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Limeño “por accidente” (porque no
cree en fronteras, ni en banderas; sólo cree en el ser humano), Juan Rivera
Saavedra es una de las figuras más singulares y prolíferas que aparecieron
alrededor de 1950: cantante, compositor, publicista, profesor, pintor, actor,
director de teatro y sobre todo escritor. Es autor de más de 200 cuentos, 2
novelas, algunos libretos para TV y unas 85 obras dramáticas. Dentro de la ciencia – ficción, es uno
de los pocos creadores peruanos de importancia. Una buena muestra de ello
constituyen los 31 “Cuentos Sociales de Ciencia – Ficción” recientemente
impresos (Lima. Edit. Horizonte), todos tan cortos como sugerentes. La eficacia de la imaginación RGV.:
¿Qué medio? prefieres para expresarte, el teatro o la narración ? JRS.:
Pienso que me siento cómodo en el teatro RGV.:
¿Por qué motivo? JRS.:
Me gusta conversar RGV:
Entonces, ¿Por qué empleas la narración? JRS:
Porque hay cosas que no se pueden decir en teatro. La C.F. es la única
literatura sin fronteras. RGV:
¿Qué características principales le otorgas a la C.F.? JRS:
Su nombre lo dice. “Ciencia” es todo lo que es probado o se puede
probar. “Ficción” es imaginación. Pero si tomas elementos científicos
para crear en base de ellos, es que nace la ciencia – ficción. RGV:
¿Y por qué la necesidad de llamar a tu libro “Cuentos Sociales de
Ciencia - Ficción? ¿Quieres decir que hay muchos tipos de Ciencia – Ficción...? JRS.:
Cuando aparece la ciencia – ficción, sólo se narraban aventuras, no
interesaba mucho el contenido. Luego, no toma sólo elementos que se pueden
probar, sino denuncias... Me acuerdo que cayó en mis manos un cuento de C.F.
rusa; me puse a leer y me desilusionó mucho porque no era lo que pensaba; me
desilusionó porque encontré que había un mensaje social y yo, jamás de los
jamases había relacionado la C.F. con lo social. No se limitaban a narrar
aventuras, sino que hacían denuncias que, a pesar de que hablaba de que sucedía
en el año 3000 o el 4000 y en otras galaxias, eran denuncias más humanas.
Después aparece Ray Bradbury; lo leí y descubrí que era lo que andaba
buscando. Hay personas que me dicen que no todos los cuentos seleccionados para
el libro son de denuncia social.... RGV:
Ni de C.F. JRS:
Pero pienso que lo son en alguna forma. RGV:
Eso supone que la palabra “social” y el término “ciencia – ficción”
tienen un significado que va más allá de ciertos estereotipos o cánones que
quieren igualar a la C.F. con la literatura de anticipación; y a lo social, con
el testimonio de problemas económicos o políticos. JRS:
Claro, claro. Quisiera contarte lo que sucedió con “Los Ruperto”,
con la que gané el premio “Circe”; yo conocía, a la vuelta de mi casa a
una familia que vivía en un solo cuarto con 16 camas camarotes, todos en una
sola pieza. Me hago amigo de la familia y me empiezan a contar su miseria, el
problema de la natalida. Escribo la obra y se la presento a un amigo creyendo
que lo iba a impactar; y me dice “yo conozco a otra familia con más hijos,
“¡Imagínate...! RGV:
¡Se volvió una cuestión de competencia! JRS: Entonces, agarré la obra y le clavé 30 hijos. Hecho esto, presento la
obra a otro fulano para que la lea, y me cuenta que “yo tengo un amigo con 42
hijos” (claro está que en distintas mujeres), así que para terminar esta
competencia, ¡le clave 384 hijos! RGV:
Pero esto ya resulta algo caricaturesco... JRS:
Porque nos hemos deshumanizado RGV: Entiendo. ¿La
C.F., es mejor arma de denuncia que la literatura
realista....? JRS:
Pienso que sí. Porque no hay límite para la imaginación. Además, es
una forma de protegerse. Tú puedes escribir lo que quieres. Total, habrá gente
que te diga que eso no es posible, pero en el año 2000, tal vez sí. En ese
sentido veo que la libertad es extraordinaria. Así que para sentirme más
libre, es que recurro a la C.F. RGV:
¿Pero es más eficaz? JRS:
La gente vive atada al
pasado o, atada al futuro, y no vive el presente. Este tipo de literatura te
proyecta al futuro. En el futuro puedes hacer una denuncia de lo que pasa hoy,
sin peligro. |