Manifesto libertario para un fin de siglo


La libertad es nuestra tradicion. De todos los movimientos radicales de cariz libertario y de toda la historia del anarquismo mas explicitamente asumida, la conclusion que extraemos es que sus valores siguen siendo actuales y su correspondiente proyecto continua vigente. La autonomia individual y el autogobierno colectivo, podran suscitar las mayores inseguridades y los debates mas encendidos en lo que se refiere a las formas y vias de institucion y desarrollo, pero para nosotros son valores iniciales, puntos de referencia insustituibles, y pensamos que siguen conteniendo potencialidades de respuesta historica a los desafios e "impasses" mortiferos de este final de siglo. 

Al mismo tiempo, la libertad solo se lleva a efecto y crece al ser igual para todos y en las mas diversas esferas sociales. Sin igualdad, la libertad puede ser ficticia, la igual que sin libertad la igualdad conduce a la uniformidad y a la despersonalizacion. Nosotros no preferimos la libertad a la igualdad, aunque la primera sea nuestro principio orientador. Queremos la igualdad como condicion de la libertad y de su desarrollo, y viceversa. En este sentido, la defensa de la libertad de iniciativa que defendemos, no puede ser entendida como la libertad de imponer a los otros una condicion de menor libertad. De hecho, libertad e igualdad, se implican de modo circular, por asi decirlo. Lo demuestra toda la historia del siglo pasado y del presente. 

Conociendo los efectos resultantes de la corrupcion y la burocrarizacion consiguiente de las relaciones sociales en los paises del "socialismo real", no podemos dejar hoy de defender la libertad de trabajo, de ideologia politica y creencia religiosa y de iniciativa economica y social, incluso en los llamados paises del Tercer Mundo, sin ignorar que ellas tambien pueden permitir formas detestables de dominacion y explotacion. El trabajo independiente y asociado, la participacion de los trabajadores en las organizaciones del trabajo y una dimension humana adecuada a estas ultimas son, con todo, orientaciones positivas para la creacion de una verdadera economia social que, ademas, exigira igualmente participacion, oportunidades de eleccion, asociacionismo y democratizacion del consumo y de todas las esferas de la actividad economica. 

Los anarquistas se levantaron en el pasado reivindicando, ante todo, el derecho a ser ellos mismos, pero juzgando poder contribuir en la creacion de una sociedad perfecta, sin opresores, sin estados, sin violencias. Un siglo mas tarde, nos consideramos en parte sus herederos, sobre todo en su deseo utopico de liberacion. El problema crucial es como el hombre puede continuar libre en nuestras sociedades masificadas. La realidad es el desorden y el conflicto. La sociedad ideal deberia ser capaz de respetar el desorden y de vivir con el conflicto, pero disminuyendoles las injusticias y los sufrimientos. 

Bajo esta luz, el problema del individuo y de la sociedad (terminos irreductibles el uno al otro y creadores de una tension que es una de las fuentes mas fecundas de continuidad de la historia) se revela con una claridad renovada. No se trata de escoger entre una y otra. Ya no hay lugar para una cierta inocencia de actuacion individual o localizada, en una epoca en que todo reposa sobre fragiles equilibrios e interdependencias. Las "buenas soluciones" para nosotros, tendran que serlas tambien para los demas. Hablar de una sociedad libre solo tiene verdadero sentido si afirmamos al mismo tiempo la autonomia y el derecho a la diferencia de las singularidades individuales. 

El viejo anarquismo aposto por el proletariado y la revolucion. Nuestra estrategia, hoy, casi al lado del siglo XXI, ya no puede ser esa. Sabemos que no hay agente privilegiado, a no ser coyunturalmente, de transformacion radical. El proyecto libertario del que somos herederos, y cuya invencion debemos ser capaces de continuar por cuenta y riesgo propios, implica la participacion activa y empenhada de la inmensa mayoria de los seres humanos, la promocion de una relacion alternativa entre el individuo y la sociedad, entre el hombre y la Tierra, entre las creacion y las reglas, entre lo particular y lo universal. 

Por otro lado, repudiamos el terrorismo y los medios de accion coercitivos. Nuestra eleccion es colocarnos en la esfera de accion social y no en la imposicion institucional del Estado, y la de ofecer nuestras ideas y reflexiones a los individuos comunes y no la de instalarnos en la de la manipulacion mediatizadora, afectiva e irracional. Lo que esta en juego en la accion libertaria no es, conforme a una formula clasica, llegar a la anarquia hoy o manhana, sino caminar hoy, manhana y siempre en la direccion de la anarquia, entendida como un medio social donde los individuos pudiesen disponer de la maxima libertad. 

Pensamos que una perspectiva emancipadora podra venir: 
- De la fuerza social de la juventud y de la riqueza proveniente de la cada vez mayor participacion de las mujeres en todas las esferas de la vida social; 
- De una Transformacion en el acceso al saber y la cultura, y en su uso y desarrollo, de manera que cada individuo pueda beneficiarse de una autentica libertad interior y personal, y construir una concepcion del mundo que le sea propia; 
- De los nuevos populismos que caracterizan a los movimientos sociales del post-industrialismo, dinamizados por temas como la defensa de la naturaleza, la extension de la democratizacion de las estructuras sociales, el derecho a la existencia y a la expresion de las minorias, la aparicion de nuevas formas culturales, etc.; 
- De la emergencia de una nueva conciencia profesional (de exigencias de realizacion, autonomia y responsabilidad en el trabajo), basadas en una motivacion de conocimiento cientifico y tecnologico cada vez mas importante. 

La "sociedad perfecta" no existe, afortunadamente, puesto que seria probablemente la de opresion total para los individuos. No creemos pues en un tipo de "sociedad anarquista". Nos interesa, eso si, que el devenir de las sociedades actuales sea marcado cada vez mas por los valores de la libertad y la solidaridad y, en ese sentido, sean cada vez mas libertarias. Es ese, hoy como ayer, el desafio que continuamos proponiendo. 

Lisboa, Portugal, noviembre de 1987.

Hosted by www.Geocities.ws

1