La Opinión - El Correo de Zamora
Sábado 3 de marzo de 2001
José Luis Pardal, coordinador de la Unidad de Oncología Cérvico Facial del Hospital Virgen de la Concha: «El paciente con cánula se encuentra muchas veces con el rechazo social»
Desde que en 1992 José Luis Pardal entró en el departamento de Otorrinolaringología del Virgen de la Concha ha estado intentando crear un sistema de cuidados para los pacientes con cánula. El año pasado, junto a Carmen Muñoz y Mª Angeles Escaja, presentó una guía para pacientes y otra para profesionales, prácticamente las únicas que existen en España. Esta semana comenzó también un taller de aprendizaje para profesionales en los que se imparten conocimientos sobre los cuidados a este tipo de pacientes.
«NO SE DAN CUENTA DE QUE FORMANDO UNA ASOCIACIÓN GOZARÍAN, ADEMÁS DEL APOYO MUTUO, DE MUCHAS VENTAJAS»
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José Luis Pardal, coordinador de la Unidad de Oncología Cérvico Facial del Hospital Virgen de la Concha: «El paciente con cánula se encuentra muchas veces con el rechazo social» Andrea Rodríguez |
José Luis Pardal, coordinador de Oncología Cérvico Facial del Hospital Virgen de la Concha / Foto José Luis Leal |
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— ¿Cuántos pacientes hay en Zamora afectados por tumores de laringe? — Los cánceres de laringe son muy frecuentes en Zamora, hay unos 30 nuevos casos cada año y de cabeza y cuello hay unos 80 pacientes anuales. A muchos de estos afectados es necesario realizarle una traqueotomía para que mejoren su respiración. — Una medida en muchos casos irreversible. — No tiene porqué. La traqueotomía puede ser una medida provisional para mejorar tu respiración durante un tiempo, o puede ser una medida definitiva. Por ejemplo a una persona que se le ha tenido que extirpar la laringe. Y hay que distinguir entre la traqueotomía y la traqueostomía. La primera es la apertura de la traquea dejando total o parcialmente la laringe, estas personas pueden hablar tapando el orificio. La segunda es cuando ya no hay laringe. Esas personas pueden hablar con voz erigmofónica que es la voz que se realiza con el aire atrapado en el esófago. Ellos hacen como un eructo y hablan. — ¿Es un proceso de aprendizaje nuevo? — Claro, para expresarse así hay que aprender. Eso se hace en Foniatría en Rehabilitación de la Voz. Por este motivo, lo que más hacemos son laringectomías subtotales, los enfermos quedan con una pequeña parte de laringe para que puedan hablar. — ¿Qué objetivo tienen los talleres paraprofesionales que han organizado esta semana? — Lo que pretendemos con los talleres es desmitificar los problemas y hacer que sea accesible a los profesionales para que todos sepan cuidar bien a pacientes con cánula. Ya que muchas veces el paciente está muy bien informado y los profesionales son los que menos conocimientos tienen. Eso pasa en muchas enfermedades crónicas, el afectado conoce muy bien su situación pero hay veces que el entorno no ayuda. Eso es lo que intentamos suplir — ¿Cuántos pacientes con cánula atienden en este momento? — Bueno, en este caso hay que saber distinguir. Los que atendemos en Otorrinolaringología son una minoría, pero luego hay mucha gente que han sido tratados en otras provincias, que vienen del Centro de Tetraplégicos de Toledo, en unidades de Quemados... y nosotros esos no los controlamos. Es un colectivo muy amplio, estamos intentando hacer una encuesta de prevalencia para saber realmente la cantidad de personas que hay con este problema. En Zamora no hay ninguna asociación, así que no hay forma de saberlo. — ¿Qué se puede aprender en estas clases? — En los talleres damos nociones del cuidado de la cánula, tipos de cánula, complicaciones que pueden producirse en un paciente portador de cánula y se entrega a los asistentes una guía que la realizamos el año pasado y este año sacaremos ya la segunda edición. Tiene tres partes, los cuidados de las cánulas que la he redactado yo, los cuidados de la voz y la respiración que la ha hecho la médico foniatra que es Carmen Muñoz y la tercera parte que es sobre los asuntos sociales que la ha realizado Mª Angeles Escaja. — ¿Serán suficientes estos talleres para paliar el problema de atención a pacientes zamoranos portadores de cánula? — La idea es que estos conocimientos se vayan difundiendo, luego con las personas que hayan asistido al taller de cuidados se hará una selección para hacer un curso para adiestradores. Necesitamos personas con una capacitación suficiente para dar formación a todos los niveles, desde voluntariado hasta atención primaria. En esos cursos se abordará también la problemática social y psicológica con la que se encuentran estos pacientes. — ¿Cómo se toman los afectados el tener que depender de un tubo? — El paciente que tiene cánula se siente sólo. Ellos normalmente se lo toman bien, pero luego se encuentran con el rechazo social por la propia ignorancia del entorno. Nosotros intentamos animar al paciente, hay una comunicación directa, un apoyo,... se le ayuda a afrontar su situación y se le hace ver que el problema de la cánula es un problema pequeñísimo comparado con el trabajo, los hijos o la enfermedad de base que el tiene. — ¿Pueden desarrollar una vida completamente normal? — Completamente, sólo tienen que realizarse unos autocuidados diariamente. Ellos siempre tienen dudas. Por ejemplo, vienen preguntando ¿qué hacen con la cánula? porque tienen un viaje a Benidorm. Ese tipo de dificultades está hoy superado porque se le hace un programa de adiestramiento a todos los enfermos. Pero hay mucha ignorancia al respecto. Habitualmente un paciente traqueotomizado se asocia con un tumor irreversible y eso es un tópico falso. — ¿Existe una solución para intentar que estos pacientes no sean rechazados socialmente? — El entorno muchas veces aisla al afectado. No se encuentran con personas que les apoyen y que entiendan su problema. Y además no están asociados, si existiera una asociación tendrían un lugar para animarse mutuamente. No se dan cuenta de que además gozarían de muchas ventajas sociales. |
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