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| REPORTAJE Grupos Etnicos | |||||||||||
| Migrar para sobrevivir | |||||||||||
| M�s de 18 mil ind�genas provenientes de toda la rep�blica habitan en Guadalajara | |||||||||||
| X�chitl, Mariana y Lupita juegan con lodo a escasos pasos de la v�a del tren, justo en la entrada de la casa donde viven con sus pap�s: un cuarto de no m�s de nueve metros cuadrados hecha con piedras, cemento, madera, cart�n y un techo de l�mina. A lo lejos, el sonido de un tromb�n llena el silencio. Es una tonada melanc�lica y triste la que sale de los pulmones de aquel hombre. Es m�sico y est� ensayando para su pr�ximo trabajo en alguna feria municipal. Cerca de all�, a unas cinco casas, un joven y su padre tejen una bolsa, de esas para el mandado. La piensan vender ma�ana en alg�n tianguis, si hay suerte. Tan s�lo tres cuadras y el ruido de los autom�viles, pero sobre todo el de los camiones de carga que circulan por la avenida Gobernador Curiel, hacen recordar que la escena anterior - que pareciera m�s bien pertenecer a la de un pueblo de Chiapas o Oaxaca - es la colonia Ferrocarril, una de los 15 asentamientos en donde ind�genas provenientes de 8 estados del pa�s viven al d�a, marginados, olvidados, en la gran urbe tapat�a. Marcelino Hern�ndez Cruz es uno de ellos. Hace 15 a�os lleg� a Guadalajara proveniente de San Andr�s Monta�a, municipio de Silacayoapan, en el estado de Oaxaca; es mixteco, tiene 33 a�os y a los 18 tuvo que dejar su hogar para intentar tener una mejor vida. En su pueblo el trabajo era temporal, pero la miseria estaba siempre presente. Pocas o m�s bien nulas eran las oportunidades que ten�a para salir adelante, para tener una vida digna; si acaso un taco que comer. Por eso tom� la decisi�n, tal vez la m�s dura de toda su vida: dejar a sus padres y hermanos para irse a vivir a Guadalajara. Atr�s qued� su pueblo, su vida; e inici� una nueva, incierta, con un futuro dudoso y envuelto en la niebla. S�lo algo era seguro: si se quedaba en Oaxaca ni siquiera eso tendr�a. Situaci�n en Guadalajara Seg�n el Instituto Nacional Indigenista (INI), a comienzos de la d�cada de los noventas, 450 mil ind�genas como Marcelino, habitaban en un estado diferente de aquel donde hab�an nacido. La falta de un trabajo seguro que les permita obtener un ingreso econ�mico justo con el cual puedan mantenerse, los impulsa a buscar un trabajo fuera de sus comunidades. Migran para sobrevivir. Las grandes urbes son sus destinos: la ciudad de M�xico, Guadalajara, Tijuana, Monterrey, Puebla y Veracruz, las que m�s atraen a estos migrantes provenientes de Oaxaca, Guerrero, Michoac�n, Estado de M�xico, Quer�taro, San Luis Potos�, Veracruz y Puebla. Aqu� en Guadalajara, seg�n cifras del Censo de Poblaci�n y Vivienda que realiz� en el 2000 el Instituto Nacional de Estad�stica, Geograf�a e Inform�tica (INEGI), son 18 mil 599 ind�genas, entre Nahuas, Pur�pechas, Mixtecos, Zapotecos, Otom�es, Huicholes, Mayas, Huastecos, Mazahuas, Totonacas, Tarahumaras, Coras, Mazatecos, Yaquis, Mixes, Chatinos y 38 �tnias m�s. Cuando Marcelino lleg� a Guadalajara, no sab�a hablar espa�ol y apenas hab�a terminado de estudiar la primaria. La necesidad y la convivencia diaria hicieron que aprendiera el castellano. Comenz� vendiendo dulces y chicles en el centro de la ciudad. Tambi�n fue bolero. Hoy es comerciante, tiene una peque�a tienda de abarrotes en el 358 de la calle Flor de Noche Buena en la colonia Constancio Hern�ndez de Tonal�. Asentados generalmente en terrenos de la periferia de la ciudad, los ind�genas comenzaron su actividad migratoria a principios de la d�cada de los ochentas. Con el tiempo han pasado de ser migrantes que regresaban a sus comunidades de origen, a migrantes que se han instalado permanentemente en la ciudad. Estos grupos �tnicos buscan imitar la vida de sus comunidades, como tratando de no olvidar su terru�o; y lo hacen construyendo sus casas como son all�. Habitan en colonias como Las Juntas, Brisas de Chapala, Las Juntitas, Santa Mar�a, San Sebastianito, El Campesino, Guayabitos, La Mezquitera, y Buenos Aires del municipio de Tlaquepaque; Polanquito y Ferrocarril de Guadalajara; Arrollo de Las Flores y