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EL
ZARAGOZA SE HUNDE EN VITORIA Y EL ALAVÉS ACARICIA LA
UEFA
Se
hunde. Sin remisión. El Zaragoza dejó escapar
otra oportunidad de salvar el cuello y cayó víctima
de sus errores, dos de ellos tan gordos que se convirtieron
en goles ajenos. Así entregó el cuadro maño
el partido a un Alavés que supo entender la trascendencia
de los puntos y, sobre todo, cómo conseguirlos. Sin
prisa, madurando al adversario y rematándolo para colocarse
en UEFA. El Glorioso depende de sí mismo.
El
triunfo vitoriano se explica desde la libertad que concedió
Komljenovic a Jordi. En teoría, era el encargado de
frenarle, pero no se dio por enterado. Así que Cruyff
agarró la pelota y la distribuyó con el criterio
de los futbolistas sabios. Un centro suyo con la zurda encontró
a Laínez apurado y el meta despejó blandito
y de frente. Eso no se hace. Lo sabe hasta Rebosio, que no
pudo apartar su cuerpo y se anotó el primero de la
tarde.
El
despiste de Komljenovic sacó de quicio a su equipo.
Hasta Juanele se encaró con él para pedirle
la agresividad que mostraban sus compañeros. Demasiada
cera y poco remate fue el mal del Zaragoza, que se encontró
con el segundo en una deserción de la barrera ante
el golpe franco de Geli. Aquello ya no lo arreglaba ni Acuña
quien, pese a la lesión que le hizo suplente, puso
el orden necesario para hacer aparecer a Milosevic. Y no tuvo
más el Zaragoza, que la próxima jornada se jugará
la vida en La Romareda ante el Celta de... Víctor Fernández.
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