La GUerra!





Me gustar�a proponer otra perspectiva, otro modo de pensar "la guerra". Este modo de pensar evidentemente no es ni nuevo ni enteramente m�o, procede de todas esas corrientes subterr�neas que en una �poca de cientifismo se negaron a aceptar la denominaci�n del hombre como "animal racional" (me refiero, por citar un par de nombres, a Nietzsche o Bataille, por ejemplo).
El primer aspecto que me llama la atenci�n es la frialdad con la que algunos hablan de la sustancialidad de la guerra respecto al ser humano, es decir, la guerra es algo propio, intr�nseco (gen�tico?), del hombre. Lo �nico sultancial en este sentido al hombre es la lucha continua entre esp�ritu y materia, entre el pensamiento y los cuerpos, entre tierra y mundo (referente a esta �ltima divisi�n del ser humano me parece oportuno se�alar que pertenece a M. Heidegger, quien como todos sabemos fue miembro en un principio del Partido Nacional Socialista, aunque se desmarc� de esas posturas combatientes para adoptar tras la II guerra un tono m�s conciliador con t�rminos como el de vecindad).
As� pues las �nicas "guerras" sustanciales al hombre son las de car�cter individual y en ellas las �nicas v�ctimas son nuestras propias convicciones. Toda Guerra (ahora sin comillas y con may�sculas) es producto de una organizaci�n y est�n siempre unidas a la pol�tica (que a veces no hace m�s que enmascarar intereses econ�micos).
Lo que quiero decir es que los aut�nticos motivos de cualquier Guerra se fraguan en el mundo (parte "racional" del hombre) y no en la tierra (donde reside nuestra olvidada y denostada animalidad).
Para tratar de materializar mi discurso pondr� un par de ejemplos. Existen tribus (esquimales) que no conocen la guerra aunque s� tienen una organizaci�n pol�tica (en un sentido amplio del t�rmino). Por otra parte, las primeras representaciones art�sticas de la Guerra pertenecen al final del paleol�tico superior y parte de la siguiente �poca, hace unos diez o quince mil a�os. Estas primeras pinturas de guerra halladas en el Levante espa�ol no son, sin embargo, las primeras pinturas. En la regi�n franco-cant�brica (paleol�tico superior) si hubo guerras no tuvo para sus habitantes la misma importancia que para los hombres del Levante. Mientras los habitantes "menos evolucionados" de la regi�n franco-cant�brica no se planteaban dar muerte a un semejante (incluso podr�a pensarse que consideraban a los animales sus semejantes) los hombres del Levante ya hab�an establecido la prohibici�n de dar muerte y siempre que se establece este tipo de prohibiciones se establece el momento de e!
xcepci�n en el que matar ya no es delito o no tiene repercusiones "morales", es decir, un momento de transgresi�n representado en este caso por la Guerra. Recuperar nuestra animalidad, nuestro "ser salvaje" supondr�a el primer paso para acabar con toda Guerra, pues toda Guerra necesita de miembros "domesticados" para formar ej�rcitos.
   Otro aspecto que toca lateralmente esta Guerra de ahora es el de su parentesco con la religi�n. Este es un aspecto, m�s all� de las formas convencionales y aceptadas por todos, que visto en profundidad (si acaso lo m�s profundo no sea la piel) no deja de ser interesante. Todas las religiones tienen el "mandamiento" de "no matar�s", sin embargo, frente a esta prohibici�n, como en la Guerra, se establece un momento de transgresi�n en el que dicho acto puede realizarse seg�n un ritual. Del mismo modo que un sacerdote sigue una serie de pasos rituales para dar muerte - a un animal o a un hombre, podr�a decirse que los pol�ticos siguen tambi�n una serie de pasos rituales para dar muerte - de una forma leg�tima, como transgresi�n aceptada- a miles de personas mediante una "operaci�n de castigo". Estas muertes son leg�timas frente a las muertes ileg�timas, no producidas seg�n el ritual propio de la Guerra, como es el caso de los atentados en las torres. La legitimidad no es un ins!
tinto, pertenece al mundo (parte racional del hombre) y el mundo necesita siempre ser interpretado, quien es incapaz de realizar este ejercicio, de llevar la raz�n hasta los l�mites de su animalidad, de su no-ser-dom�stico, de darse cuenta de que el fundamento de legitimidad carece de fundamento, s�lo tiene que seguir unas reglas del juego que le han sido dadas y jugar y no cuestionarlas. Tan innecesarias son las muertes en los atentados (ileg�timos) como en las Guerras (que se atienen a las normas del juego, uno de los mayores problemas de USA es que Afganist�n no les ha "declarado" la guerra).
    Pero �qu� hacer frente a la Guerra? o �c�mo conseguir la paz?. Para muchos pensadores es necesaria una paz armada (incluyo aqu� a  Ortega), una paz activa. Creo que esto es aceptar la imposibilidad de la paz. Por otra parte hay quien realmente cree en esa paz y simplemente no cree en la violencia, es lo me parece que se denomina como movimiento pasivo (Ghandi). Yo por mi parte no tengo ninguna respuesta, es algo que me excede, que me sobrepasa. De todos modos, escrib� hace tiempo unas reflexiones en este mismo foro, basadas en la filosof�a de Bataille, y en ellas defend�a mi inutilidad para ser l�der o creer en l�deres o "representantes". Sinceramente creo que no somos necesarios, que no existe nadie necesario, que la Guerra no es algo necesario y que s�lo los que creen que tienen una misi�n que cumplir, los que se creen necesarios para el devenir de la historia, pueden creer en la necesariedad de la Guerra.
He pretendido en este mensaje desvincular las t�picas asociaciones de la guerra a lo irracional y la paz a lo racional para mostrar que es precisamente lo contrario, o al menos que es posible pensar as�. Espero que vuestras vidas sean tan hermosamente in�tiles como la m�a y que toda la ayuda que podais aportar al mundo, mejor dicho, a la tierra, sea in�til y a�n as� lo hagais.
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