Constancio Hern�ndez de Tonal� y Francisco I. Madero en el Cerro del Cuatro. La poblaci�n ind�gena migrante busca en la venta de ambulante un ingreso que les permita subsistir dentro de la inhumana ciudad, que d�a a d�a ve sin remordimiento el sufrimiento de la raza de bronce. As� en los �ltimos a�os las calles y avenidas de la ciudad se han visto invadidas por la presencia de hombres, mujeres y ni�os ind�genas, que buscan una fuente leg�tima de ingresos. Es debido a las tradiciones y costumbres propias de estos grupos que suelen exigir la integraci�n de los hijos a la econom�a familiar. Todo ello para la obtenci�n de mayores ingresos entre el total de los miembros de la familia. La elaboraci�n de artesan�as de palma como tapetes, sombreros, tortilleros, cestos alhajeros y otros objetos de ornato son las principales actividades que desarrollan. La m�sica - en el caso de los mixtecos - es otra de las formas de obtener un ingreso econ�mico. Los hombres que no son ni artesanos ni m�sicos, buscan en la jardiner�a, alba�iler�a, venta de semillas y dulces en las calles el sustento familiar. Algunas mujeres prestan sus servicios como empleadas dom�sticas en colonias alejadas a su asentamiento. Los ingresos que un ind�gena que trabaja como vendedor ambulante van de los 30 a los 50 pesos diarios, dependiendo de la suerte, como ellos mismos lo se�alan. Aunque generalmente realizan sus actividades en la ciudad, en ocasiones se ven forzados a salir a otras poblaciones del interior del estado o fuera de este en busca de mayores ganancias, como son las bandas musicales que van tras de las ferias municipales, artesanos y obreros que buscan vender sus productos y emplearse como jornaleros en otras ciudades de la entidad como son Puerto Vallarta, Sayula, Autl�n, Casimiro Castillo u otras partes de la rep�blica como Colima, Sinaloa, Baja California y Nuevo Le�n. Organizaci�n Marcelino es presidente del Fondo Regional de Migrantes de la Zona Metropolitana de Guadalajara A.C., una organizaci�n que re�ne a los ind�genas de ocho colonias de la ciudad: Ferrocarril, Las Juntitas, Francisco I. Madero, San Sebastianito, Arroyo de las Flores, Constancio Hern�ndez, Balcones del Sol y Los H�medos. A trav�s del INI el gobierno federal ha otorgado apoyos a este Fondo: un mill�n de pesos por segundo a�o consecutivo; dinero que es utilizado como capital semilla para el impulso de proyectos productivos y al mismo tiempo fortalece a la organizaci�n. Cada colonia tiene su representante que en reuniones deciden los proyectos a los que se apoyar�n. Actualmente tienen proyectos de artesan�a como mu�ecos de trapo, y sillas de bejuco y de palma, as� tambi�n se apoya a un taller de costura y diversas bandas de m�sica. Sin embargo, tienen un problema muy fuerte: la comercializaci�n. Actualmente la necesidad m�s importante que tienen es poder vender sus artesan�as y productos libremente. "Nosotros no le pedimos dinero al gobierno de Jalisco, lo �nico que queremos es un espacio para vender nuestras artesan�as", comenta Marcelino. "Antes la sociedad era la que discriminaba a la gente ind�gena y ahora es el gobierno el que nos discrimina, pues ellos son los que no nos permiten vender. Queremos que nos den la oportunidad, que nos dejen trabajar en paz, nosotros tambi�n somos mexicanos", dice resentido el mixteca. Por su parte, Francisco Ram�rez Acu�a, gobernador de Jalisco, asegura que s� se les est� apoyando: "A trav�s del Instituto de las Artesan�as, de la Seder, Seproe, se tienen instrumentos que se est�n hablando ya con ellos, inclusive no solamente para la comercializaci�n, sino tambi�n para la adquisici�n de materia prima y que puedan comprar su chaquira con recursos de Fojal. Estamos apoy�ndolos para que ellos puedan hacer su comercializaci�n directa". Pero para ellos las palabras se las lleva el viento, poco les creen a los pol�ticos. "Cuando iba a ser las elecciones para presidente municipal, nos visit� aqu� en la colonia el que gan� (Dr. Vicente Vargas L�pez), y nos dijo que nos traj�ramos una banda, nos estuvo escuchando y nos dijo que nos iba a ayudar, por eso votamos por �l; pero nom�s gan� y se olvid� de nosotros", se�ala Marcelino. En busca de ayuda para lograr una