignación, que temor, que ardiente
afecto, que celo y que verificación! En todo os habéis mostrado limpios
en el asunto. Así que, aunque os escribí, no fue por causa del que
cometió el agravio, ni por causa
del que lo padeció, sino para que se os hiciera evidente la preocupación que
tenemos por vosotros delante de Dios. Por esto hemos sido consolados en vuestra
consolación. Pero mucho mas nos gozamos por el gozo de tito, que haya sido
confortado su espíritu por todos vosotros. Si de algo me he gloriado con el
respecto de vosotros, no he sido avergonzado. Al contrario, así como en todo os
hemos hablado verdad, también
resulto verdad el habernos gloriado con tito acerca de vosotros. Y su
cariño por vosotros es aun mas abundante, cuando se acuerda de la obediencia de
todos vosotros, de cómo lo recibisteis con temor y temblor. Me gozo de que en
todo tengo confianza en vosotros.
8
Asimismo, hermanos, os hacemos saber la gracia de Dios que se ha dado a las
iglesias de macedonia, porque, en las grandes tribulaciones con que han sido
probadas, la abundancia de su gozo y su profunda pobreza abundaron en riquezas
de su generosidad. Doy testimonio
de que con agrado han dado conforme a sus fuerzas, pidiéndonos con muchos
ruegos que les concediéramos el privilegio de participar en este servicio para
los santos. Y no como lo esperábamos, sino que
a si mismos se dieron primeramente al señor y luego a nosotros, por la
voluntad de Dios; de manera que exhortamos a tito, para que tal como comenzó
antes, asimismo acabe también entre vosotros esta obra de gracia. Por tanto,
como en todo abundáis, en fe, en palabra, en conocimiento, en toda solicitud y
en vuestro amor por nosotros, abundad también en esta gracia. No hablo
como quien manda, sino para poner a prueba, por medio de la diligencia de
otros, también la sinceridad del amor vuestro. Ya conocéis la gracia de
nuestro señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre siendo rico,
para que vosotros con su pobreza fuerais enriquecidos. En estoy doy mi
consejo, porque esto os conviene a vosotros, que comenzasteis antes,
no solo hacerlo, sino también a quererlo, desde el año pasado. Ahora,
pues, llevad también acabo el
hacerlo, para que así como estuvisteis prontos a querer , también lo estéis a
cumplir conforme a lo que tengáis, porque si primero esta la voluntad
dispuesta, Será aceptado según lo que uno tiene, no
según lo que no tiene. No digo esto para que haya
para otros holgura y para vosotros escasez, sino para que en este
momento, con igualdad, la abundancia vuestra supla la escasez de ellos, para que
también la abundancia de ellos supla la necesidad vuestra, para que haya
igualdad, como esta escrito: “El
que recogió mucho no tuvo mas y el que poco, no tuvo menos”. Doy gracias a
Dios que puso en el corazón de tito la misma preocupación por vosotros, pues a
la verdad recibió la exhortación; pero estando también muy solicito, por su
propia voluntad partió para ir a vosotros.
Y enviamos juntamente con el al hermano cuya alabanza en el evangelio se
oye por todas partes las iglesias. Y no solo esto, sino que también fue
designado por las iglesias como compañero de nuestra
peregrinación para llevar este donativo, que es administrado por
nosotros para gloria del señor mismo y para demostrar vuestra buena voluntad.
Evitamos así que nadie nos censure en cuanto a esta ofrenda abundante que
administramos, procurando hacer las cosas honradamente, no solo delante del señor
sino también delante de los hombres. Enviamos también
con ellos a nuestro hermano, cuya diligencia hemos comprobado repetidas
veces mas diligente por la mucha confianza que tiene en vosotros. En cuanto a
tito , es mi compañero y colaborador para con vosotros; y en cuanto a nuestros
hermanos, son mensajeros de las
iglesias y gloria de cristo. Mostrad , pues, con ellos ante las iglesias, la
prueba de vuestro amor y de nuestro motivo de orgullo respecto de vosotros.
