De
la Desconstruccion al Almoniaco Diabolico
Se podría hablar de la obra desde un sin números de polifunciones visuales. Desde el simple y armónico descostumbrismo arcaico, hasta el decorativo y simbiótico agresivo polideformismo racional.
Multiplicidad de formas y contextos son abordados y maniatados en un solo objeto insensato.
Contemplador del miedo, Juan se embulle en un sin placer de posibilidades visuales, conllevando al espectador poliformo a una eterna intercomunicación masiva con su contexto psicoterápico en el que se mueve, fecunda y desarrolla sus monótonas actividades vivenciales innecesarias.
Emana múltiplex posibilidades descontesturadas del ambiente. Racionaliza los tiempos llevaderos.
Pensador del sin-motivo, genera formas diversas, enfermizas, correctas, seudo dóricas, al hablar mal y pronto de los medios comunes de expresión.
Lleva a su obra a un contexto diferente. A comulgar con las llamas del miedo, convencionalizando a los espectadores, descreando el color por el color mismo, para uso masivo universal de los hombres.
Colorista minimizado, espectador de amigos y familiares, festeja el medio que le dio vida y constancia en el mundo del arte.
Enumera a sus habitantes, a los mas biológicos despectivos fenómenos literarios de la historia, a pensadores del ego maniático que lo genera y caracteriza.
Utiliza el miedo como inspirador eterno de los momentos plasmados en estos simples pliegos de la historia.
Asi lo ve él y convive con ello, a cada instante, a cada triste momento erótico de su creación sublime, pictórica, masiva, desinformada.
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