Meo volver
No se encuentra últimamente el deseo de la felicidad, la encuentro solamente en el desempeño improvisado de la ausencia, de la discordia y el anterior deseo de lo inexplicable. Conocimiento errado el de los recuerdos, el de los improvistos desempeños de la raza en tierra sobre el consumado mal de la melancolía.
Sufrimiento eterno del conocimiento es el que me consuela en estos días de mierda, la compañía errada inexistente me acompaña eternamente ante mis ojos que se pierden en la noche nocturna. ¿No se podrá interpretar el realismo de alguna manera improvisado?
No seas austero antes de la construcción del tiempo, no perdones el concebimiento de tus pares y el desconsumado desencuentro entre tú y el desprecio ajeno que te asecha, no seas necesariamente diverso en el ambiente que te hunde y te divierte entretenido terrestre. No consueles el llanto eterno interno con dulcineas del miedo eterno del tiempo ajeno. No seas tu mismo ante los ojos de los plebeyos. No consueles el temor que te corroe y te pertenece ante el descoscumbrismo de los mejores pendejos. No consueles a tus amos de miedo y el correr de tu vida ante el desengaño de la noche diurna que te recupera en la maquina del pésimo tiempo.
Seas lo que seas, austero, mañoso, diurno desecho, no apresures a los tiempos, no consueles el sueño con la vida terreno, comunica a los desechos el terror que te has hecho.
Mata al peor de los miembros y escúrrete por el entrañable desconsuelo de lo real y lo debelo.
Vete y muere ante el desconsuelo y el desempeño del día ente el desprecio de los ajenos que te acompañan y desprenden el deslumbramiento de los desechos y el desprovisto de los ajenos desconsuelos de la vida eterna y vivoral de la era diurna de la noche desconsuelo.
Vete de nuevo y no seas austero y desengañazo ante los ojos de la que te ve y desempeña tu vida y te acompaña y te desea y te advierte, al parecer lo bueno, desconfió eterno y enfermo es el que acostumbro, desempeño, mío es el odio y la no visión de lo bello, de lo irracionalmente consumado y desentierro.
Meo y observo, el chorro por el miembro, deseo el día antes que las montañas de día, no el día ensueño.
Meo el tablero que me consume el tiempo y desconsuelo el eterno deseo de la nocturnidad meana.
13 de Septiembre de 2002 volver