9
En cuanto a la ayuda para los santos, es por demás que yo os escriba, pues
conozco vuestra buena voluntad, de la cual yo me glorió entre los de macedonia,
pues les he dicho que acaya esta preparada desde el año pasado; y vuestra
diligencia ha estimulado a la mayoría. Pero he enviado a los hermanos para que
nuestro motivo de orgullo respecto de vuestros no sea en vano en esta parte;
para que, como lo he dicho, estéis preparados; no sea que si van conmigo
algunos macedonios y os hallan desprevenidos, nos avergoncemos nosotros, por no
decir vosotros, de esta nuestra confianza. Por tanto, considere necesario
exhortar a los hermanos que fueron primero a vosotros y prepararan primero
vuestra generosidad antes prometida, para que este lista como muestra de
generosidad y no como de exigencia nuestra. Pero esto digo: el que siembra
escasamente, también segara escasamente; y el que siembra generosamente,
generosamente también segara. Cada uno de cómo propuso en su
corazón: no con tristeza ni por obligación, por Dios ama al dador
alegre. Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin
de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo necesario, abundéis para
toda buena obra; como esta escrito: “ Repartió, dio a los pobres, su
justicia permanece para siempre”. Y el que da semilla al que siembra y pan
al que come, proveerá y multiplicara vuestra sementera
y aumentara los frutos de vuestra justicia, para que seáis ricos en todo
para toda generosidad, la cual produce, por medio de nosotros, acción de
gracias a Dios, porque la entrega de este servicio no solamente suple lo que a
los santos falta, sino que también abunda en muchas acciones de gracias a Dios.
Ellos, por la experiencia de este servicio glorifican a Dios por la obediencia
que profesáis al evangelio de cristo, y por la generosidad de vuestra
contribución para ellos y para todos. De igual modo, en su oración a favor de
vosotros, os aman a causa de la superabundante gracia de Dios en vosotros. ¡Gracias
a Dios por su don inefable!.
10
Yo, pablo, os ruego por la
mansedumbre y bondad de cristo, yo, que cuando estoy presente ciertamente soy
humilde entre vosotros, pero cuando estoy lejos soy atrevido con vosotros, os
ruego, pues, que cuando este presente, no tenga que usar de aquel atrevimiento
con que estoy dispuesto a proceder resueltamente contra algunos que nos tienen
como si anduviéramos según la carne. Aunque andamos en la carne, no militamos
según la carne, porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino
poderosas en Dios para destrucción de fortalezas, derribando
argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios,
y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a cristo, y estando prontos
a castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia sea perfecta. Miráis
las según la apariencia. Si alguno esta persuadido en si mismo de que es
de cristo, esto también piense por si mismo: que como el es de cristo, así
también nosotros somos de cristo.
Aunque me glorié algo mas todavía de nuestra autoridad, la cual el señor nos
dio para edificación y no para vuestra destrucción, no me avergonzare, para
que no parezca como que os quiero amedrentar por cartas. A la verdad, algunos
dicen que las cartas son duras y fuertes, pero que la presencia corporal es débil
y la palabra despreciable. Esto tengo en cuenta
tal persona, que así, como somos en la palabra por cartas, estando
ausentes, lo seremos también en hechos, estando presentes. No nos atrevemos a
contarnos ni a compararnos con algunos que se alaban a si mismos; pero ellos
manifiestan su falta de juicio al medirse con su propia medida y al
compararse consigo mismos. Pero nosotros no nos gloriaremos
desmedidamente , sino conforme a la regla de Dios nos ha dado por medida al
permitirnos llegar también hasta vosotros, porque no nos hemos extralimitado,
como si nos hubiéramos llegado hasta vosotros, pues fuimos los primeros en
llegar hasta vosotros con el evangelio de cristo. No nos gloriamos
desmedidamente en trabajos ajenos, sino que esperamos que conforme crezca
vuestra fe seremos muy engrandecidos entre
vosotros, conforme a nuestra regla.
Así anunciaremos el evangelio en los lugares mas allá de vosotros, sin entrar
en la obra de otro para gloriarnos en lo que ya estaba preparado. Pero el que se
gloria, gloríese en el señor. No es aprobado el que se alaba a si mismo, sino
aquel a quien Dios alaba.