respuesta positiva de las autoridades a sus demandas, las personas del Fondo Regional se han acercado a la Coordinadora de Colonias Populares "Mons. Oscar Arnulfo Romero", encabezada por el sacerdote Jos� �lvarez Franco, mejor conocido como el "Padre Patillas"; pero de poco ha servido la ayuda de esta organizaci�n ya que sus reclamos no han sido atendidos. Nueva actitud gubernamental Ubicada sobre avenida Alemania, a cuadra y media del monumento a los Ni�os H�roes, la casa acondicionada como oficinas del Instituto Nacional Indigenista sin duda contrasta con la de aquellos a los que trata de ayudar el organismo federal. La sala de juntas era amplia. Una mesa redonda de madera y cuero, as� como unos seis equipales era el mobiliario. El sol de las 4 de la tarde hab�a calentado la habitaci�n, pero por suerte hab�a un ventilador de techo. Rosa Rojas Paredes, delegada del INI en Jalisco y Colima, atiende nuestra petici�n para conocer el punto de vista oficial. Actualmente, la tarea del INI con los migrantes es b�sicamente de gesti�n con otras autoridades para lograr que sean atendidas sus demandas. Se les asesora y capacita para la presentaci�n de proyectos o propuestas a las diferentes Secretar�as de Estado. As� tambi�n los acompa�an en la gesti�n de los mismos. Todo esto con la idea de que en el corto o mediano plazo las organizaciones ind�genas sean autosuficientes de formulaci�n, gesti�n y administraci�n de sus proyectos. "En la medida de que estas organizaciones no necesiten de que el INI los apoye, entonces el Instituto estar� realizando bien su tarea". En opini�n de Rojas Paredes, el gobierno federal ha dejado a un lado la actitud paternalista con la que en otros tiempos se trataba el asunto ind�gena. "Una sola instituci�n del gobierno federal es incapaz de dar todas las respuestas, debe de haber un planteamiento transversal en todos los niveles de gobierno: federaci�n, estados y municipios y que todos cumplan con su parte. Durante muchos a�os el INI hizo lo que las otras dependencias, como Salud o Educaci�n, deb�an hacer, por eso la �nica presencia gubernamental por m�s de 52 a�os ante los ind�genas fue el INI. Hoy es un modelo agotado, que no puede dar respuesta", apunta convencida la delegada. Para Rojas Paredes la poblaci�n debe de entender de que nuestra sociedad est� fundamentada en los pueblos ind�genas y que todos somos mexicanos, con todos los derechos y las mismas garant�as. Que somos diferentes, y que en esa diferencia debemos encontrar la igualdad y la tolerancia; pero m�s a�n, que el gobierno y la sociedad tiene una deuda con ellos, por lo que se debe buscar que estos rezagos sean sustituidos por el desarrollo. "El objetivo del INI es que se reconozca y valore a los pueblos ind�genas, de los que debemos sentirnos orgullosos, pues al sentirnos as� no los vamos a discriminar, sino que los vamos a tratar como iguales. Las ciudades ya tienen tambi�n un rostro ind�gena". �Vali� la pena? Fue la �ltima pregunta para Marcelino: �Su actual vida en Guadalajara era mejor que en San Andr�s Monta�a, all� en Oaxaca?, �hab�a valido la pena dejar a su familia?. Tras 15 a�os de arduo trabajo, el cansancio se refleja en su rostro, pero una sonrisa lo ilumina al recordar los logros alcanzados. "En lo personal, gracias a Dios, si ha mejorado mi forma de vivir; tengo una casita, y mis hijos van a la escuela", dice contento. Qu� m�s puede pedir aquel hombre que no ten�a nada en la vida, mas que su voluntad para salir adelante. Sin duda el alcanzar o no las metas propuestas, depende de que tan altas sean las aspiraciones del individuo, que sabedor de su condici�n, apunte hacia un sue�o factible y no a una utop�a. Por �ltimo, Marcelino da unas palabras de aliento para sus compa�eros: "Poco a poco vamos a salir adelante. No se desesperen, vamos ha luchar y vamos a lograr nuestros objetivos". Lamentablemente, su optimismo y buena suerte no la tienen todos los m�s de 18 mil ind�genas migrantes. Muchos son los que no tendr�n el ingreso suficiente para mejorar su calidad de vida, mucho menos mientras no puedan vender libremente sus artesan�as y el gobierno haga o�dos sordos a sus reclamos. |
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