Ayer, por la t�pica falta de previsi�n que me caracteriza, me qued� sin camisas limpias y tuve que ir a comprar una a la tienda de al lado de mi casa. No soy partidario de reemplazar ropa sucia con ropa nueva -aunque lo haya hecho m�s de una vez-, ni soy el t�pico millonario con excentricidades -ojal�-; es, simplemente, que est�n de liquidaci�n en la tienda. Comprend�, al ver la camisa doblada por mil sitios, que deber�a plancharla antes de pon�rmela, as� que me apresur� a desempaquetarla y quitarle las pijaditas que le ponen.
Al cabo de media hora segu�a, como un desesperado, quitando alfileres, trocitos de cart�n y de pl�stico, papel cebolla y dem�s gilipolleces. Iba dejando todo en la encimera de la cocina, que rebosaba alfileres ya, y a�n sal�an m�s. Tem�, adem�s, ser sometido hoy por la ma�ana a una improvisada sesi�n de acupuntura por alg�n descuido.
Con la camisa nueva y planchadita, he ido a comer al Burguer King, y me han dado la hamburguesa miserablemente envuelta en papel.

- �D�nde est� mi caja?-, le pregunt� al chaval que seguramente ten�a mejores cosas que hacer que contestarme
- Es que ahora las envolvemos en papel.
- Pues ah� veo varias en cajitas- dije se�alando un mont�n ingente de comida
- Ya, pero esas son de pollo.
- Pues dame una de pollo.

Faltar�a m�s. �Qu� ser� lo pr�ximo? �Ponerme las patatas en un plato? Hay gente que te toma por el pito del sereno.

En casa, y con la digesti�n ya hecha y la colada colgada, me han tra�do el ordenador que me compr� nuevo. En la oficina cantaba ya que me pasase horas y horas escribiendo a cien por hora mientras que el resto de pe�a ha perdido la cuenta de los caf�s que han tomado desde que ficharon por la ma�ana.
Tres cajas grandes. Las abro. En una de ellas intuyo que est� el monitor. Viene con corcho blanco, papel que parece pl�stico e infinidad de tonter�as m�s. La CPU viene con unos plastiquitos la mar de monos para que no se golpee, y la impresora con una funda estilo siglo XXIII. Para cuando me quiero dar cuenta el sal�n se ha llenado de cart�n, papel y pl�stico y estoy en serio peligro de tener que irme a vivir a otra parte. Sin embargo, y por muchas ganas que tengo de usar el ordenador, hago siete viajes a la calle para bajar la basura y as� poder salir ma�ana de casa. A los dos viajes ya he colapsado el cubo. Para que no se molesten los vecinos e increpen que no hay donde poner la basura, meto el resto de las cajas y los pl�sticos monos en el cubo amarillo.

Abro la p�gina de Word y me concentro para escribir algo que merezca la pena. Tras dos minutos, cojo un juego que me han regalado con el ordenador. Le quito el pl�stico a la caja y la abro. El CD-ROM viene envuelto tambi�n, as� que le quito el pl�stico nuevamente. Tiro la bolsita en la que vienen las instrucciones y los papelotes de publicidad. Inserto el CD y al minuto de pens�rselo el ordenador grita AAAUUU y se cierra. Bah, ma�ana sigo, es hora de cenar.

Abro una bolsa de lechugas varias y una lata de aceitunas. Ensalada. �Con queso? Rompo la caja que guarda al queso de Burgos, quito la tapa de aluminio y lo saco del recipiente de pl�stico. Huele mal. �Horror! Tiro todo a la basura y saco una pizza del congelador. Tiro la caja y veo que la pizza en s� viene envuelta en una fundita de pl�stico.

Que pesadilla.






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