11
¡ Ojala me toleráis un poco de locura! Si, toleradme, porque os celo con celo
de Dios, pues os he desposado con un solo esposo, para presentaros como a una
virgen pura a cristo. Pero temo que, así como la serpiente con su astucia engaño
a Eva, vuestros sentidos sean también de alguna manera extraviados de la
sincera fidelidad a cristo, porque si viene alguno predicando a otro Jesús que
el que os hemos predicado, o si recibís otro espíritu que el que habéis
recibido, u otro evangelio que el que habéis aceptado, bien lo toleráis.
Pienso que en nada he sido inferior a aquellos “grandes apóstoles”, pues
auque sea tosco en la palabra, no lo soy en el conocimiento ; en todo y de todas
maneras os lo hemos demostrado. ¿ Peque yo humillándome a mi mismo, para que
vosotros fuerais enaltecidos, por cuanto os he predicado de balde el evangelio
de Dios? He despojado a otras iglesias, recibiendo salario
para serviros a vosotros. Y cuando estaba entre vosotros y tuve
necesidad, a ninguno fui carga, pues lo que me faltaba, lo suplieron los
hermanos que vinieron de macedonia, y en todo me cuide y me cuidare seros una
carga. Por la verdad de cristo que esta en mi, que no se impedirá esta mi
gloria en las regiones de acaya, ¿por qué? ¿Por qué no os amo? Dios lo sabe.
Pero lo que hago, lo seguiré haciendo, con el fin de quitar la ocasión de los
que la desean para ser hallados semejantes a nosotros en aquello en que se glorían,
porque estos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan de apóstoles
de cristo. Y esto no es sorprendente, porque el mismo Satanás
se disfraza de ángel de luz. Así que, no es extraño si también sus
ministros se disfrazan de ministros
de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras. Otra vez digo: Que nadie me
tenga por loco; o de otra manera, recibidme como a loco, para que yo también me
glorié un poquito. Lo que hablo, no lo hablo según el señor, sino como si
estuviera loco, con la confianza de
tener de que gloriarme. Puesto que
muchos se glorían según la carne, también yo me
gloriare, porque de buena gana toleráis a los necios, siendo vosotros
cuerdos, pues toleráis si alguno os esclaviza, si alguno os devora, si alguno
toma lo vuestro, si alguno se
enaltece, si alguno os da de bofetadas. Para vergüenza
mía lo digo, para eso fuimos demasiado débiles. Pero en lo que otro sea
atrevido(hablo con locura), también yo lo sea. ¿son hebreos? Yo también. ¿Son
israelitas? Yo también. ¿son descendientes de Abraham? También yo. ¿son
ministros de cristo?(como si estuviera loco hablo.) Yo mas; en trabajos, mas
abundante; en azotes, sin numero; en cárceles, mas; en peligros de muerte,
muchas veces. De los judíos cinco veces he recibido cuarenta azotes menos uno.
Tres veces he sido azotado con varas; una vez apedreado; tres veces he padecido
naufragio; una noche y un día he
sido naufrago en alta mar; en caminos, muchas veces; en peligros de ríos,
peligros de ladrones, peligros de los de mi nación, peligros de los gentiles,
peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros
entre falsos hermanos; en trabajo y fatiga, en muchos desvelos, hambre y sed, en
muchos ayunos, en frió y desnudez. Y además de otras cosas, lo que sobre mi se
añade cada día: la preocupación por todas las iglesias. ¿Quién enferma y yo
no enfermo? ¿A quien se le hace tropezar y yo no me indigno?. Si es necesario
gloriarse, me gloriare en lo que es de mi debilidad. El Dios y padre de nuestro
señor Jesucristo, quien es bendito por los siglos, sabe que no miento. En
damasco, el gobernador de la provincia del rey aretas puso guardias en la ciudad
de los demascenos para apresarme; y fui descolgado en un canasto desde una
ventana del muro, y escape de sus manos.
12
Ciertamente no me conviene gloriarme, pero me refiere a las visiones y a las
revelaciones del señor. Conozco un hombre en cristo que hace catorce años (si
en el cuerpo, no lo se; si fuera del cuerpo, no lo se; Dios lo sabe) fui
arrebatado hasta el tercer cielo. Y conozco
al tal hombre(si en el cuerpo, o fuera del cuerpo, no lo se; Dios lo
sabe), que fue arrebatado al paraíso, donde oyó palabras inefables que no le
es dado al hombre expresar. De tal hombre me gloriare; pero de mi mismo, en nada
me gloriare sino en mis debilidades. Sin embargo, si quisiera gloriarme, no
seria insensato, porque diría la verdad; pero lo dejo, para que nadie piense de
mi mas de lo que en mi ve u oye de mi. Y
para que la grandeza de las revelaciones no me exaltara, me fue dado un aguijón
en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca;
respecto a lo cual tres veces he rogado al señor que lo quite de mi. Y me ha
dicho: “Bástate mi gracia, porque mi poder se perfecciona en la debilidad”.
