Rivera Saavedra Y El Taller De Creación Dramática El
taller está funcionando desde el 16 de junio y, creo, que es el primero que
se forma en el Perú con todas las seguridades de un curso curricular. Tenemos
17 alumnos, algunos con experiencia teatral, porque hay que señalar que hay
quienes escriben por intuición y otros técnicamente. ¿Cómo has elaborado el programa que sigues? En
base a los programas de creación que
se llevan en Alemania y Estados Unidos, y de algunas experiencias chilenas. A
esto le he agregado mis 31 años de experiencia. El curso tiene el propósito
de orientar al participante en los recursos técnicos que entran en juego en
el trabajo de creación dramática, mediante una atención a los trabajos
individuales y colectivos que tienen que crear los alumnos y mediante la
información de los elementos teóricos que fundamenten el uso de dichos
recursos técnicos. ¿Puedes especificar un poco más? ¿Qué es lo que
aprenden los alumnos en el Taller? El
teatro no sólo es diálogo, es también acción, espectáculo. Los alumnos,
previo análisis y estudio de algunos autores, aprenden recursos de cómo
empezar una pieza teatral, técnicas de cómo rematar o terminar un cuadro,
una escena o un acto, vacíos, anfibiología y repeticiones no funcionales en
la historia, la intencionalidad o mensaje equívocos de la historia, la
ausencia de intencionalidad o mensaje, los cuadros de la historia y su
distribución en el texto dramático ya sea lineal o no, el lenguaje, índole
del personaje y su lenguaje, etc. Los textos creados por los participantes son
objeto de un análisis en clase por parte de todos los alumnos bajo mi
orientación, con el objeto de descubrir las deficiencias y aciertos y
proceder a su mejoramiento. Para aprobar el curso los alumnos tienen que
presentar al final del curso una
breve obra teatral de dos o tres personajes. ¿Por qué de dos o tres personajes? Porque
debe pensar que vivimos en un país sub-desarrollado en el que escenificar
obras de largo reparto significa inversión de dinero que los grupos no
poseen. Una obra de muchos personajes, puede ser montada sólo por grupos
universitarios o elencos estatales. Esta es nuestra realidad. Hacer obras de
largo reparto, en suma, es un lujo que, lamentablemente, los autores peruanos
todavía no podemos darnos. Jorge Chiarella Kruger “El
Comercio” 1981 |