| Rumbo a
la Santificación de Juan Diego (segunda entrega)
La santidad es un llamado de parte de Dios y todos en potencia somos "santos" una vez consagrados a Dios por medio del bautismo. El término hebreo kodesch o santo es aplicado en primer lugar al Señor, los judíos suelen decir en sus oraciones refiriéndose a Dios "que el Santo bendito sea nos guarde o bendiga". Con esta frase declaran algo que Jesús nos dice en el Evangelio :"porque me llaman bueno, porque me llaman santo; solo Dios es bueno y solo el es Santo". ¿Quiere decir esto que Jesús rechaza que el sea bueno y santo? No, el Maestro declara que la Santidad y la Bondad provienen solo de Dios y que los hombres somos capaces de ser santos porque recibimos esa santidad no por mérito propio sino "de la fuente de toda santidad" es decir de Dios. Dios es el Único Santo, todos en la Eucaristía cantamos en unión de con los coros angelicales y con los "santos" el himno de la gloria del Señor diciendo: "Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del Universo". Queda pues claro que la santidad es emanada de Dios y que el hombre es un ser santificable, que puede alcanzar una santidad limitada pero semejante a la del Único Santo. Podríamos recurrir a una explicación hebrea sobre la santidad, en ella el Sol asume el papel de Dios que distribuye su luz, la luna percibe esa luz misma que refleja, la luz de la luna es semejante a del sol, pero su luz no es propia ni alcanza el grado de luminosidad que la del sol. En este sentido el hombre refleja la santidad que proviene de Dios. La santidad es infinita en Dios, finita (limitada) en el hombre, consiste diríamos en un grado de perfección total en el amor que es propio de Dios; en el hombre la santidad es una forma de vida que le permite ser perfectible, asemejarse a su creador, llenarse de un amor que siempre vaya mas allá al grado de dar la vida por sus amigos. La santidad es pues la verdadera forma en que los hombres debemos vivir. Los cristianos somos santos y estamos llamados día a día a crecer en santidad ¿como se crece en santidad? viviendo la palabra, alejándonos de las malas obras y viviendo en relación con Dios y sus mandamientos, alimentando nuestra alma de la Palabra y de la sacramentos: comunión, reconciliación, unción, etc. En la medida que vivimos de esta forma vamos obteniendo vida, en la medida que vamos viviendo de una manera mundana vamos cayendo en muerte pues la paga del pecado es la muerte. Sin embargo a lo largo de los siglos el Señor a suscitado ejemplos de vida de hermanos que han testificado de una manera comprobable la vivencia heroica de la fe, convirtiéndose en Templos Vivos de la presencia del Espíritu Santo, el cual hace posible que la persona actué de un modo nuevo, diferente al grado de parecerse a Jesús, por ello San Pablo dice de si mismo "que ya no es el quien vive en el sino Cristo que vive en el". Estos hombres y mujeres "santos" son ejemplos a seguir y su ejemplo de vida hacia creíble el mensaje de Jesús; hoy por desgracia en la actualidad los medios de comunicación nos presentan otros ejemplos: artistas famosos, deportistas, grandes mafiosos, políticos corruptos o en ambientes infantiles se nos presentan "súper héroes" que se constituyen en los "ídolos" de millones de personas. Es necesario hermano(a) que te consideres santo, porque lo eres, si tu eres católico y dices "yo no soy santo" o "ni que fuera santo" estas en un error; recuerda siempre tu eres santo porque tu Dios lo es, debes crecer en santidad, la santidad no quiere decir perfección total o que no llegues a cometer pecado, es por lo contrario una forma de vida que nos hace crecer en el amor para Dios y los hermanos. Aunque tu no lo creas, tu amigo eres Santo.... Hno. Isaac |