Por tanto, de buena gana me
gloriare mas bien en mis debilidades, para que repose sobre mi el poder de
cristo. Por lo cual, pro amor a cristo me gozo en las debilidades, en insultos,
en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil,
entonces soy fuerte. He sido un necio en gloriarme, pero vosotros me obligasteis
a ello. Yo debía ser alabado por vosotros, porque nada he sido menos que
aquellos “grandes apóstoles” , aunque nada soy. Con todo, las señales de
apóstol han sido hechas entre vosotros en toda paciencia, señales, prodigios
y milagros, porque ¿en que habéis sido menos que las otras iglesias,
sino en que yo mismo no os he sido carga? ¡Perdonadme este agravio!. Ahora, por
tercera vez estoy preparado para ir a vosotros; y no os seré una carga, porque
no busco lo vuestro, si no a vosotros, pues no deben atesorar los hijos para los
padres sino los padres para los
hijos. Y yo, con el mayor placer, gastare lo mío, y aun
yo mismo me gastare del todo por amor de vuestras almas, aunque amándoos
mas, sea amado menos. Pero admitamos esto: Yo no os he sido carga, sino que como
soy astuto, os atrape con engaño. ¿Acaso os he engañado por medio de alguno
de los que he enviado a vosotros?. Rogué a tito, y he envié con el al hermano.
¿os engaño acaso tito? ¿no hemos procedido con el mismo espíritu? ¿no hemos
seguido en las mismas pisadas?. ¿Acaso pensáis
aun que nos disculpamos con vosotros? Delante de Dios en cristo hablamos; y
todo, muy amados, para vuestra edificación, pues me temo que cuando llegue, no
os halle tales como quiero, y yo sea hallado por vosotros
cual no queréis. Temo que haya entre vosotros contiendas, envidias,
iras, divisiones, maledicencias, murmuraciones, soberbias, desordenes; temo que
cuando vuelva, me humille Dios entre vosotros, y
quizá tenga que llorar por
muchos de los que antes han pecado y no se
han arrepentido de la impureza, fornicacion y lujuria que han cometido.
13
Esta es la tercera vez que voy a vosotros. Por la boca de dos o tres testigos se
decidirá todo asunto. He dicho antes, y ahora digo otra vez como si estuviera
presente, y ahora, que estoy ausente, lo escribo a los que antes pecaron, y a
todos los demás, que si voy otra vez, no seré indulgente. Así tendréis una
prueba de que habla cristo en mi, y el no es débil para con vosotros, sino que
es poderoso en vosotros. Aunque fue crucificado en debilidad, vive por el poder
de Dios. Y también nosotros somos débiles en el, pero viviremos con el por el
poder de Dios para con vosotros. Examinaos a vosotros mismos, para ver si estáis
en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos? ¿No
sabéis que Jesucristo esta en
vosotros? ¡A menos que estéis reprobados! Espero que sabréis que nosotros no
estamos reprobados. Y oramos a Dios que ninguna cosa mala hagáis; no para que
nosotros aparezcamos aprobados, sino para que vosotros hagáis lo bueno, aunque
nosotros seamos como reprobados, porque
nada podemos contra la verdad, sino a favor de la verdad. Por lo cual nos
gozamos de que seamos nosotros débiles, y que vosotros estéis fuertes;
y aun oramos por vuestra perfección. Por esto os escribo estando
ausente, para no usar de severidad cuando este presente, conforme a la autoridad
que el señor me ha dado para edificar, y no para destrucción.
Por lo demás, hermanos, tened gozo, perfeccionaos,
consolaos, sed de un mismo sentir y vivid en paz; y el Dios de paz y de
amor estará con vosotros. Saludaos unos
a otros con beso santo. Todos los santos os saludan. La gracia del señor
Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del espíritu santo sean con todos
vosotros. Amen.