¡Las ironías de la historia!
Mirando los últimos 21 años
de la historia de Chile,
parece...
el mismo
marxismo-leninismo
pero al revés:
La toma violenta
del poder,
preparada por la campaña del terror,
el
desabastecimiento por acaparación,
la movilización de los
patrones,
la infiltración de las Fuerzas Armadas
con la
ideología de la Seguridad Nacional,
el apoyo del capitalismo
multinacional,
el respaldo de Washington
y los centros de
adoctrinadiestramiento
en Panamá y Texas.
La
dictadura del empresariado
donde el fin injustificable
justifica todos los medios
de la represión y el terror,
y
la televisión se encarga de lavar
la mente colectiva,
combatiendo hasta su raíz
toda conciencia solidaria
y toda
religión que la sostenga.
Así, sin debate ni
contrapeso,
se puede implantar
en el Estado y la economía
los sagrados intereses
de la clase mesiánica patronal,
en
el nuevo contexto universal del
"Empresarios del mundo entero,
uníos".
Todo eso asegurado en el tiempo
por la
selección natural
de la Escuela Nacional Discriminada
y la
Universidad para los Ricos;
del Servicio de Salud Privada
con
medicina de punta para los que pueden pagar,
y para los demás la
salud mendicante,
con las esperas interminables
y las altas
prematuras.
Todo iluminado para siempre
por la
ortodoxia segura de
la Academia de Ciencias
chicago-pontificia,
vanguardia de Cristianos
por el
Capitalismo,
madre y maestra de la opción
por los ricos.
Porque lo ricos no pueden esperar
y la opción por ellos es
preferencial pero no excluyente,
si el chorreo ya viene.
Así hemos llegado al fin
de la lucha contra
el
comunismo internacional,
el que se ha derrumbado internamente
por sus propias contradicciones.
Así estamos llegando,
triunfalmente,
al fin de la historia:
a su meta y realización
final,
más allá de toda
contradicción y conflicto;
al
paraíso consumista,
donde ya no es necesaria la dictadura
ni
siquiera el Estado,
porque todos somos
ya hombres nuevos,
individualistas por propia convicción,
competitivos o
desechables;
y ya puede funcionar sin trabas
el reino de la
libertad
del mercado.
Si en el camino de Chile
han quedado diez mil ejecutados
o desaparecidos,
si
llevamos con nosotros
a cien mil torturados o vejados,
si a
las heridas de todos ellos
y sus familias
hay que sumar las de
un millón
de exiliados políticos o económicos...
Si hoy en
este Chile
con economía y cultura de punta,
la mitad de los
niños y jóvenes
están en la pobreza
o la marginación,
y un
alto porcentaje con daños
irreparables...
Si en esta América
morena
y en el planeta,
las minorías ricas
son cada vez
más ricas y poderosas
y las mayorías pobres,
cada vez más
pobres y dependientes...
Si la carrera insaciable
de los
mismos ricos
encuentra cada vez menos un sentido,
si la
sobreexplotación de la naturaleza
está agotando sus recursos
y
contaminando al ambiente
para toda vida,
si pueblos y etnias
tienen que rebelarse
para defender su supervivencia
e
identidad cultural...
...Todo eso es una gran lástima,
pero ¡tranquilos!:
esos no son más que
residuos marginales
de un mundo viejo y ya superado,
residuos abultados y
manipulados
por grupúsculos retrógrados
y margados, ciegos
ante la evidencia
de que todas esas historias
son del pasado.